Lo cierto es que el dramático hecho, que bien podría haber terminado con una gran cantidad de heridos, ocurrió en 2018, cuando los agentes de la Secretaría de Convivencia y Control Ciudadano realizaban un operativo contra la venta ilegal de pirotecnia en 44 y 149.
Al momento de llevarse la mercadería en un móvil, los fuegos artificiales comenzaron a arder y explotar en todas direcciones. Fuentes comunales indicaron que los mismos podrían haber sido encendidos intencionalmente por sus propietarios, queriendo evitar el decomiso.
El episodio causó gran conmoción y requirió, incluso, la presencia de los Bomberos, quienes debieron asistir a los efectivos para poder controlar las explosiones y evitar mayores daños.