Con la consigna "Despedimos a Johana, abrazamos a Marta", en alusión a Marta Ramallo -la mamá de la víctima-, este miércoles velaron los restos de la joven en la sede de la Comisión Provincial por la Memoria, previo a proceder a su entierro en la necrópolis local.
"Debemos florecer, no desaparecer", se difundió en un flyer que circuló por las redes sociales con la imagen de Johana, en el que se pedía "traé tu flor y agua". El último mes, Marta había denunciado las demoras de la Justicia Federal para proceder a entregarle los restos de su hija para poder darles el merecido descanso.
El 26 de julio de 2017 Johana salió a las 17 de su casa tras decirle a su mamá que volvería "entre las 20.30 y las 21", pero nunca regresó. La última imagen suya fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio situada en 1 y 63, en la que se la ve entrando a un baño ese mismo día, poco después de salir de su vivienda.

Ese mismo día, a las 23.30, Marta denunció la desaparición y comenzó, sin ser consciente aún de ello, una lucha que se extendería durante casi dos años en los que reclamó a las autoridades que busquen a su hija, de quien presumía había sido víctima de una organización de trata de personas.
Finalmente, en abril de este año le informaron a Marta que unos restos humanos hallados en la zona de Palo Blanco, en la ciudad de Berisso, pertenecían a Johana. Las pericias realizadas a los restos determinaron que la joven había sido descuartizada y que su muerte habría ocurrido entre septiembre de 2017 y enero de 2018.