"Muchachos, me acaban de robar la moto en 4 y 50, se fueron para el lado de 1 y 44. Si la vieron... es una Honda biz roja", comienza el audio que Francisco, un glover de la ciudad de La Plata envió a sus compañeros pasada la medianoche. El hecho ocurrió cuando se hallaba entregando un pedido: dos adolescentes lo abordaron a punta de pistola, le robaron la moto y las llaves y se fueron a toda velocidad.
"No se llevaron el teléfono ni nada, pero tenía los documentos y tarjetas", agregó el cadete, que ya radicó la denuncia policial pero tiene muy pocas esperanzas de que el vehículo sea hallado.
Se trata de otro caso más de inseguridad sufrido por los glovers, que trabajan llevando pedidos por toda la ciudad en moto o bicicleta y por sus cajas fluorescentes y su nivel de recaudación son víctimas fáciles del delito.
En su momento, el año pasado, los trabajadores decidieron cortar la esquina de 7 y 50 y otros puntos de la ciudad para exigir más seguridad. Fue tras el brutal ataque que sufrió Kevin Sanhueza, un joven que fue asaltado y baleado el 17 de noviembre y debió recuperarse durante varias semanas en el Hospital San Martín.
Los cadetes también han sufrido casos de el acoso sexual, robos y hasta ataques a cuchillazos. El rol de la empresa siempre estuvo limitado, ya que los trabajadores no están en relación de dependencia sino que, por el contrario, facturan con la modalidad de monotributo.