viernes 05 de diciembre de 2025

Con un emotivo documental, la CPM recordó al exjuez y jurista Leopoldo "Polo" Schiffrin

Integrante del Tribunal que llevó a cabo el primer juicio por la Verdad en La Plata, Schiffrin murió el 26 de febrero del 2018. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) le rindió un sentido homenaje del que participaron amigos, funcionarios judiciales, abogados y la primera testigo del juicio en 1998.

El acto fue en la sede de la CPM de 54 entre 4 y 5, donde antes funcionó la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA). Sandra Raggio, integrante del staff directivo de la institución, abrió el evento recordando el rol de Schiffrin -que durante toda la jornada fue evocado cariñosamente como "Polo"-, que en medio del Juicio por la Verdad decidió entregar en custodia el archivo a la CPM para que sea digitalizado, convirtiéndose en cofundador de la institución. "Él resolvió que lo mejor que podía pasar no era sacar los archivos de una sede policial sino sacar a la policía de donde estaban los archivos, y hacer ese gran cambio de sentido que hoy tiene todo este material, usado para el horror, la persecución y la desaparición forzada que hoy es un archivo documental al servicio de la democracia", sentenció.

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El objetivo de la jornada fue homenajear al reconocido jurista, que falleció el 26 de febrero del año pasado a los 82 años, y presentar en versión libro un Simposio sobre Justicia y Crímenes de Lesa Humanidad que él mismo había coordinado en el marco de la CPM. Reconocido por su vasta trayectoria judicial, Schiffrin es recordado por haber presidido la Cámara Federal de Apelaciones platense que tuvo a cargo la realización del primer Juicio por la Verdad en la región, que a su vez dio impulso al  primer juicio penal contra el genocida Miguel Etchecolatz.  

En ese marco estuvieron presentes el secretario de la CPM Roberto Cipriano García; el presidente de la institución y premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; el fiscal federal y ex secretario del Juicio por la Verdad Hernán Schapiro; la abogada querellante de Derechos Humanos Marta Vedio; el periodista Ernesto Tenembaum; el secretario de Derechos Humanos bonaerense Santiago Cantón, su esposa Alicia Bliffeld y la primera testigo en el Juicio por la Verdad realizado en La Plata en 1998, María Ester Behrens, compañera del desaparecido Carlos Enrique Esponda.

Como inicio del homenaje y a salón colmado, reprodujeron un emotivo documental donde se repasa un poco de la historia del primer juicio, a 20 años de su inicio. Por entonces, un 31 de octubre de 1998, Schiffrin junto a sus colegas Julio Víctor Reboredo Alberto Ramón Durán, daban inicio a la primera audiencia con una "maldición": un corte total de luz de EDELAP que duró desde las 8 hasta las 11 y obligó a los funcionarios judiciales a tomar el registro de las declaraciones con una máquina de escribir.

En el documental se evidenció la importancia de los Juicios por la Verdad como herramienta democrática para el conocimiento, dado que todavía estaban vigentes la ley de Obediencia Debida, Punto Final y los indultos, que impedían el correcto procesamiento y pena de los genocidas.

El objetivo era "saber la circunstancia de desaparición y el destino final de los desaparecidos", en un acto que para muchos familiares y víctimas de tortura fue "liberador". Pero no solo se cumplió esa meta sino que también, gracias a valiosos testimonios entre los que se destaca el de Jorge Julio López, recabaron muchísima información y documentos que años más tarde pudieron ser utilizados para juzgar penalmente a los militares y partícipes necesarios de la Dictadura cívico militar, ente ellos, por ejemplo, Miguel Etchecolatz. El Tribunal de cámara secuestró no solo libros de comisarías y registros de la DIPBA sino que también llevó a cabo exhumaciones. Las incansables Madres y Abuelas, como Chicha MarianiAdelina Alaye y Elsa Pavón presenciaron todas las audiencias en primera fila. Después de la sentencia declarativa y la derogación de las leyes de impunidad, en 2006 comenzaron los juicios que dejaron a decenas de genocidas en la cárcel.

Después de la proyección, Cipriano García tomó la palabra y recordó a "Polo" como "no solo uno de los fundadores de la CPM sino también como un adelantado, porque a poco de crearse la Comisión allá por el 2002 impulsó la creación del Comité contra la Tortura", la instancia de control y monitoreo a los lugares de encierro que en aquella época casi no se tenía presente en la lucha por los Derechos Humanos, porque prevalecía la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

"Todo aquello que pasaba durante la crisis carcelaria del gobierno de (Carlos) Rukauf todavía no se planteaba como un tema estructural de DDHH; en ese momento Polo propone esto y así se logra avanzar con la creación de un registro de casos de tortura, preocupado como estaba él por el desempeño judicial en esos temas. Esto puso la necesidad de pensar los problemas de DDHH del presente e intervenir directamente, porque eso tenía Polo también: iba más allá del análisis a la intevención concreta para modificar las condiciones que generaban esas violaciones de DDHH", advirtió el secretario de la CPM.

Por su parte, el periodista Ernesto Tenembaum recordó con humor la íntima relación que tenía Schiffrin con su padre Mauricio. "Cuando mi papá murió había que hacer los trámites respecto de cómo armar la ceremonia, y en un momento a uno le presentan un plano de tumbas, algo muy raro... y te dicen '¿a dónde te gustaría que estuviera tu papá enterrado?'. Nosotros pensábamos, '¿Cómo se decide una cosa así?'. Entonces nos dicen mirá, acá está Polo Schiffrin, hay una al lado... y nosotros dijimos 'Listo'... Fue una decisión que estén enterrados uno al lado del otro", recordó.

Y agregó: "Hay una actividad que se nos propone a los judíos que es tratar de responder qué es ser judío. No es una nación, porque la mayoría estamos desparramados por todo el mundo; no es una cultura, porque las prácticas y costumbres son distintas entre las distintas comunidades; no es una religión, porque hay muchos judíos ateos. Mi papá era judío ateo, y en la década del 80 decidió que en casa se celebre todos los años el Pésaj (las Pascuas judías) que recuerdan la salida de un grupo de esclavos de Egipto, y mi papá le daba el sentido de la libertad...Entonces siempre decía: ser judío es luchar por la libertad. Un día mi papá se hace amigo de Polo, que no era un judío ateo sino religioso. Él creía en Dios y creía que había que comer determinada comida, iba con su tupper a todos lados, creía en rezar en hebreo, y mi papá nada que ver... Hoy mirándolos, mirando lo que era la ceremonia conjunta, muy graciosa, que celebraban ambos, creo que hay algo muy mesiánico de todo eso. Los judíos religiosos creen que el mesías no llegó, en el Pésaj por ejemplo se deja una silla vacía esperando que llegue un profeta. Siempre está la idea de que todavía no llegó la Justicia, la igualdad, la felicidad. Y creo que mi viejo y Polo tenían eso en común, que también tiene Adolfo y toda la gente que lucha por esto: la idea de que alguna vez, va a llegar. Y que hay que pelearlo", expresó el periodista.

Conmovido, Pérez Esquivel manifestó: "Cuando veía el video muchas cosas me vinieron a la mente y al corazón. Fue y es una lucha muy dura, muy difícil, con muchísimos inconvenientes, llegar a los juicios. Y pensaba en los jueces, aquellos que tienen que administrar justicia. El otro día en una nota escribí: 'creo en la Justicia pero no en el poder judicial'. Sin embargo tengo que rescatar esas figuras, esos jueces, esos fiscales, que tuvieron el coraje y se pusieron de pie, sabiendo las consecuencias que podían tener. Y aun así decidieron buscar la verdad, y lo hicieron desde una posición ética, una posición de vida. La Justicia al servicio del pueblo, del ser humano, y no la justicia como medio para servirse de los intereses políticos y económicos. ¿Qué diferencia entre una cosa y la otra, no?".

A su turno, el secretario de Derechos Humanos bonaerense recordó cómo "además de la sociedad civil fue fundamental el trabajo de la Justicia, porque hubo muchos jueces que como bien saben miraron para el costado y dejaron que las violaciones continuaran ocurriendo, pero hubo jueces que se enfrentaron. Y eso ocurrió a lo largo de décadas, no fue solamente durante los años de la dictadura. Y en momentos en que era muy difícil, donde estaban todas las puertas cerradas a nivel nacional, Polo Schiffrin con los Juicios por la Verdad logró abrir una puerta que estaba completamente cerrada. Y esa puerta permitió no solo movilizar a toda la sociedad civil sino también a toda la sociedad internacional".

"Cuando comenzaron los juicios en Argentina, en 1995, había solamente una decisión judicial a nivel internacional que reconocía el derecho a la verdad como un derecho, y lo hacía de manera bastante tangencial, con cuidado. La verdad non figuraba como un derecho en sí mismo en la Convención Americana de Derechos Humanos. Y en gran medida el trabajo que se hizo en Argentina fue el que puso el tema del derecho a la verdad sobre la mesa. El aporte fue crucial, y Polo Schiffrin fue clave en todo eso", destacó Cantón.

Schapiro, que trabajó en la vocalía de Schiffrin durante mucho tiempo, resaltó el "honor" que sentía de poder hablar del excamarista "desde la perspectiva de alguien que colaboró con él durante varios años". "Estoy muy emocionado, porque además de ser mi maestro en el profundo sentido de la palabra, fue una persona muy entrañable que marcó mi vida, como sé también que marcó la de mucha gente a su alrededor". El exfiscal destacó que "Polo" era "molesto para el poder y muy valiente, tenía una visión alternativa del derecho. Era más de un pensamiento histórico, refutaba las falacias más armadas del positivismo jurídico y reconocía, sabía, que el Derecho tenía lagunas". En esa línea, destacó la idea del juez como "rescatador de los oprimidos de las garras del opresor: él le hacía justicia a eso", manifestó.

También recordó el momento en que se conocieron, cuando el jurista acudió a la facultad de Derecho a hablar sobre marxismo: "Eso ya te hace una idea de lo que era Polo", dijo entre risas. Y contó que después de 2004, cuando dejó de trabajar con él, "siempre lo consulté, y cuando había un caso complejo, raro, extraño... la persona indicada para dar una opinión -que siempre era la correcta- era Polo".

A su turno, la abogada Marta Vedio recordó que su relación con Schiffrin fue a partir de los Juicios y fue "siempre profesional, aunque era una relación profesional de compañeros. Porque Polo siempre se vinculó de esa manera, sin abandonar nunca el lugar de juez nos hacía sentir a todos de qué lado estaba, cuáles eran los valores, las convicciones a partir de las cuales desarrollaba su trabajo". En esa línea, la abogada y activista por los DDHH evocó cómo el camarista decía que los juicios por la Verdad fueron un esfuerzo judicial y de otra gente también, "y yo quiero aprovechar para recordar a mi maestro Antonio Cortina", el abogado militante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), fundador de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB) y quien presentó la demanda inicial para que el Juicio se llevase adelante. "Son los únicos dos grandes juristas que yo conocí que se opusieron a la reforma del código procesal penal de la provincia de Buenos Aires, y a esto que terminó siendo lo que es hoy: todo el poder a los fiscales en detrimento de los derechos de las personas que quedan a merced del Estado, por decisión, fundamentalmente, policial", destacó Vedio.

Hacia el final del homenaje, la esposa de Schiffrin Alicia Bliffeld  agradeció a los presentes por "describir, cada uno con su testimonio, tan bien la esencia de Polo. Lo mejor de él fue su espíritu mesiánico y profético, eso siempre estaba presente en su trabajo, su vida, sus acciones, en todo. Eso fue el motor. Y fue un incómodo siempre, un molesto, un hombre que toda la vida tuvo  un compromiso sincero de corazón con la verdad y la justicia", remarcó.

María Ester Behrens, la primera testigo en el Juicio, indicó que el trabajo llevado adelante en ese proceso "fue como ir armando un rompecabezas que había quedado interrumpido, congelado desde la CONADEP en adelante. Todo lo que se pudiera aportar era importante. Fue una sorpresa para todos el hecho de que iban a escuchar un testimonio a alguien que iba a hablar de Carlos Esponda, mi marido desaparecido. Y en el Tribunal me preguntaron sobre mi experiencia como detenida... Yo sentí como cierta molestia, pensaba: '¿por qué me preguntan tanto a mí si yo vengo como testigo, no como víctima?'. Sin embargo después con el tiempo lo entendí. El valor de la verdad uno lo puede sentir, tanto en lo personal como en lo colectivo, es el valor de los cimientos, a partir de donde nos construimos como personas y sociedades".

En medio del silencio del público, Behrens reflexionó: "La palabra ayuda, libera, alivia. Y todas las pequeñas preguntas y detalles que me preguntaban eran para ir armando, con retazos, los posibles lugares de detención -que cada vez se confirmaban más-, las personas que podían haber pasado por ahí, qué cosas ocurrieron... Es un trabajo terrible de ir vinculando datos, hechos, y con eso tan pequeño -porque los que deberían dar la información no la dan-, con todo eso, fuimos armando la verdad. Falta muchísimo por saber, pero los Juicios fueron un aporte y una puerta para otra cosa: la reconstrucción de la memoria, la búsqueda de la verdad y la lucha por la Justicia".

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