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Pymes… ¿Profesionalizar o no?

Pese a la coyuntura que afecta a todas las pequeñas y medianas empresas, la profesionalización y la adaptación a los cambios hace que algunas fracasen o que crezcan hasta convertirse en grandes compañías. Las claves. 

Por Bernardo Sánchez

Las Pymes son el motor de la sociedad. En la Argentina hay más de 850 mil y representan aproximadamente el 70% del empleo; pero la tasa de fracaso anual es muy alta. En los países en desarrollo entre un 50 y un 75% dejan de existir durante los primeros tres años, y la principal razón es que el negocio no es rentable. La mayoría de los emprendedores y dueños de Pymes encuentran las causas fuera de la empresa y sobre todo en el entorno político-económico; sin embargo, estadísticas a nivel global nos muestran que menos del 15% (y algunas estadísticas muestran que sólo el 3% lo logra) de las empresas familiares llegan a la tercera generación. En general, más allá de la coyuntura que afecta transversalmente a todas ellas, hay algo que hace que algunas empresas fracasen pero que otras continúen creciendo y hasta se conviertan en grandes empresas.

El problema común que se observa es su falta de profesionalización y adaptación a los cambios. Esto implica un enfoque más serio de la empresa para lograr la calidad del producto y servicio que ofrece, estandarización en las operaciones, una mejora en la gestión de los empleados, mayor control de los insumos y sus proveedores, planificación de las acciones, análisis de los resultados y finalmente, una revisión del liderazgo de los dueños.

Entre los problemas que suscita esta circunstancia, y sólo a modo de ejemplo sin tratar de ser exhaustivos:

  1. Falta de una mirada más allá de la coyuntura para consolidar el mediano e idealmente el largo plazo (¿adónde voy y ¿cómo?)

  2. Falta de herramientas Tecnológicas o uso ineficiente de las mismas

  3. Falta de Capacitación del personal

  4. Falta de Comunicación de la Estrategia y Objetivos de la empresa

  5. Falta de información para la gestión

  6. Deficiente acceso al crédito formal debido a la falta de cumplimiento de requisitos legales

  7. Falta de un plan de sucesión considerando que el fundador no va a estar siempre. 

A diferencia de lo ocurre en las grandes empresas la supervivencia de la empresa está fuertemente relacionada con el conocimiento del dueño, que es a la vez motor de ese crecimiento pero que en muchos casos también es el principal obstáculo del cambio; recordando el experimento citado por Peter Senge en su libro “La Quinta Disciplina” acerca de los cinco monos, la escalera y la banana; cuya conclusión fue que en las organizaciones muchos procesos o actividades que tuvieron sentido en algún momento se mantienen en el tiempo, pese a no ser útiles, simplemente porque siempre se hizo así.

Muchos de los empresarios están altamente capacitados, son ingenieros, médicos, contadores, otros tienen años de experiencia en su trabajo, todos son expertos en su producto o servicio, pero eso no es suficiente para tener todas las respuestas. Normalmente los emprendedores se centran en un producto exitoso, pero otras cuestiones quedan de lado por falta de tiempo, desconocimiento, falta de interés en el tema o simplemente por la incapacidad humana de poder abarcar todos los posibles problemas.

Un aspecto no menos importante como parte de esta falta de estandarización en los procesos y controles (y su consecuente falta de delegación) suelen generar que el/los dueño/s suelen estar en todo sin poder delegar, lo que tiene un alto costo en términos personales (a tu familia le haces falta) y en demasiadas ocasiones ambientes de trabajo no saludables, con sus consecuentes costos “invisibles” en términos de productividad y foco en la empresa.

En la Argentina de hoy, más que nunca, no sólo hace falta ser bombero para salir de la crisis, si es que la empresa se encuentra en esa situación, sino y aún con más razón planificar como va a ser su proceso de crecimiento cuando este llegue.

Pymes… ¿Profesionalizar o no?
OPINIÓN

Pymes… ¿Profesionalizar o no?

Pese a la coyuntura que afecta a todas las pequeñas y medianas empresas, la profesionalización y la adaptación a los cambios hace que algunas fracasen o que crezcan hasta convertirse en grandes compañías. Las claves. 

19 de diciembre de 2019

Por Bernardo Sánchez

Las Pymes son el motor de la sociedad. En la Argentina hay más de 850 mil y representan aproximadamente el 70% del empleo; pero la tasa de fracaso anual es muy alta. En los países en desarrollo entre un 50 y un 75% dejan de existir durante los primeros tres años, y la principal razón es que el negocio no es rentable. La mayoría de los emprendedores y dueños de Pymes encuentran las causas fuera de la empresa y sobre todo en el entorno político-económico; sin embargo, estadísticas a nivel global nos muestran que menos del 15% (y algunas estadísticas muestran que sólo el 3% lo logra) de las empresas familiares llegan a la tercera generación. En general, más allá de la coyuntura que afecta transversalmente a todas ellas, hay algo que hace que algunas empresas fracasen pero que otras continúen creciendo y hasta se conviertan en grandes empresas.

El problema común que se observa es su falta de profesionalización y adaptación a los cambios. Esto implica un enfoque más serio de la empresa para lograr la calidad del producto y servicio que ofrece, estandarización en las operaciones, una mejora en la gestión de los empleados, mayor control de los insumos y sus proveedores, planificación de las acciones, análisis de los resultados y finalmente, una revisión del liderazgo de los dueños.

Entre los problemas que suscita esta circunstancia, y sólo a modo de ejemplo sin tratar de ser exhaustivos:

  1. Falta de una mirada más allá de la coyuntura para consolidar el mediano e idealmente el largo plazo (¿adónde voy y ¿cómo?)

  2. Falta de herramientas Tecnológicas o uso ineficiente de las mismas

  3. Falta de Capacitación del personal

  4. Falta de Comunicación de la Estrategia y Objetivos de la empresa

  5. Falta de información para la gestión

  6. Deficiente acceso al crédito formal debido a la falta de cumplimiento de requisitos legales

  7. Falta de un plan de sucesión considerando que el fundador no va a estar siempre. 

A diferencia de lo ocurre en las grandes empresas la supervivencia de la empresa está fuertemente relacionada con el conocimiento del dueño, que es a la vez motor de ese crecimiento pero que en muchos casos también es el principal obstáculo del cambio; recordando el experimento citado por Peter Senge en su libro “La Quinta Disciplina” acerca de los cinco monos, la escalera y la banana; cuya conclusión fue que en las organizaciones muchos procesos o actividades que tuvieron sentido en algún momento se mantienen en el tiempo, pese a no ser útiles, simplemente porque siempre se hizo así.

Muchos de los empresarios están altamente capacitados, son ingenieros, médicos, contadores, otros tienen años de experiencia en su trabajo, todos son expertos en su producto o servicio, pero eso no es suficiente para tener todas las respuestas. Normalmente los emprendedores se centran en un producto exitoso, pero otras cuestiones quedan de lado por falta de tiempo, desconocimiento, falta de interés en el tema o simplemente por la incapacidad humana de poder abarcar todos los posibles problemas.

Un aspecto no menos importante como parte de esta falta de estandarización en los procesos y controles (y su consecuente falta de delegación) suelen generar que el/los dueño/s suelen estar en todo sin poder delegar, lo que tiene un alto costo en términos personales (a tu familia le haces falta) y en demasiadas ocasiones ambientes de trabajo no saludables, con sus consecuentes costos “invisibles” en términos de productividad y foco en la empresa.

En la Argentina de hoy, más que nunca, no sólo hace falta ser bombero para salir de la crisis, si es que la empresa se encuentra en esa situación, sino y aún con más razón planificar como va a ser su proceso de crecimiento cuando este llegue.

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Pese a la coyuntura que afecta a todas las pequeñas y medianas empresas, la profesionalización y la adaptación a los cambios hace que algunas fracasen o que crezcan hasta convertirse en grandes compañías. Las claves.