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El Pincha jugó su último partido en el Único, un estadio donde hizo historia

El de este viernes no fue un partido más en la vida de Estudiantes. Fue la despedida como local del Estadio Ciudad de La Plata, un lugar donde se sintió cómodo y fue feliz. Allí escribió capítulos memorables de su rica historia futbolera. El adiós, además, fue con victoria.

Luego de varias luchas y disputas políticas la comisión presidida por Eduardo Abadie decidió comenzar a jugar de local en La Plata hace más de diez años en el domo de 25 y 32. Y mal no le fue. La primera vez fue aquel 15 de octubre de 2006 cuando escribió el capítulo más impactante de la historia del clásico de la ciudad con el 7 a 0, que quedó marcado a fuego.

En el Único se hizo fuerte el equipo de Diego Simeone, donde primero hilvanó seis triunfos seguidos, alcanzó la posibilidad de jugar la final con Boca y construyó un invicto entre el 24 de marzo de 2007 y el 23 de noviembre de 2008 de 42 partidos sin perder, con 29 victorias y 13 empates.

En este ciclo, tal vez uno de los goles más gritados, más allá de los clásicos, fue el que convirtió Agustín Alayes ante Arsenal en un triunfo cerrado, donde el desahogo llegó al final y posibilitó jugar el desempate ante el equipo de Ricardo Lavolpe, para luego quedarse con el título del Apertura 2006,


Otro de los grandes capítulos fue el debut de Alejandro Sabella como entrenador con un 4 a 0 ante Deportivo Quito por la Copa Libertadores de 2009, un 19 de marzo, que representó el inicio del camino que desembocó en la conquista de América por cuarta vez en su historia.

En el gigante de 25 y 32 también edificó una gran supremacía en el clásico ante Gimnasia, dónde jamás perdió ni como local ni como visitante. Lo convirtió en una fortaleza frente a su tradicional rival.

El de este viernes fue el encuentro 208 de Estudiantes en el Estadio Ciudad, donde consiguió 120 victorias, 50 empates y 38 derrotas. Convirtió 294 goles y recibió 157. Tuvo una eficacia demás del 65%.

El de este viernes no fue un partido más en la vida de Estudiantes. Fue la despedida como local del Estadio Ciudad de La Plata, un lugar donde se sintió cómodo y fue feliz. Allí escribió capítulos memorables de su rica historia futbolera. El adiós, además, fue con victoria.

09 de noviembre de 2019

Luego de varias luchas y disputas políticas la comisión presidida por Eduardo Abadie decidió comenzar a jugar de local en La Plata hace más de diez años en el domo de 25 y 32. Y mal no le fue. La primera vez fue aquel 15 de octubre de 2006 cuando escribió el capítulo más impactante de la historia del clásico de la ciudad con el 7 a 0, que quedó marcado a fuego.

En el Único se hizo fuerte el equipo de Diego Simeone, donde primero hilvanó seis triunfos seguidos, alcanzó la posibilidad de jugar la final con Boca y construyó un invicto entre el 24 de marzo de 2007 y el 23 de noviembre de 2008 de 42 partidos sin perder, con 29 victorias y 13 empates.

En este ciclo, tal vez uno de los goles más gritados, más allá de los clásicos, fue el que convirtió Agustín Alayes ante Arsenal en un triunfo cerrado, donde el desahogo llegó al final y posibilitó jugar el desempate ante el equipo de Ricardo Lavolpe, para luego quedarse con el título del Apertura 2006,


Otro de los grandes capítulos fue el debut de Alejandro Sabella como entrenador con un 4 a 0 ante Deportivo Quito por la Copa Libertadores de 2009, un 19 de marzo, que representó el inicio del camino que desembocó en la conquista de América por cuarta vez en su historia.

En el gigante de 25 y 32 también edificó una gran supremacía en el clásico ante Gimnasia, dónde jamás perdió ni como local ni como visitante. Lo convirtió en una fortaleza frente a su tradicional rival.

El de este viernes fue el encuentro 208 de Estudiantes en el Estadio Ciudad, donde consiguió 120 victorias, 50 empates y 38 derrotas. Convirtió 294 goles y recibió 157. Tuvo una eficacia demás del 65%.

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El de este viernes no fue un partido más en la vida de Estudiantes. Fue la despedida como local del Estadio Ciudad de La Plata, un lugar donde se sintió cómodo y fue feliz. Allí escribió capítulos memorables de su rica historia futbolera. El adiós, además, fue con victoria.