Susana González, la mujer que quedó ciega tras la feroz golpiza que le dio su pareja, fue a votar con custodia policial. Lo hizo esta en un colegio de Olmos, acompañada de una oficial. Del brazo de la uniformada, llegó a la Escuela Primaria N° 48, de 170 y 43 y no se separó de ella hasta que cumplió con su deber cívico.
Su ex, Carlos Ariel Goncharuk, recuperó la libertad a fines de septiembre y si bien no puede acercarse a un radio de 100 kilómetros, ella teme por su vida.Estaba alojado en la Unidad 34 de la localidad de Melchor Romero, luego de cumplir la condena de ocho años de prisión que en 2014 fue impuesta por el Tribunal Oral Criminal V de La Plata al ser encontrado culpable del delito de "lesiones gravísimas". El fallo condenatorio preveía que el hombre realice un tratamiento para violencia de género, pero nunca cumplió con ese curso. Aun así, fue excarcelado.
El ese marco, el juez de Familia interviniente, Hugo Rondina, resolvió -ante la eventualidad de que el hombre fuera liberado- otorgar "un perímetro en 100 kilómetros de distancia" a la mujer y sus hijos, "radio que resulta ser más amplio que los 700 metros lineales que se establecen como mínimo para la aplicación de Tobilleras Duales". Rondina dispuso se coloque una tobillera electrónica a Goncharuk y se entregue un dispositivo rastreador a Gómez, a quien le brindaron custodia.

Gómez también aseguró que no se le proveyó un sistema de monitoreo que le permitiría saber si Goncharuk viola el perímetro adaptado a las necesidades de un no vidente: "El dispositivo para una persona ciega debe tener un botón táctil y no me lo dieron, lo reclamé y nada, nuevamente la Justicia no me escucha, como no me escuchó las 13 veces anteriores que denuncié a Goncharuk antes que me dejara ciega”.