De futbolista a técnico y ayudante: ¿qué fue de la vida del Yagui Fernández?
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De futbolista a técnico y ayudante: ¿qué fue de la vida de Favio "Yagui" Fernández?

Destinos que se cruzan, historias que se entrelazan; ese es el caso de Favio Damián Fernández, alias "el Yagui". Formado en Gimnasia y amigo de Pedro Troglio, hace pocos días nada más le tocó enfrentar al club del que tantas veces fue parte, ya no como futbolista sino al otro lado de la línea de cal, pero siempre cerca de la pelota, donde tanto ama estar.

El Yagui Fernández se formó en La Plata, en las canchas de Estancia Chica y los pasillos del estadio Juan Carmelo Zerillo. Tal vez sea por eso que reserva para el Lobo un espacio especial en su memoria. Hoy, mucho tiempo después de aquellos años, aún sigue de cerca la historia del club y habla sin tapujos. "Es parte del fútbol que nos toca vivir pero sorprenden las formas, una decisión que hace ruido por el nombre de Pedro (Troglio), una persona muy querida en el club y con un gran sentido de pertenencia”, sentenció sobre la salida del histórico referente tripero.

"Con (Darío) Ortíz compartí equipos, tiempos de trabajo en otras funciones, no hablo habitualmente con él pero es una persona del club, que lo conoce muy bien. Pedro, por su parte, tiene la particularidad de crear buenos ambientes de trabajo y lo quieren todos los empleados", agregó al respecto de los últimos cambios que impulsó la Comisión Directiva mens sana el exfutbolista que hoy se desempeña como ayudante técnico de Gustavo Álvarez en Aldosivi, con gran éxito.

Fernández creció y vivió toda su vida ligada al Lobo. Allí recorrió dos etapas como futbolista y tuvo la posibilidad de ser transferido a España y formar parte de equipos que dejaron una marca. Con los años también se convirtió en coordinador de juveniles y entrenador de la reserva en la etapa previa a la llegada del propio Troglio, hasta que el presidente Daniel Onofri decidió prescindir de sus servicios.

Todavía hoy sueña con regresar: "Hay momentos. Mi salida no fue deseada, pero el club no tiene nada que ver. Estas son decisiones que toman los directivos y no puedo mezclar eso con los sentimientos que tengo por Gimnasia. Mi etapa como jugador la disfruté, como técnico me formé en sus juveniles y si se da volver en otra circunstancia, habrá que estar preparado", remarca en diálogo con 0221.com.ar.

Llegó al Lobo en 1992 y no fue hasta 1996 cuando fue transferido al Espanyol de Barcelona, justo antes que el equipo que por entonces comandaba Carlos Griguol definiera el torneo argentino nada más y nada menos que contra su eterno rival, Estudiantes.

De aquellos años Yagui aún recuerda la expulsión ante Ferro en una etapa decisiva del torneo y a pocos minutos del final, que originó una recordada reacción de Timoteo Griguol que entonces fue todo un furor y tras la que Fernández no pudo hacer más que agachar la cabeza y bancarse el reto.


Hoy es parte del cuerpo técnico que encabeza Álvarez. El comienzo de esa historia también tuvo como punto de encuentro a Gimnasia y es que, según cuenta, ambos se conocieron cuando Yagui coordinaba las inferiores del Decano de América: "Él trabajaba en Ranelagh y lo sumé a las inferiores junto a Fabián Liza y Luca Marcogiuseppe. Después él tomó otro camino y me ofreció sumarme a su grupo de trabajo", recordó Fernández.

"Nos llevamos muy bien, es un gran líder, un tipo muy generoso que deja participar y cada uno cumple su rol en beneficio de lo colectivo. En Aldosivi llegamos en la B Nacional, pudimos ascender y ahora disfrutamos de este pasar agradable por la Primera, en una institución organizada y que nos brinda las mejores condiciones", añadió.

Yagui mantiene un cariño especial con el club que lo vio debutar en la Primera División del fútbol argentino. "Uno ve y escucha, los momentos futbolísticos marcan a los clubes. En detalle no se cómo están pero uno nota que cuesta crecer. Parece que siempre está en un proceso de construcción. Siempre en un primer piso y hay que construir 10", sostiene sobre el alicaído conjunto platense que aún lucha por mantener la categoría, el mismo al que recuerda con gran cariño y al que todavía sueña con volver.

Destinos que se cruzan, historias que se entrelazan; ese es el caso de Favio Damián Fernández, alias "el Yagui". Formado en Gimnasia y amigo de Pedro Troglio, hace pocos días nada más le tocó enfrentar al club del que tantas veces fue parte, ya no como futbolista sino al otro lado de la línea de cal, pero siempre cerca de la pelota, donde tanto ama estar.

16 de marzo de 2019

El Yagui Fernández se formó en La Plata, en las canchas de Estancia Chica y los pasillos del estadio Juan Carmelo Zerillo. Tal vez sea por eso que reserva para el Lobo un espacio especial en su memoria. Hoy, mucho tiempo después de aquellos años, aún sigue de cerca la historia del club y habla sin tapujos. "Es parte del fútbol que nos toca vivir pero sorprenden las formas, una decisión que hace ruido por el nombre de Pedro (Troglio), una persona muy querida en el club y con un gran sentido de pertenencia”, sentenció sobre la salida del histórico referente tripero.

"Con (Darío) Ortíz compartí equipos, tiempos de trabajo en otras funciones, no hablo habitualmente con él pero es una persona del club, que lo conoce muy bien. Pedro, por su parte, tiene la particularidad de crear buenos ambientes de trabajo y lo quieren todos los empleados", agregó al respecto de los últimos cambios que impulsó la Comisión Directiva mens sana el exfutbolista que hoy se desempeña como ayudante técnico de Gustavo Álvarez en Aldosivi, con gran éxito.

Fernández creció y vivió toda su vida ligada al Lobo. Allí recorrió dos etapas como futbolista y tuvo la posibilidad de ser transferido a España y formar parte de equipos que dejaron una marca. Con los años también se convirtió en coordinador de juveniles y entrenador de la reserva en la etapa previa a la llegada del propio Troglio, hasta que el presidente Daniel Onofri decidió prescindir de sus servicios.

Todavía hoy sueña con regresar: "Hay momentos. Mi salida no fue deseada, pero el club no tiene nada que ver. Estas son decisiones que toman los directivos y no puedo mezclar eso con los sentimientos que tengo por Gimnasia. Mi etapa como jugador la disfruté, como técnico me formé en sus juveniles y si se da volver en otra circunstancia, habrá que estar preparado", remarca en diálogo con 0221.com.ar.

Llegó al Lobo en 1992 y no fue hasta 1996 cuando fue transferido al Espanyol de Barcelona, justo antes que el equipo que por entonces comandaba Carlos Griguol definiera el torneo argentino nada más y nada menos que contra su eterno rival, Estudiantes.

De aquellos años Yagui aún recuerda la expulsión ante Ferro en una etapa decisiva del torneo y a pocos minutos del final, que originó una recordada reacción de Timoteo Griguol que entonces fue todo un furor y tras la que Fernández no pudo hacer más que agachar la cabeza y bancarse el reto.


Hoy es parte del cuerpo técnico que encabeza Álvarez. El comienzo de esa historia también tuvo como punto de encuentro a Gimnasia y es que, según cuenta, ambos se conocieron cuando Yagui coordinaba las inferiores del Decano de América: "Él trabajaba en Ranelagh y lo sumé a las inferiores junto a Fabián Liza y Luca Marcogiuseppe. Después él tomó otro camino y me ofreció sumarme a su grupo de trabajo", recordó Fernández.

"Nos llevamos muy bien, es un gran líder, un tipo muy generoso que deja participar y cada uno cumple su rol en beneficio de lo colectivo. En Aldosivi llegamos en la B Nacional, pudimos ascender y ahora disfrutamos de este pasar agradable por la Primera, en una institución organizada y que nos brinda las mejores condiciones", añadió.

Yagui mantiene un cariño especial con el club que lo vio debutar en la Primera División del fútbol argentino. "Uno ve y escucha, los momentos futbolísticos marcan a los clubes. En detalle no se cómo están pero uno nota que cuesta crecer. Parece que siempre está en un proceso de construcción. Siempre en un primer piso y hay que construir 10", sostiene sobre el alicaído conjunto platense que aún lucha por mantener la categoría, el mismo al que recuerda con gran cariño y al que todavía sueña con volver.

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