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"La muerte no repara el daño", la palabra de las víctimas del Cura Lorenzo tras el suicidio

Después del sorpresivo hecho que se conoció el lunes por la noche, los denunciantes del cura Eduardo Lorenzo difundieron un comunicado donde advierten que su muerte "confirma que los sobrevivientes dijeron y dicen siempre la verdad".

La Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina lanzó un comunicado horas después de que el cura católico Eduardo Lorenzo se pegara un tiro en el pecho en su habitación de Cáritas La Plata. El prelado, excapellán del Servicio Penitenciario Bonaerense,  estaba acusado por al menos cinco personas de haberlos abusado sexualmente en la infancia. 

"La muerte no repara el daño Lo único que repara el daño causado a las víctimas es la justicia. La muerte confirma que los sobrevivientes dijeron y dicen siempre la verdad". Con estas dos afirmaciones, el comunicado pretende dar luz a los hechos que en la noche del lunes conmocionaron a la ciudad. 

El caso había dado un giro esperable, luego de que las pericias psicológicas definieran al prelado como alguien con "rasgos psicopáticos, perversos, narcisistas y obsesivos", que "transmite una imagen grandilocuente de sí mismo que engrandece su autoestima" y "no siente culpa, ni angustia. La hostilidad siempre está en el afuera".

En ese contexto, en la tarde del lunes la jueza a cargo de la investigación, Marcela Garmendia, había emitido una orden de prisión preventiva. La defensa del cura había apelado y la decisión se encontraba en Cámara de Apelaciones, que en pocos días debía resolver a favor o en contra del pedido de la magistrada. Sin embargo, no llegó a hacerlo.

En su comunicado, los sobrevivientes aclaran que el cura "llevó a cabo un acto final a la medida de las características señaladas en la pericia, realizada por la Asesoría Pericial de La Plata, entre las que se destacan: "que busca causar un impacto en el interlocutor" y que "llamativamente, cuando se realizan señalamientos y principalmente cuando se abordan las denuncias, incrementa su tono de voz intentando imponer su análisis".

"Se detecta gestualidad y actitud corporal asociada a ira y a Lorenzo se le torna dificultoso escuchar interrumpiendo las intervenciones que se realizan para continuar con el desarrollo de sus razonamientos", es otra de las frases del estudio psicológico. "En situación de evaluación, Lorenzo intenta correr a las peritos del rol, tratándolas a nivel comportamental como pares simétricos e incluso como un auditorio o público en posición inferior", añaden.

Además, "hace énfasis en haber sido capellán penitenciario, en haber adquirido "jerarquía en la fuerza" ; y reconoce ser un sujeto en ocasiones impulsivo: "no soy un ángel, no me
cuesta enojarme y haber respondido con algún comportamiento intempestivo", había dicho el cura durante la entrevista.

Para las víctimas, "el protagonismo y la impronta de espectacularidad que tuvo su presencia en los medios en este último año, continúa ahora con su suicidio", y aseguran que "todo lo que hemos dicho hasta aquí fue posibilitado por la dilación de la Justicia, intolerable para los sobrevivientes, y por la maniobra de su defensa, que permitió que permaneciera libre a pesar del pedido de prisión".

"Subrayamos que aún en esta situación, las únicas víctimas son los sobrevivientes del cura Eduardo Lorenzo", finalizaron. 

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