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La devastadora carta de la mujer que perdió a su familia por una fuga de gas en Berisso

El pasado viernes 20 de septiembre, los tres hijos de Rocío Astorga perdieron la vida por una fuga de gas en su casa de Berisso. Tanto ella como su pareja quedaron internados, pero él falleció días después. A dos semanas del trágico hecho, la mujer publicó una sentida carta en sus redes donde agradeció "a Dios por el maravilloso tiempo que me permitió disfrutar de ellos".

La tragedia sacudió a la vecina ciudad durante el mediodía del viernes 20 de septiembre. Tres pequeños de 2, 4 y 6 años murieron a causa de una intoxicación con monóxido de carbono y sus padres fueron internados de urgencia en el hospital Larrain.

En la vivienda de calle 96 entre 128 y 129, en el barrio El Carmen, no había desorden: "Un familiar los vio por una ventana y nos llamó. Cuando los bomberos llegaron a la escena franquearon la puerta y se encontraron con los cinco cuerpos. Enseguida hicieron maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero los tres menores ya habían fallecido", detalló el jefe de bomberos voluntarios de la localidad, Roberto Scafati, a 0221.com.ar. Ese mismo día trasladaron a Rocío Astorga y su marido al hospital.

Días más tarde el hombre, identificado como Marcos González, murió. El director del nosocomio berissense Alfredo Zannaroni confirmó su fallecimiento y describió el episodio como "un hecho desgraciado y lamentable para toda la comunidad". 

Ahora, a dos semanas de la tragedia, la única sobreviviente de la familia escribió una carta pública en su Facebook donde contó los hechos y agradeció a Dios haber podido pasar tiempo con su marido antes del deceso. "Partieron con el Señor, se adelantaron. Dios sabe lo que conviene, nunca se equivoca. Doy gracias por el maravilloso tiempo que me permitió disfrutar de ellos", escribió, sentida, la mujer.

LA CARTA COMPLETA: 

La madrugada del 20 de Septiembre mi familia y yo inhalamos monóxido de carbono y nos dormimos. Olivia, Ramiro y Simón fallecieron. Yo me desperté a las horas en el hospital sin saber qué había sucedido. Marcos estaba internado. Puedo decirles que Dios ya estaba obrando en mis emociones, poniendo en mí la paz sobrenatural que los que hablaron conmigo pudieron sentir.

Al siguiente día mi hermana me explicó lo que había sucedido y supe que mis hijos ya habían alcanzado la plenitud de la Gloria de Dios en la eternidad; los pude ver plenos y felices disfrutando del amor de Jesús, a quien habían recibido en su corazón hacía tiempo.

Los días que siguieron permanecí con mi amado esposo y oré con él, le leí la biblia, lo amé y le declaré la grandeza del amor y el poder de Dios que me había levantado a mí de manera indiscutiblemente milagrosa, con un propósito, y le dije que lo estaba esperando, que cuando Dios terminara de trabajar en su corazón lo iba a levantar.

El 26 de septiembre el Señor soberano que tiene el control de todas las cosas, que es el alfa y la omega, el principio y el fin; el Dios eterno que nos ama lo levantó, lo levantó a su plenitud y se lo llevó con él. Clamé para que resucitara, Dios ya tenía un plan.

Partieron con el Señor, se adelantaron. Dios sabe lo que conviene, nunca se equivoca. Doy gracias por el maravilloso tiempo que me permitió disfrutar de ellos. Doy gracias porque me levantó a una vida distinta. Doy gracias por cómo me llenó de paz y cubrió mis emociones. Sigo por gracia de Dios, en la plenitud de "Aquel que todo lo llena en todo."

 

 

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