Un sin fin de especulaciones se desataron en la Municipalidad de La Plata después del contundente triunfo que significó la reelección del intendente Julio Garro por lo que serían, a partir del 10 de diciembre, una serie de cambios en su equipo de gobierno, tanto en lo vinculado con el organigrama como en los nombres que ocuparán los principales lugares. Algunos datos concretos potencian las intrigas y empiezan a plantear algunas disputas incipientes.
¿Dejará la política como ya lo ha anticipado el coordinador general de Gabinete Oscar Negrelli? ¿Asumirán la banca de concejales para las que fueron electos los secretarios de Seguridad y Gobierno Darío Ganduglia y Nelson Marino? ¿Volverá al Ejecutivo la presidenta de ese cuerpo Ileana Cid y/o la concejal y secretaria privada del intendente Julieta Quintero? ¿Habrá cambios de nombre en algunas secretarías que pueden ser claves para el perfil que el intendente pretende darle a los próximos años de gestión? ¿Puede incidir el contexto político nacional y provincial en la elección de los nombres para esos lugares? ¿Cuál el modo en que el intendente “saldará” cuentas con Fabián Lugli, el concejal peronista que vence mandato, se sumó al garrismo y se expuso promoviendo el corte de boleta? ¿Habrá una “peronización” del equipo? ¿Qué rol tendrá el radicalismo que hoy tiene tres secretarías en ese esquema? ¿Tendrá incidencia la respuesta electoral que cada “coronel” territorial logró en las elecciones del domingo?
Las preguntas son interminables, ninguna tiene respuesta segura y probablemente muchas de ellas no se resolverán hasta el 10 de diciembre. Las únicas certezas las dio el intendente durante la campaña. Admitió que el equipo necesita oxigenación y reconoció que algunas áreas requieren un empuje nuevo. Eso podría implicar cambios de nombre o de organigrama.
Pero también hay un contexto político que será distinto a partir del inicio del segundo mandato y que será necesario atender. Es lo que hace pensar en la peronización en lugares claves. Eso se combina con realidades personales como la de Negrelli, el hombre encargado de la coordinación de Gabinete que viene diciendo desde hace tiempo que en diciembre se retira de la política, lo cual implicaría su salida del cargo. Ese sería el hueco más importante que se abriría, el lugar más preciado. Y en los pasillos se menciona a dos que responderían al perfil político que requerirá el nuevo tiempo: el titular de obras pública Luis Barbier y el de Espacio Públicos Marcelo Leguizamón.
También se puso el foco en las áreas vinculadas con las políticas sociales. Se ha mencionado que puede haber un destino distinto o incorporaciones en las líneas intermedias para el secretario del área, Raúl Cadáa. No implica que el intendente esté disconforme. Él, el secretario de Salud German Niedfeld y el de Producción Rogelio Blesa son los tres del centenario partidario. Difícilmente el principal aliado político del PRO conserve esos tres espacios.
Otra posibilidad que se menciona es que el cambio en la estructura repercuta en una unificación del área sanitaria con el servicio de emergencia SAME, uno de los logros clave de los primeros cuatro años. Eso podría tener como consecuencia una jerarquización de Enrique Rifourcat, el coordinador del servicio de ambulancias.
También se puso en duda que dos funcionarios claves como Ganduglia y Marino asuman efectivamente la banca de concejales. No se descarta que alguno de ellos siga en el Ejecutivo. Puede depender de la decisión que el intendente tome con la presidencia del Concejo Deliberante. Se valora el rol de Ileana Cid allí pero es una pieza de extrema confianza que puede volver al Ejecutivo.
Y se puso en tela de juicio la situación del área de Cultura. Cuentan que la relación de Garro y Gustavo Silva ha tenidos vaivenes a lo largo de los cuatro años y que el último tiempo no fue la mejor.
El intendente deberá atender, cuando afine el lápiz, el juego de equilibrios en una coalición variopinta que después del 48% que obtuvo el domingo lo tiene como líder indiscutido.
Es considerado un hecho que deberá “pagar” de algún modo el “sacrificio” de Lugli, el concejal peronista que pegó el salgo junto con quien fuera candidato a vicepresidente Miguel Pichetto para fomentar explicitamente el corte de boleta en ese electorado. La jugada le salió bien al edil que vence mandato. Lo que no está claro es si le asignará una secretaría u otro espacio desde donde aportar.
Otros nombre en danza son los del tercer candidato a senador José Pepe Etchart, con quien el intendente quedó conforme por su trabajo en los barrios durante la campaña. Sería invitado a sumarse a algún espacio en el gabinete, al igual que la senadora saliente Pilar Aylón. No ocurriría lo mismo con Gabriel Monzó, cuyo destino está más ligado a lo que ese espacio peronista decida hacer en el futuro: algunos lo creen más cerca de Alberto Fernández que del macrismo.
Finalmente se analiza el terreno que se le podría abrir a otros legisladores que dejan su banca el 10 de diciembre como el concejal Julio Irurueta, siempre interesado en recalar en el área económica para sumarse al equipo de Horacio Prada o explorar en terreno menos transitado como el del ex Banco Municipal. En el mismo sentido no se descarta un regreso al Ejecutivo de Natalia Vallejos, la concejal que tuvo una salida conflictiva en los primeros años de gobierno.
Y más relacionado con aspectos de la gestión que tuvieron preponderancia en el último tiempo, no se descarta una jerarquización del área vinculada a la atención del riesgo hídrico. La de idea de máxima que se baraja es la creación de una secretaría (podría ser también una subsecretaría) que gestiones los planes que se elaboraron en coordinación con la UNLP así como el sistema de monitoreo de los arroyos.
Las especulaciones crecerán en la medida que se acerque el 10 de diciembre. La lista de cambios, si es que está delineada, la tiene bajo llave el intendente, quien seguramente dosificará las confirmaciones de acuerdo a su propia estrategia. La misma que uso para dar vuelta una elección que parecía imposible y que le aseguró gobernar otros cuatro años.