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Julio Alak: la experiencia para vincular a Kicillof con el Poder Judicial

Gobernó La Plata durante 16 años en los que alimentó vínculos con los tribunales bonaerenses. Una trayectoria que se completó con la gimnasia de seis años al frente del Ministerio de Justicia del gobierno nacional.

Como hombre fuerte de la capital bonaerense durante 16 años Julio Alak alimentó relaciones políticas con sectores del poder judicial que le permitieron acceder al conocimiento de todos los resortes indispensables en la gestión. Aquella experiencia fue clave más adelante y se potenció cuando accedió al Ministerio de Justicia de la Nación convocado por Cristina Fernández de Kirchner. Fueron 6 años de intensidad absoluta y de trabajo las 24 horas todos los días de la semana. Ahora lo pondrá a disposición del gobernador Axel Kicillof, quien lo llamó, posiblemente teniendo en cuenta ese bagaje, en el tramo final de la conformación de su gabinete. Es su ministro de Justicia y Derechos Humanos.

Alak es un histórico del peronismo de la capital bonaerense y se integra a un equipo en el que rompe el molde de funcionarios que en su mayoría son del círculo más cercano al gobernador. El vínculo entre ambos de todos modos no es nuevo por razones históricas obvias. Se sucedieron en la administración de Aerolíneas Argentina y más adelante convivieron en el gabinete nacional, cuando Kicillof asumió como ministro de Economía.

Llega, de todos modos y al igual que su par de Seguridad, Sergio Berni, con la venia de la flamante vicepresidenta. Ambos aparecen como los dos funcionarios de mayor experiencia. En el caso del platense nacido en Benito Juárez lo hace para aprovechar sus relaciones en los juzgados con jurisdicción en la Provincia. Cuando era intendente, un delfín suyo como lo era el ex diputado nacional oriundo de Los Hornos, Carlos Martínez, ocupaba la Subsecretaría de Justicia en tiempos de Carlos Ruckauf primero y Felipe Solá después. Pero sus vínculos se extienden hacia la Suprema Corte y se internan en las profundidades de las líneas altas y medias de los juzgados.

Alak fue ministro de Justicia de la Nación entre 2009 y 2015, pero antes había sido Presidente de Aerolíneas Argentinas (2008 – 2009) promoviendo su estatización. Aunque nació en Benito Juárez, su relación con La Plata es profunda. Estudió y se recibió de abogado en la UNLP, militó en el peronismo, fuerza de la cual fue presidente, y llegó a intendente en 1991, cargo para el que fue reelecto en cuatro oportunidades hasta que perdió con Pablo Bruera en 2007.

Es profesor de Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (UNLP) y miembro del Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Plata (A.P.D.H.) desde 1982.

La que arrancó esta semana es su primera gestión como funcionario bonaerense. Y el gesto inaugural fue el anunció de la conformación de una "mesa de diálogo" para abordar la “inmensa” superpoblación carcelaria a la que calificó como "una deuda de la democracia". No es un tema menor en la relación a dos puntas, por un lado con el propio Servicio Penitenciario y por otro con los organismos que monitorean la situación en las cárceles, como el Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).

"Hay una inmensa sobrepoblación en las cárceles, la más alta de toda la historia del Servicio Penitenciario Bonaerense. Al día de hoy tenemos 49.400 internos con 24.000 plazas disponibles, es decir que hay 20.000 internos que viven en condiciones que hay que mejorar", afirmó Alak en declaraciones a la prensa.

El nuevo ministro de Justicia de Axel Kicillof explicó la conformación de una "mesa de diálogo" es un pedido de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que ordenó en una resolución evitar "el uso inadecuado de la prisión preventiva" y promovió el traslado de detenidos a unidades federales o de otras provincias.

Gobernó La Plata durante 16 años en los que alimentó vínculos con los tribunales bonaerenses. Una trayectoria que se completó con la gimnasia de seis años al frente del Ministerio de Justicia del gobierno nacional.

15 de diciembre de 2019

Como hombre fuerte de la capital bonaerense durante 16 años Julio Alak alimentó relaciones políticas con sectores del poder judicial que le permitieron acceder al conocimiento de todos los resortes indispensables en la gestión. Aquella experiencia fue clave más adelante y se potenció cuando accedió al Ministerio de Justicia de la Nación convocado por Cristina Fernández de Kirchner. Fueron 6 años de intensidad absoluta y de trabajo las 24 horas todos los días de la semana. Ahora lo pondrá a disposición del gobernador Axel Kicillof, quien lo llamó, posiblemente teniendo en cuenta ese bagaje, en el tramo final de la conformación de su gabinete. Es su ministro de Justicia y Derechos Humanos.

Alak es un histórico del peronismo de la capital bonaerense y se integra a un equipo en el que rompe el molde de funcionarios que en su mayoría son del círculo más cercano al gobernador. El vínculo entre ambos de todos modos no es nuevo por razones históricas obvias. Se sucedieron en la administración de Aerolíneas Argentina y más adelante convivieron en el gabinete nacional, cuando Kicillof asumió como ministro de Economía.

Llega, de todos modos y al igual que su par de Seguridad, Sergio Berni, con la venia de la flamante vicepresidenta. Ambos aparecen como los dos funcionarios de mayor experiencia. En el caso del platense nacido en Benito Juárez lo hace para aprovechar sus relaciones en los juzgados con jurisdicción en la Provincia. Cuando era intendente, un delfín suyo como lo era el ex diputado nacional oriundo de Los Hornos, Carlos Martínez, ocupaba la Subsecretaría de Justicia en tiempos de Carlos Ruckauf primero y Felipe Solá después. Pero sus vínculos se extienden hacia la Suprema Corte y se internan en las profundidades de las líneas altas y medias de los juzgados.

Alak fue ministro de Justicia de la Nación entre 2009 y 2015, pero antes había sido Presidente de Aerolíneas Argentinas (2008 – 2009) promoviendo su estatización. Aunque nació en Benito Juárez, su relación con La Plata es profunda. Estudió y se recibió de abogado en la UNLP, militó en el peronismo, fuerza de la cual fue presidente, y llegó a intendente en 1991, cargo para el que fue reelecto en cuatro oportunidades hasta que perdió con Pablo Bruera en 2007.

Es profesor de Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (UNLP) y miembro del Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Plata (A.P.D.H.) desde 1982.

La que arrancó esta semana es su primera gestión como funcionario bonaerense. Y el gesto inaugural fue el anunció de la conformación de una "mesa de diálogo" para abordar la “inmensa” superpoblación carcelaria a la que calificó como "una deuda de la democracia". No es un tema menor en la relación a dos puntas, por un lado con el propio Servicio Penitenciario y por otro con los organismos que monitorean la situación en las cárceles, como el Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).

"Hay una inmensa sobrepoblación en las cárceles, la más alta de toda la historia del Servicio Penitenciario Bonaerense. Al día de hoy tenemos 49.400 internos con 24.000 plazas disponibles, es decir que hay 20.000 internos que viven en condiciones que hay que mejorar", afirmó Alak en declaraciones a la prensa.

El nuevo ministro de Justicia de Axel Kicillof explicó la conformación de una "mesa de diálogo" es un pedido de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que ordenó en una resolución evitar "el uso inadecuado de la prisión preventiva" y promovió el traslado de detenidos a unidades federales o de otras provincias.

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Gobernó La Plata durante 16 años en los que alimentó vínculos con los tribunales bonaerenses. Una trayectoria que se completó con la gimnasia de seis años al frente del Ministerio de Justicia del gobierno nacional.