Las tres muertes de Yamila Saubidet: la joven violada y asesinada hace 17 años en La Plata | 0221
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Las tres muertes de Yamila Saubidet: la joven violada y asesinada hace 17 años en La Plata
Justicia en carreta

Las tres muertes de Yamila Saubidet: la joven violada y asesinada hace 17 años en La Plata

El 14 de diciembre de 2002 su cuerpo apareció enterrado en una pista de carreras cuadreras, debajo de un árbol. Fue abusada sexualmente y enterrada viva. En el juicio oral los tres sospechosos no fueron acusados por graves errores en la investigación. Un menor de edad dio los nombres de los posibles asesinos pero esa confesión fue anulada.

14 de diciembre de 2019

El nombre de Yamila Saubidet no aparece en la memoria colectiva de ningún reclamo de justicia pese a integrar la larga lista de femicidios impunes en La Plata. Su rostro, padecimiento y crimen fueron condenados al olvido estatal y social. Solo sigue latente en la memoria y alma desgarrada de sus padres Norma Beatriz Anessi, Fabián Saubidet y sus dos hermanos. 

La joven de 17 años fue abusada sexualmente y asesinada en la localidad de Los Hornos. El calvario para los padres comenzó el 14 de diciembre de 2002 cuando amanecieron en el hogar y Yamila no estaba. De inmediato hicieron la denuncia. Por la tarde su mundo se desmoronó. Una comitiva policial fue hasta la vivienda familiar de 81 y 134 para notificar que habían encontrado el cuerpo de su hija desaparecida desde hacía menos de 24 horas. La noche anterior, después de cenar junto a su padre, salió en bicicleta a encontrarse con unos amigos pero nunca llegó a la cita típica de adolescentes que terminaron las clases (estudiaba en 12 y 60) y encontraban en la nocturnidad una buena excusa para compartir momentos de distracción y esparcimiento juvenil.

El cadáver semidesnudo estaba enterrado. Tenía las manos atadas con su corpiño, los pies con un cordón de sus zapatillas. Presentaba lesiones en la espalda y cuello realizadas con un arma blanca. La golpearon y le fracturaron el cuello. Mostraba “rastros de sufrimiento y agonía” describió el médico forense que realizó la autopsia. Fue enterrada viva, debajo de un ombú, en un descampado de las calles 132 y 84 donde se corrían carreras cuadreras.

Se sospecha que el móvil fue un robo y posterior intento de violación. Le quitaron su bicicleta, una riñonera en la que llevaba unos 30 pesos y la humillaron. El rodado fue secuestrado en un allanamiento, pero se extravió en algún depósito del Poder Judicial de La Plata. También se esfumaron otras pruebas centrales como las uñas de la víctima con restos de ADN del o los asesinos.

El caso comenzó a ser investigado por el ex fiscal Daniel Urriza, quien luego fue apartado del Poder Judicial. En junio de 2009 se realizó el juicio oral aunque los tres acusados fueron absueltos, No se encontraron evidencias de su participación el hecho. El fiscal de juicio Rubén Sarlo y el abogado Juan Losinno, en representación de la familia, no tuvieron elementos para sostener la imputación y pedir condena por el femicidio de la adolescente que conmocionó a los platenses. La familia Saubidet tuvo la honestidad de no acusar a los tres detenidos por la muerte de su hija. No quiso condenas injustas y su justicia le fue negada.

El fiscal y el abogado denunciaron la pérdida de elementos probatorios, como la bicicleta en que circulaba la víctima el día del hecho y una pala que habría sido empleada para enterrar a la joven. Además Losinno cuestionó a la Procuración General por avalar que estos crímenes sean investigados por la policía y que no se disponga de un lugar adecuado para resguardar pruebas. La familia siempre sospechó que el o los autores estaban vinculados de manera directa o indirecta con policías. De nada sirvieron, en este caso, las marchas y cortes de calles que hubo en reclamo por el esclarecimiento del caso.

La investigación tuvo más puntos oscuros. Hubo acusados que fueron liberados sin que se sometieran a una pericia de ADN para comparar su mapa genético con los rastros de semen encontrados en la ropa de la víctima.

Fabián Saubidet, padre de la víctima contó a 0221.com.ar que la causa está archivada. Reveló que durante un tiempo se encargó de investigar el crimen de su hija pero desistió de hacerlo por temor a ejercer “justicia por mano propia, no puedo responder si me cruzo al asesino de mi hija”.

-¿Todavía tenés esperanza de encontrar justicia?

-Tengo una doble fe: que algún día la justicia haga algo y se dé cuenta que se equivocó. Después está la justicia Divina. Esta gente no puede vivir el resto de su vida con eso en la cabeza. En algún momento se darán cuenta, solos, y se entregarán o la justicia Divina hará lo suyo.

-¿Qué sueños tenía Yamila?

-Ella quería ser modelo y nosotros no la dejamos. Le decíamos que primero termine de estudiar. Yo creo que ella iba a ser modelo.

-¿Cómo es un día la vida de ustedes después de esto?

-No hay día que no te acuerdes. Tengo otros hijos y los amo con toda mi alma, pero la ausencia hace que te duela. Es un sentimiento extraño, es un dolor inexplicable. Nos la arrancaron de la vida, ella no falleció por una enfermedad. No nos dejaron terminar de disfrutarla. Encima ahora el 27 de diciembre es el cumpleaños, el mismo día que su hermano menor. A veces cuesta festejar un cumpleaños y el otro no.

-¿Sospechas que hubo encubrimiento de alguien?

- Sí. Había cosas que eran muy obvias y desaparecieron, en las uñas de Yamila había ADN del asesino y las perdieron. Todo te hace sospechar. Encontraron ropa con sangre en la casa de uno de los acusados y nos dijeron que era de gallina. Alguien quería que esto no se resolviera y así fue.

-¿Alguien le dios alguna explicación?

-No. Nunca. Jamás. En ese momento el gobernador era Felipe Solá, intenté hablar con él varias veces y nunca me recibió. Me entrevisté con el ministro de Justicia de entonces. Me atendió, me escuchó, me recibió los papeles pero la causa siguió igual. Fue una pelea desigual porque no sabía contra qué.

Tras el juicio oral el expediente volvió a la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio 5 de La Plata donde el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta entendió que se hizo todo lo posible pero la investigación llegó a un camino sin salida y correspondía el archivo.

Durante el inicio de la pesquisa un menor de edad detenido por el caso dio los nombres de los posibles asesinos pero su testimonio fue invalidado porque lo hizo ante la autoridad policial sin asesoramiento previo. El joven y su familia se fueron del barrio y nadie más se acordó de ellos.

A Yamila, que cumpliría 34 años de edad, la mataron tres veces. Primero los asesinos, luego la justicia que no dio respuestas a la familia y por último la sociedad que olvidó este aberrante crimen ejecutado en La Plata.

 

El 14 de diciembre de 2002 su cuerpo apareció enterrado en una pista de carreras cuadreras, debajo de un árbol. Fue abusada sexualmente y enterrada viva. En el juicio oral los tres sospechosos no fueron acusados por graves errores en la investigación. Un menor de edad dio los nombres de los posibles asesinos pero esa confesión fue anulada.
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Las tres muertes de Yamila Saubidet: la joven violada y asesinada hace 17 años en La Plata

El 14 de diciembre de 2002 su cuerpo apareció enterrado en una pista de carreras cuadreras, debajo de un árbol. Fue abusada sexualmente y enterrada viva. En el juicio oral los tres sospechosos no fueron acusados por graves errores en la investigación. Un menor de edad dio los nombres de los posibles asesinos pero esa confesión fue anulada.
Las tres muertes de Yamila Saubidet: la joven violada y asesinada hace 17 años en La Plata

El nombre de Yamila Saubidet no aparece en la memoria colectiva de ningún reclamo de justicia pese a integrar la larga lista de femicidios impunes en La Plata. Su rostro, padecimiento y crimen fueron condenados al olvido estatal y social. Solo sigue latente en la memoria y alma desgarrada de sus padres Norma Beatriz Anessi, Fabián Saubidet y sus dos hermanos. 

La joven de 17 años fue abusada sexualmente y asesinada en la localidad de Los Hornos. El calvario para los padres comenzó el 14 de diciembre de 2002 cuando amanecieron en el hogar y Yamila no estaba. De inmediato hicieron la denuncia. Por la tarde su mundo se desmoronó. Una comitiva policial fue hasta la vivienda familiar de 81 y 134 para notificar que habían encontrado el cuerpo de su hija desaparecida desde hacía menos de 24 horas. La noche anterior, después de cenar junto a su padre, salió en bicicleta a encontrarse con unos amigos pero nunca llegó a la cita típica de adolescentes que terminaron las clases (estudiaba en 12 y 60) y encontraban en la nocturnidad una buena excusa para compartir momentos de distracción y esparcimiento juvenil.

El cadáver semidesnudo estaba enterrado. Tenía las manos atadas con su corpiño, los pies con un cordón de sus zapatillas. Presentaba lesiones en la espalda y cuello realizadas con un arma blanca. La golpearon y le fracturaron el cuello. Mostraba “rastros de sufrimiento y agonía” describió el médico forense que realizó la autopsia. Fue enterrada viva, debajo de un ombú, en un descampado de las calles 132 y 84 donde se corrían carreras cuadreras.

Se sospecha que el móvil fue un robo y posterior intento de violación. Le quitaron su bicicleta, una riñonera en la que llevaba unos 30 pesos y la humillaron. El rodado fue secuestrado en un allanamiento, pero se extravió en algún depósito del Poder Judicial de La Plata. También se esfumaron otras pruebas centrales como las uñas de la víctima con restos de ADN del o los asesinos.

El caso comenzó a ser investigado por el ex fiscal Daniel Urriza, quien luego fue apartado del Poder Judicial. En junio de 2009 se realizó el juicio oral aunque los tres acusados fueron absueltos, No se encontraron evidencias de su participación el hecho. El fiscal de juicio Rubén Sarlo y el abogado Juan Losinno, en representación de la familia, no tuvieron elementos para sostener la imputación y pedir condena por el femicidio de la adolescente que conmocionó a los platenses. La familia Saubidet tuvo la honestidad de no acusar a los tres detenidos por la muerte de su hija. No quiso condenas injustas y su justicia le fue negada.

El fiscal y el abogado denunciaron la pérdida de elementos probatorios, como la bicicleta en que circulaba la víctima el día del hecho y una pala que habría sido empleada para enterrar a la joven. Además Losinno cuestionó a la Procuración General por avalar que estos crímenes sean investigados por la policía y que no se disponga de un lugar adecuado para resguardar pruebas. La familia siempre sospechó que el o los autores estaban vinculados de manera directa o indirecta con policías. De nada sirvieron, en este caso, las marchas y cortes de calles que hubo en reclamo por el esclarecimiento del caso.

La investigación tuvo más puntos oscuros. Hubo acusados que fueron liberados sin que se sometieran a una pericia de ADN para comparar su mapa genético con los rastros de semen encontrados en la ropa de la víctima.

Fabián Saubidet, padre de la víctima contó a 0221.com.ar que la causa está archivada. Reveló que durante un tiempo se encargó de investigar el crimen de su hija pero desistió de hacerlo por temor a ejercer “justicia por mano propia, no puedo responder si me cruzo al asesino de mi hija”.

-¿Todavía tenés esperanza de encontrar justicia?

-Tengo una doble fe: que algún día la justicia haga algo y se dé cuenta que se equivocó. Después está la justicia Divina. Esta gente no puede vivir el resto de su vida con eso en la cabeza. En algún momento se darán cuenta, solos, y se entregarán o la justicia Divina hará lo suyo.

-¿Qué sueños tenía Yamila?

-Ella quería ser modelo y nosotros no la dejamos. Le decíamos que primero termine de estudiar. Yo creo que ella iba a ser modelo.

-¿Cómo es un día la vida de ustedes después de esto?

-No hay día que no te acuerdes. Tengo otros hijos y los amo con toda mi alma, pero la ausencia hace que te duela. Es un sentimiento extraño, es un dolor inexplicable. Nos la arrancaron de la vida, ella no falleció por una enfermedad. No nos dejaron terminar de disfrutarla. Encima ahora el 27 de diciembre es el cumpleaños, el mismo día que su hermano menor. A veces cuesta festejar un cumpleaños y el otro no.

-¿Sospechas que hubo encubrimiento de alguien?

- Sí. Había cosas que eran muy obvias y desaparecieron, en las uñas de Yamila había ADN del asesino y las perdieron. Todo te hace sospechar. Encontraron ropa con sangre en la casa de uno de los acusados y nos dijeron que era de gallina. Alguien quería que esto no se resolviera y así fue.

-¿Alguien le dios alguna explicación?

-No. Nunca. Jamás. En ese momento el gobernador era Felipe Solá, intenté hablar con él varias veces y nunca me recibió. Me entrevisté con el ministro de Justicia de entonces. Me atendió, me escuchó, me recibió los papeles pero la causa siguió igual. Fue una pelea desigual porque no sabía contra qué.

Tras el juicio oral el expediente volvió a la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio 5 de La Plata donde el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta entendió que se hizo todo lo posible pero la investigación llegó a un camino sin salida y correspondía el archivo.

Durante el inicio de la pesquisa un menor de edad detenido por el caso dio los nombres de los posibles asesinos pero su testimonio fue invalidado porque lo hizo ante la autoridad policial sin asesoramiento previo. El joven y su familia se fueron del barrio y nadie más se acordó de ellos.

A Yamila, que cumpliría 34 años de edad, la mataron tres veces. Primero los asesinos, luego la justicia que no dio respuestas a la familia y por último la sociedad que olvidó este aberrante crimen ejecutado en La Plata.