Mariela Anastasio lleva a su hija a la Escuela Nº 108 "Juan Martin de Pueyrredón" de Ignacio Correas y, a pocos días de que comiencen las clases, denunció que el establecimiento ubicado en Ruta 30 entre 696 y 697 presenta distintas deficiencias que hacen casi imposible que los alumnos y alumnas estudien con normalidad.
Se trata de un colegio rural de doble jornada con poca matrícula, al que concurren especialmente la población de la zona. Ya el año pasado habían tenido inconvenientes y en la previa al inicio del nuevo ciclo lectivo volvieron a padecer complicaciones: de la falta de agua potable pasaron los baños químicos y a no contar una vez más con el comedor por las obras de ampliación del edificio.
"Ella y sus 105 compañeritos no podían comenzar en condiciones normales, porque no tenían agua potable y el servicio de comedor (fundamental para una escuela de 8 horas) presentaba deficiencias en su planificación", escribió la mujer en una extensa carta, con la que decidió dar a conocer la situación.
Y agregó: "Este año el problema es otro, aunque con características parecidas en cuanto a organización (o desorganización) por parte del Estado, que es quién debe garantizar el normal funcionamiento de los establecimientos. Ocurre que a veces, las intenciones pueden ser buenas, pero con eso no alcanza".
En ese marco, contó que en 2018 la comunidad educativa de la institución de Correas pidió la ampliación del establecimiento para que las y los niños que concurren pudiesen hacerlo en mejores condiciones, como así también para aumentar la matrícula, con quienes necesiten acudir a una escuela cercana. El proyecto se aprobó y hasta le aprobaron el presupuesto, pero las obras recién se empezaron el pasado 3 de enero, cuando las clases arrancan el próximo 6 de marzo.

"Lo que hay es: una escuela mitad derrumbada y unas bases planteadas para la futura ampliación. A una semana del supuesto inicio de clases, es obvio que así no se puede comenzar", sostuvo Mariela.
Según relató, del antiguo colegio solo quedaron en pie dos aulas, sin baños. Es por eso que las autoridades les informaron a los padres y madres que "momentáneamente" pasaría a funcionar en jornada simple, con baños químicos y sin servicio de comedor, solo con viandas, lo que implican una serie de trastornos para la organización de las familias.
"Padres con hermanos ahora en diferentes turnos tienen que hacer cuatro viajes, otros que trabajamos en distintos horarios no podemos retirar o llevar a los niños", remarcó la mujer, que junto al resto de la comunidad educativa pidió que la Comuna y la Provincia les den una solución para garantizar la resolución de la problemática, ya que la construcción se terminaría en abril.

"No podemos confiar en que así sea, ya que la obra avanza, pero lenta, a veces trabajando solo dos obreros", comentó. No obstante, se sienten "rehenes" de las decisiones políticas por "ineficacia, ineficiencia e improvisación". "Lo digo como ciudadano y como docente: el discurso de 'con los niños en las aulas' deberían garantizarlo ellos.. ¿En qué aulas? ¿En las aulas cómo? Si no están las condiciones básicas para que se pueda desarrollar bien el trabajo", disparó.