Entrevista a fondo con el Payaso Lugüercio
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De la titularidad al retiro, a solas con el Payaso Lugüercio: "Lo que viene no me asusta"

Transita la última etapa de su carrera como futbolista y vive el día a día de una manera muy particular, pero disfrutándolo al máximo. No sabía si arrancaba la pretemporada y hoy alterna en el once de Benítez. Presente y futuro de un hijo pródigo de la escuela pincharrata.

“Yo considero que más allá de mi edad tengo mucho entusiasmo y ganas”, cuenta Pablo Lugüercio, a 0221.com.ar, con una sonrisa que lo descubre y al mismo tiempo lo muestra tal como es.

Difícil es encontrar a alguien en el mundo de Estudiantes, que diga algo malo del número 17. Su profesionalismo y forma de vivir el fútbol lo llevaron a estar peleando por ser titular los fines de semana, con 36 años y a punto de sumar uno más a la cuenta.

Al terminar el 2018, su continuidad como jugador profesional estaba en duda. Algunos problemas físicos lo habían marginado en el cierre del año, sumado a sus dudas y ganas de darle un punto final a su carrera. Sin embargo, el 3 de enero se encontraba en el Country Club de City Bell, bajo las órdenes de Leandro Benítez y para afrontar, según él, su última pretemporada: “Estoy en una etapa de disfrute y lo que se viene no me asusta”.

Debutó en el 2001 con la camiseta Pincharrata, estuvo a préstamo jugando en la B Nacional para Defensa y Justicia, pasó por Perú, para luego volver con más roce y experiencia a tener continuidad en la Primera del León. En el 2008 emigró para jugar en Racing, donde marcó huella y su rendimiento fue de mayor a menor, recalando en el Barcelona de Ecuador, para luego regresar y vestir las camisetas de Arsenal, Olimpo y Aldosivi. En 2017 retornó a la institución de sus amores y tomó un inesperado lugar de protagonismo. Con goles emblemáticos, como el que le convirtió a Sporting Cristal, pero sobre todo con entrega y sacrificio, Pablo Lugüercio supo ganarse el respeto y la admiración del hincha de Estudiantes, que no duda en ovacionarlo cuando se tira al piso a recuperar una pelota o llega hasta el fondo para tirar un centro.

“Este predio lo pise a los 9 años y hoy mi hijo está acá conmigo. Creo que eso dice mucho de lo que significa el club para mi. Me dio la oportunidad de educarme, ver otras culturas y conocer otros lugares”, explica el Payasito, al mismo tiempo que señala el césped de la cancha 1 del Country y valora el trabajo hecho por los encargados del mantenimiento, remarcando que no en todos lados las canchas están en estas condiciones. “Hoy creo que Estudiantes está entre los 5 mejores en cuanto a infraestructura, deporte y todo lo que puede llegar a dar un club en la Argentina”, agrega el referente albirrojo.

Para Lugüercio no es difícil explicarles a los jugadores que vienen de afuera, cuál es el estilo, idea y modus operandi del Pincha. Con naturalidad y brotes de orgullo el futbolista admite que todos ya saben con lo que se van a encontrar al arribar a la institución albirroja, ya que desde hace un tiempo el club refleja su esencia en cada actividad que lleva adelante.

El delantero tiene su futuro profesional más que claro: “En junio se termina esto y en verdad estoy jugando mis últimos partidos”.

A pesar de alternar en la formación titular, parece que nada lo puede hacer cambiar de opinión y ya sabe lo que hará una vez que cuelgue los botines: “Junto a Raúl Salas (Coordinador del Departamento Sociodeportivo del club y Coach del plantel profesional) armamos un emprendimiento llamado ‘Wake Up’, que está orientado al apoyo y crecimiento del jugador de fútbol, haciéndolo tomar consciencia de las herramientos que tiene para llevar adelante su profesión y tener una mejor calidad de vida”.

Pablo terminó los estudios secundarios hace un tiempo atrás, cursando en el Bachillerato exclusivo para jugadores que posee Estudiantes. Además se recibió como Coach Deportivo, algo que lo apasiona y a lo que piensa estar ligado de lleno cuando deje el la práctica profesional del fútbol. “Siento que de esa forma voy a poder seguir aportando mi granito de arena para que crezca el club y que este proyecto se expanda hacia otros lugares”, comenta esperanzado el Payasito.

En el lenguaje pincharrata hay palabras y frases como “sentido de pertenencia”, “escuela”, “disciplina”, “trabajo” y “respeto”, entre otras, que sintetizan un poco la filosofía del club. Todas ellas son fácilmente aplicables a Pablo Lugüercio, un futbolista que se crió y se formó en el León, eligiendo volver al punto de inicio para dar los pasos finales de una carrera en la que obtuvo un título con Estudiantes y salió campeón con Arsenal, pero sobre todo se ganó el respeto de propios y extraños en el mundo futbolero.

Transita la última etapa de su carrera como futbolista y vive el día a día de una manera muy particular, pero disfrutándolo al máximo. No sabía si arrancaba la pretemporada y hoy alterna en el once de Benítez. Presente y futuro de un hijo pródigo de la escuela pincharrata.

09 de febrero de 2019

“Yo considero que más allá de mi edad tengo mucho entusiasmo y ganas”, cuenta Pablo Lugüercio, a 0221.com.ar, con una sonrisa que lo descubre y al mismo tiempo lo muestra tal como es.

Difícil es encontrar a alguien en el mundo de Estudiantes, que diga algo malo del número 17. Su profesionalismo y forma de vivir el fútbol lo llevaron a estar peleando por ser titular los fines de semana, con 36 años y a punto de sumar uno más a la cuenta.

Al terminar el 2018, su continuidad como jugador profesional estaba en duda. Algunos problemas físicos lo habían marginado en el cierre del año, sumado a sus dudas y ganas de darle un punto final a su carrera. Sin embargo, el 3 de enero se encontraba en el Country Club de City Bell, bajo las órdenes de Leandro Benítez y para afrontar, según él, su última pretemporada: “Estoy en una etapa de disfrute y lo que se viene no me asusta”.

Debutó en el 2001 con la camiseta Pincharrata, estuvo a préstamo jugando en la B Nacional para Defensa y Justicia, pasó por Perú, para luego volver con más roce y experiencia a tener continuidad en la Primera del León. En el 2008 emigró para jugar en Racing, donde marcó huella y su rendimiento fue de mayor a menor, recalando en el Barcelona de Ecuador, para luego regresar y vestir las camisetas de Arsenal, Olimpo y Aldosivi. En 2017 retornó a la institución de sus amores y tomó un inesperado lugar de protagonismo. Con goles emblemáticos, como el que le convirtió a Sporting Cristal, pero sobre todo con entrega y sacrificio, Pablo Lugüercio supo ganarse el respeto y la admiración del hincha de Estudiantes, que no duda en ovacionarlo cuando se tira al piso a recuperar una pelota o llega hasta el fondo para tirar un centro.

“Este predio lo pise a los 9 años y hoy mi hijo está acá conmigo. Creo que eso dice mucho de lo que significa el club para mi. Me dio la oportunidad de educarme, ver otras culturas y conocer otros lugares”, explica el Payasito, al mismo tiempo que señala el césped de la cancha 1 del Country y valora el trabajo hecho por los encargados del mantenimiento, remarcando que no en todos lados las canchas están en estas condiciones. “Hoy creo que Estudiantes está entre los 5 mejores en cuanto a infraestructura, deporte y todo lo que puede llegar a dar un club en la Argentina”, agrega el referente albirrojo.

Para Lugüercio no es difícil explicarles a los jugadores que vienen de afuera, cuál es el estilo, idea y modus operandi del Pincha. Con naturalidad y brotes de orgullo el futbolista admite que todos ya saben con lo que se van a encontrar al arribar a la institución albirroja, ya que desde hace un tiempo el club refleja su esencia en cada actividad que lleva adelante.

El delantero tiene su futuro profesional más que claro: “En junio se termina esto y en verdad estoy jugando mis últimos partidos”.

A pesar de alternar en la formación titular, parece que nada lo puede hacer cambiar de opinión y ya sabe lo que hará una vez que cuelgue los botines: “Junto a Raúl Salas (Coordinador del Departamento Sociodeportivo del club y Coach del plantel profesional) armamos un emprendimiento llamado ‘Wake Up’, que está orientado al apoyo y crecimiento del jugador de fútbol, haciéndolo tomar consciencia de las herramientos que tiene para llevar adelante su profesión y tener una mejor calidad de vida”.

Pablo terminó los estudios secundarios hace un tiempo atrás, cursando en el Bachillerato exclusivo para jugadores que posee Estudiantes. Además se recibió como Coach Deportivo, algo que lo apasiona y a lo que piensa estar ligado de lleno cuando deje el la práctica profesional del fútbol. “Siento que de esa forma voy a poder seguir aportando mi granito de arena para que crezca el club y que este proyecto se expanda hacia otros lugares”, comenta esperanzado el Payasito.

En el lenguaje pincharrata hay palabras y frases como “sentido de pertenencia”, “escuela”, “disciplina”, “trabajo” y “respeto”, entre otras, que sintetizan un poco la filosofía del club. Todas ellas son fácilmente aplicables a Pablo Lugüercio, un futbolista que se crió y se formó en el León, eligiendo volver al punto de inicio para dar los pasos finales de una carrera en la que obtuvo un título con Estudiantes y salió campeón con Arsenal, pero sobre todo se ganó el respeto de propios y extraños en el mundo futbolero.

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