El entrenador en funciones designado por la gestión de Daniel Onofri era Gustavo Alfaro, con el equipo en la décima posición en la tabla de los promedios; hasta que el 13 de mayo del 2017 el Lobo perdió el clásico frente a Estudiantes por 1 a 0 y sumado a la eliminación en la Copa Sudamericana el DT decidió renunciar.
Alfaro y Pellegrino compartieron 16 partidos de gestión, con un rendimiento del 45,83%: seis triunfos, cuatro empates y seis derrotas. A partir de ese momento el Presidente y su Comisión Directiva decidieron cambiar el estilo futbolístico.
Tras la salida, hubo un interinato de Leandro Martini y Mariano Messera y con Roberto Depietri en la función de mánager, apuntaron a Mariano Soso para hacerse cargo del plantel. El ciclo se inició con un 4 a 4 en Varela ante Defensa y Justicia. Fue el 26 de agosto del 2017.
La era Soso duró solo doce partidos, ya que el rosarino a fin de año y al no ponerse de acuerdo en el armado del plantel para el 2018 decidió renunciar. El equipo tuvo un rendimiento del 36,11% (cuatro victorias, un empate y siete caídas).

Pellegrino tomó la posta del fútbol, Depietri se fue desgastando hasta dejar su cargo y Facundo Sava fue el elegido. El trabajo del Colorado también se prolongó por una docena de partidos, que abarcó solo dos triunfos, tres empates y siete derrotas con una eficacia de apenas el 25%.

El sucesor fue Darío Ortíz, con un nuevo interinato de tres partidos y con resultados positivos, pero el hombre buscado fue Pedro Troglio. El presidente dio un golpe de timón y recurrió a un hombre que le brindaba un paraguas protector.
Pedro asumió por Copa Argentina y el equipo hilvanó tres triunfos consecutivos. Su ciclo se extendió por 25 partidos: ganó ocho, igualó seis y perdió once. Su eficacia trepó al 40% y a fechas del clásico, luego de perder con Defensa y Justicia en 60 y 118, fue cesanteado. Lo cima de su paso fue alcanzar la final de la Copa Argentina, que perdió por penales con Rosario Central.

A la salida del DT, Ortíz tomó el cargo inmediatamente, sumó puntos importantes, perdió el clásico y realizó una interesante Copa de la Superliga. Llegó la pretemporada, el armado del nuevo plantel y los resultados no se dieron. La eliminación de entrada en la Copa Argentina y su mal comienzo en la Superliga precipitaron el final a su ciclo, que en total -teniendo en cuenta sus interinatos- fue de 22 partidos y un rendimiento del 43,93%.

Así llegó Diego Armando Maradona, pero lo cierto es que la Dirigencia fue detrás de un golpe mediático, un golpe de efecto por encima de un entrenador. La vida de Diego en Gimnasia duró apenas 72 días y concluyó tras ocho partidos, con tres victorias de visitante en serie y cinco derrotas (cuatro de local, con clásico incluido). Su eficacia apenas un 37,50%.
Pellegrino eligió cinco entrenadores: Soso, Sava, Troglio, Ortíz y Maradona y esas elecciones le brindaron al fútbol un 37,96%. Con la herencia de Alfaro y el interinato de Martini-Messera el fútbol en su gestión disputó 102 partidos, con una eficacia del 39,54%.

Gabriel Pellegrino llegó con Gimnasia décimo en la tabla de los promedios y lo deja último, en una situación sumamente delicada. Ahora, con su abrupta salida, le dejará a sus sucesores la dura misión de encauzar el futuro tripero.