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Ampliar los límites de Cambiemos, el modelo que Garro busca proyectar al armado provincial

El intendente de La Plata encabeza con otros colegas ganadores el 27 de octubre una ofensiva para que el espacio que gobernó el país y la provincia hasta el 10 de diciembre incorpore nuevos sectores, especialmente peronistas ajenos al Frente de Todos, y a la vez contenga a los propios que fueron derrotados.

La ampliación de la estructura municipal para incorporar a más sectores políticos a la coalición que gobierna La Plata responde, según admiten en el entorno del intendente Julio Garro, a una estrategia que el jefe comunal intenta proyectar a la provincia de Buenos Aires con la idea de que el espacio que gobernó el país y la provincia de Buenos Aires hasta el 10 de diciembre tenga chances de sostenerse en las elecciones de medio término (2021) y vuelva a ser una alternativa de poder en 2023.

La idea ya empezó a trabajarse en la mesa política de Juntos por el Cambio bonaerense y es compartida por otros intendentes que resultaron ganadores el 27 de octubre, como el de Vicente López Jorge Macri, uno que aparece como socio del platense en la movida. La última cita en la que esa estrategia fue conversada ocurrió esta semana en el distrito gobernado por el primo del ex presidente.

Los intendentes, sobrevivientes de la avanzada peronista en Nación y Provincia, son sostenedores de un camino inverso al que se impuso en el macrismo en los cuatro años durante los que fue gobierno, encarnada sobre todo en el ex jefe de Gabinete Marcos Peña: la de alambrar la coalición y reducir la representación principal al PRO, la UCR y la Coalición Cívica y tener una dinámica expulsiva con sectores peronistas como el del ex presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.

Además de sumar nuevos sectores, la idea tiene otro objetivo, que es el de establecer mecanismos de contención para los intendentes que no pudieron ser reelectos o dirigentes que en el contexto electoral desfavorables quedaron afuera de todo. Reportan ahí, por ejemplo, varios ex legisladores y ex funcionarios.

Los intendentes como Garro y Macri vienen imponiendo esos criterios y cuenta con el respaldo de algunos sectores de lo que fuera el gobierno de María Eugenia Vidal, como el caso del subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell.

Tienen el respaldo que les da haber aplicado esa estrategia aperturista para asegurarse la reelección. En ese camino se apuntan como logro que el monzoismo finalmente no haya roto todos los puentes ni se haya asimilado al Frente de Todos.

Debaten internamente el rol de la ex gobernadora, algo desdibujado desde su derrota en las PASO primero y en las elecciones generales posteriormente. Se sabe, Garro mantiene un buen vínculo con ella y sostuvo de entrada que es una referencia. Jorge Macri fue un poco distante y remarcó que no es una gobernadora que contenga a los intendentes.

La Plata puede ser un caso testigo. Garro sumó antes de las PASO a algunos sectores peronistas pero extremó esa política con acuerdo de perfil más bajo con grupos que hasta las PASO participaron en la interna del Frente de Todos.

El más evidente es el ligado a la pata sindical, representado por el secretario general de los Camioneros, candidato a concejal en la lista peronista de Victoria Tolosa Paz convertido ahora en Secretario de Transporte de la gestión de Garro.

No es lo único. La ampliación de la estructura de gobierno con siete secretarías nuevas respecto al gabinete previo al 10 de diciembre refleja la necesidad de dar contención a todos. Y en eso están incluidos los radicales que conservan tres áreas, la Coalición Cívica que sumó una, distintas corrientes del PRO y al menos cuatro corrientes del peronismo.

Ya demostró que la suma de las partes funcionó electoralmente. Ahora el desafío del jefe comunal para exportar su modelo de construcción a nivel bonaerense es refrendar eso en capacidad de gestión sobrevolando las internas que puedan generarse.

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