Horacio se define como músico, docente militante y padre, por sobre todas las cosas. Estudió en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, donde enseña; y vive con su familia en el oeste del Gran Buenos Aires, desde hace siete años. Allí también dirige el Centro Cultural Maradona, en el que conoció al músico Palo Pandolfo y quien más tarde produjo "Puro Presente" (2017), su primer trabajo como solista.
Este sábado volverá a la ciudad para presentar "Odiseo", su último trabajo, acompañado por Ariel Radeland, en guitarras, arreglos y dirección músical; Daniel Bugallo, en batería; y Martín Nastri, en bajo. También serán parte de la velada el músico Manu Molina y otros artistas invitados. En la previa habló con 0221.com.ar y anticipó que se trata de un trabajo bien rockero, plagado de homenajes al rock de los '70 y '80, con letras más crudas y directas que hablan de la realidad social actual.
—¿De qué se trata "Odiseo"?
—Odiseo está casi compuesto de manera conceptual, pensado como un viaje, un Ulises moderno viajando por el mundo contemporáneo y que va viendo la realidad actual, lo que sucede, viendo la coyuntura y denunciando la coyuntura. Esta cargado de actualidad política también. Porque otro de mis costados es la militancia política. Yo soy militante político desde siempre, de toda la vida. Es un trabajo absolutamente diferente a "Puro Presente", que es una recopilación de canciones desde mi adolescencia hasta mis 40 años, de distintos estilos y géneros, con la mano maestra de Palo produciendo un disco en el estudio. Un trabajo que arrancó con una guitarra y la voz, desde donde se fueron armando los temas. Y, Odiseo son todos temas de los últimos tres, cuatro años.
—¿Hay una fuerte postura frente a la realidad actual?
—Absolutamente. Se nota mucho a nivel estético en el nuevo disco. En estos dos últimos años también pasé por un proceso de salud bastante complejo donde perdí la visión y más de la mitad de los temas fueron compuestos desde una forma mucho menos metafórica, mucho más directa y más cruda de decir las cosas. Y la estética musical también, porque es una banda más rokcanrolera, de guitarra, bajo, batería y teclado.
—Lo que te pasó es muy fuerte, ¿este trabajo lo refleja?
—Sí. Está todo ahí metido, mezclado con lo que nos pasó a todos. Siempre fue inseparable la coyuntura de mi singularidad y de lo colectivo, de lo que siempre me sentí parte. En este caso en particular tampoco le voy a echar la culpa (al presidente Mauricio) Macri de mi ceguera, pero tampoco separo absolutamente las cicatrices que nos dejaron a muchos de nosotros estos años del contexto general.
—¿Qué rol cumple la música en tu vida?
—Me defino como músico, docente y militante, son las tres la misma cosa en algún punto. Le podría agregar padre, porque si hay algo que realmente me salvó en los peores momentos de mi vida fue serlo.
—¿Cómo llega la expresión política, el artista y militante a la gente en esta momento histórico donde la grieta esta presente?
—Me parece que en la historia de la cultura latinoamericana no es una anomalía, casi te diría que es algo que marca el compromiso de los artistas populares con los procesos políticos en lo que viven me parece que es natural. Uno agarra el folklore argentino, la música brasilera, chilena, la música uruguaya y el rock nacional en la época de la dictadura. Este disco tiene mucho de eso, el sonido y el tipo de composición, tiene del rock nacional de los '70 y los '80.
—¿Cómo fue el proceso del disco, la selección de los temas? ¿Cuánto tiempo te llevó?
—Empecé cuando volví a mi casa después de mi problema de salud. Compuse un tema, que es el primer corte del disco que se llama "Vampiros" y que habla un poco de esos que viven de la sangre de los otros. A partir de esa idea compuse temas que se llaman "Bruja", "Gigante" y "Duende", pero son todas metáforas de cosas que sucedieron durante estos años en la actualidad y después compuse un tema con un amigo, con un músico cubano, que por la situación de crisis económica y general de perspectiva de seguir viviendo de la música se tuvo que volver a Cuba. Compusimos juntos un tema que se llama "Odiseo", que justamente habla de eso de que pretende regresar a un lugar que ya no es el mismo y uno ya no es el mismo tampoco y a partir de eso surgió la idea de que el disco en realidad es un viaje de este Odiseo imaginario en el mundo contemporáneo. Es un disco plagado de homenajes si se quiere al rock de los '70 y '80. La idea de un disco conceptual es si se quiere un poco retro, porque es una cosa muy de esa época.