La dureza de los datos informativos indica que un tribunal de La Plata condenó a 10 años de prisión a un hombre acusado de intentar matar a su ex esposa a la que sometió a violencia de género durante tres décadas. Pero detrás de esta noticia emerge la historia del infierno que padeció la mujer y un cambio de paradigmas que comienza a darse, al menos, en el fuero Penal de La Plata.
El relato de la víctima durante el juicio oral fue el verdadero retrato de un calvario. De su declaración quedó en claro que fue víctima de violencia doméstica durante 30 años. Durante ese tiempo hizo varias denuncias pero fueron descartadas, nunca le dieron importancia “porque eran asuntos familiares”.
Ella conoció a su ex marido cuando apenas tenía 13 años de edad. Tuvieron cinco hijos. Ella trabajaba los siete días de la semana doble turno, con dos francos mensuales. La estadía en el hogar resultó una pesadilla.
En el año 2017 la mujer (cuyos datos se mantienen en reserva) dijo basta y se separó. Allí comenzó la etapa más peligros de todo el horror. Se acercó al poder judicial y comenzó a notar cambios en favor de su desesperado pedido de ayuda. Pero pese a contar con una restricción perimetral reforzada con un botón antipánico, fue blanco de un intento de femicidio.
Su ex marido la persiguió en moto por la calle. Con una mano manejaba y con la otra, cuchilla en mano, intentaba apuñalarla, al grito de “te voy a matar”. Se salvó milagrosamente del ataque, el agresor no llegó a lastimarla y el caso llegó a juicio oral.
“Yo viví al lado de este monstruo un infierno de violencia… la relación con mis hijas es mala; y hoy mis hijas no me perdonan, están enojadas porque el padre está preso por mi culpa”, reveló la víctima durante el juicio.
Sobre este punto la fiscal pidió que amplíe el concepto y la mujer no dudó en señalar que no tiene trato con sus hijas. “Toda la vida ellas vivieron situaciones de violencia. A ellas también las golpeaba” el padre. “Ellas vivían todo lo mismo que yo vivía”, aseveró y agregó, espontáneamente: “Son muchísimas las veces que me he acostado, y no pude dormir a la noche, de todo lo que me hacía y al otro día me iba a trabajar así, como estaba”.
La mujer soportó los golpes y las humillaciones “por miedo” a que la mate. Aseguró que el ex marido la “psicopateaba”, consideró que aguantó “mucho” y recordó que el condenado “siempre dijo que el día que yo me vaya me iba a matar”.
Tras analizar la prueba la fiscal de juicio Helena de la Cruz encuadró el caso como intento de homicidio en contexto de violencia de género. Hizo valer en su alegato los 30 años de padecimiento y los jueces le dieron la razón.
Por unanimidad el Tribunal Oral Criminal IV de La Plata, integrado por Emir Alfredo Caputo Tártara (autor del voto), Juan Carlos Bruni y Hernán Decastelli aplicaron la condena por intento de homicidio. Para tener una magnitud de la pena impuesta, el mínimo de la condena para un homicidio consumado es de ocho años, en este caso, se aplicó una pena de 10 años por tentativa de homicidio agravado por el vínculo y violencia de género”.
Durante el último Encuentro Nacional de Mujeres desarrollado en La Plata, uno de los reclamos tenía como destinatario al Poder Judicial, para que los casos de violencia doméstica (entre otros), comience a ser analizado con una mirada de género. Esta sentencia dictada recientemente es la primera que se da en nuestra ciudad luego de la histórica movilización y encuadra con el reclamo planteado.