Con una mirada garantista y ampliatoria de derechos en beneficio de las personas privadas de su libertad, el juez de Ejecución Penal José Nicolás Villafañe otorgó la libertad condicional al contador Leonardo Rafael Crespo quien fue condenado por matar a su esposa Analía Escamochero en una pileta Pelopincho en la vivienda familiar que compartían en Gonnet. La medida no se encuentra firme ya que la fiscal apeló la insólita resolución que utilizó la figura del patriarcado como atenuante para conceder la libertad vigilada.
No es el primero de los beneficios que recibió el femicida (cuya condena a 22 años de prisión está firme) durante el cumplimiento de la pena. En el año 2013, a poco más de seis haber cometido el crimen fue beneficiado con un arresto domiciliario y luego se amplió con salidas laborales.
Para el juez Villafañe mantener encerrado a Crespo “poco cambio real puede generar” en un hombre “que se encuentra criado” en una sociedad “cuyas reglas generan desigualdad y violencia con el género femenino”.
Las fiscales Karina Vila y Laura Lasarte se opusieron a que se sigan ampliando los beneficios al femicida que nunca reconoció el hecho pese a tener la condena firme, avalada en todas las instancias de apelación.
Uno de los argumentos centrales que esgrimieron las fiscales para oponerse es el informe pericial que retrata a Crespo como una persona “narcisista” de fácil “irritabilidad” y con ausencia del “autocontrol” situaciones que generan indicios de una persona con comportamientos poco razonables.
"Sus recursos psicológicos (mecanismos defensivos a nivel inconsciente), pueden hacer restringida su capacidad para el autocontrol y surgir una tendencia hacia la impulsividad tanto en lo que piensa como en lo que dice y hace”, precisó otro informe que figura en el expediente.
El expediente será girado a la Cámara de Apelaciones que deberá resolver si hace efectiva o no la libertad condicional del femicida, quien por haber estudiado otra carrera universitaria (Comunicación Social) el juez Villafañe le bajó 10 meses de condena.
EL CASO
El 17 de marzo de 2008 el contador fue condenado a 22 años de prisión, en un fallo que fue confirmado ya por el Tribunal de Casación bonaerense y por la Suprema Corte bonaerense.
Escamochero fue hallada el 5 de marzo de 2005 asesinada dentro de la pileta de lona en el fondo de su casa ubicada en calle 24 entre 493 y 495, donde residía junto a su esposo Crespo y los dos hijos del matrimonio.
El femicida intentó plantar la coartada de un robo, pero su relato nunca fue convincente. Estuvo varias semanas prófugo hasta que fue detenido con su amante en la provincia de Córdoba.
Durante el juicio, amigas de la víctima declararon que el matrimonio ya no funcionaba como tal y que Crespo estaba obsesionado con Escamochero, conocía que su mujer tenía amantes y la había amenazado de muerte.
Tras los alegatos el fiscal Carlos Gómez pidió pena perpetua, pero dos de los jueces usaron la figura de “circunstancias excepcionales de atenuación de la pena” y aplicaron un castigo levemente menor. Las infidelidades de la mujer evitaron la perpetua de Crespo. Varios de los amantes declararon durante el juicio y constataron la relación que mantuvieron con la víctima.
EL JUEZ
No es la primera vez que el juez Villafañe otorga libertad a personas con informes forenses negativos que denotan potenciales peligros. Dejó en libertad al peligroso “Pepito” quien en un intento de asalto asesinó a la menor Abril Bogado en la localidad de Ringuelet.
José Edgardo Echegaray (Pepito), tiene antecedentes penales al menos desde 2004 y por lo menos tres condenas: la última de ocho años por tentativa de homicidio y dos casos más de robo que vencía en ocho meses y 16 días. El juez Villafañe lo dejó salir en 2015.
Villafañe es un juez de bajo perfil. Cuando integra tribunales para juicios orales no permite que se le tomen fotos durante las audiencias, sin embargo no tuvo reparos en fotografiarse en el año 2012 compartiendo un panel con Horacio Braga, uno de los asesinos del reportero gráfico José Luis Cabezas.