Apostado en el balcón al que da su oficina en la facultad de Ingeniería, en uno de los bordes del Bosque platense, el candidato a intendente de Consenso Federal paró un instante el ritmo de campaña para analizar con 0221.com.ar el último tramo antes del cierre, repasar las ideas fuerzas que pretense poner en discusión y su situación personal, que lo llevó a debutar en la escena electoral en su primera incursión.
¿Qué es lo que lo lleva a decir ser candidato siendo que si bien hizo política toda la vida nunca lo había hecho a nivel partidario?
Es el panquequismo que se veía desde el punto de vista nacional, donde diferentes candidatos criticaban a otros y terminaban formando parte de un mismo espacio. También la situación de dejar de lado la simple crítica e involucrarme para ver qué se puede aportar para mejorar la situación, en este caso particular de miles de platenses que tienen infinidad de problemas.
¿Y por qué en el espacio de Consenso Federal?
Más que de Consenso Federal era involucrarme en el espacio de Roberto Lavagna porque estoy convencido de que es la persona que está más capacitada para sacar el país de esta situación de crisis fundamentalmente económica, porque es el que desde el primer momento planteó que debía existir un diálogo, un consenso y por eso después fue lo de Consenso Federal. Y era el único ámbito en que uno se veía identificado. No así con el Frente de Todos o Juntos por el Cambio. Por eso me sumé al espacio y después lo diferentes sectores que lo componen terminaron proponiéndome la candidatura.
¿Cuál es el eje principal que considera tendrá que atender inmediatamente en caso de ser electo intendente?
Lo más urgente tiene que ver con dar solución al problema económico y social. Hoy tenemos cien pobres nuevos días y el 10 de diciembre van a ser miles más que hace cuatro años. Tenemos 25 mil chicos sin poder comer y en el orden de 46 mil vecinos que no tienen trabajo. Y la mitad de la población tiene problemas de empleo y es lo que hay que revertir. Debemos trabajar en la emergencia alimentaria y sanitaria para garantizarle a cada vecino su plato de comida con el presupuesto de Desarrollo Social disponible para llevarlo a la práctica porque hoy no se hace porque se subejecuta. Y respecto a la generación de empleo se requiere decisión política aprovechando las dos potencialidades que tiene la ciudad, que son la tierra productiva y el conocimiento que aporta la Universidad con todas sus facultades. El Estado Municipal tiene que ser el gran articulador de esas dos potencialidades. Y después nos preguntamos cómo en estos cuatro años no se haya regularizado el Parque Industrial II o no se haya habilitado el Mercoflor, como no se haya creado un distrito tecnológico alimentario destinado al cinturón florifrutihortícola más importante del país para ponerle valor agregado a lo que se produce. Eso generaría más recursos y más puestos de trabajo. Eso no lo ha hecho este gobierno ni el anterior.

¿En qué consiste la propuesta de descentralización que implica ir hacia la división del territorio en cuatro zonas?
Es un descentralización administrativa y económica consiste en dividir al partido en cuatro grandes regiones que tienen problemas, particularidades y posibles soluciones cada una de ellas. Son el Casco Urbano y las zonas Norte, Oeste y Sur. Lo que se busca es que en cada una exista un centro de gestión integral con un consejo consultivo. Es decir que además del funcionario municipal va a estar este consejo con vecinos y representantes de las instituciones de esa región. Pero lo más importante es que eso posibilitaría la asignación de un presupuesto para obras en esa zona y que no tenga que pasar por cuatro o cinco funcionarios que están en una oficina de 12 y 50. Serán centros de gestiones con rango de secretaría y por lo tanto sujetos a las normativas de la Ley Orgánica de las Municipalidades, pasando por el Tribunal de Cuentas y demás. Aunque parezca chistoso, hoy por hoy los delegados han quedado relegados a simples administradores de tanza y bolsas de residuos. Cuando cualquier vecino va a una delegación con un problema, se encuentra con que no le creen, no los atienden y terminan en la Municipalidad. Entonces tienen que terminar de ser un simple paragolpe del intendente para empezar a resolver las cosas en el lugar. En algún sentido es comparable a las Comunas de la Ciudad de Buenos Aires. En principio lo planteamos con cuatro regiones pero después en el funcionamiento pueden ser más. Las delegaciones van a seguir estando pero supeditadas a estos centros integrales de gestión.
¿Tangencialmente puede ser un beneficio para la cuestión del tránsito?
Todos nos quejamos de ese problema porque es uno de los temas estructurales de la ciudad. Pero si todos los platenses tienen que venir al centro a hacer trámites no hay solución posible. Porque no es que vienen porque quieren pasear sino porque no pueden resolver las cosas en su barrio. Entonces tiene que haber un cambio importante, drástico, de romper ciertas estructuras y hacer cosas nuevas.

¿Objetivos de máxima y de mínima teniendo en cuenta el escenario electoral tan polarizado que se presume habrá en las elecciones generales?
De máxima obviamente procurar ganar el Municipio, pensando en que la gente nos respalde. Y de mínima ser una fuerza alternativa que tenga su representación legislativa en el Concejo Deliberante para formar parte de una suerte de equilibrio entre estos dos factores importantes de poder que son el Frente de Todos y Juntos por el Cambio que terminan siendo funcionales unos a otros, pero contrario a los intereses de los platenses. En ese sentido, nuestras propuestas esperamos poder en caso de no ser gobierno, poder plasmarlas a través de distintas iniciativas en el Concejo Deliberante.
¿Seguirá en política después del domingo en caso de que no resulte electo?
No sé si será un capítulo cerrado pero tampoco puedo decir que es el puntapié inicial para seguir una carrera política. Cuando comencé esta experiencia nueva, un viejo dirigente radical me dijo que esto tiene dos problemas: uno es que te metés y el otro es que te infectas. Después de pensarlo, la explicación es que si tenés vocación para trabajar en política, te entrás a meter y nunca más salís. Posiblemente sea esa la situación. No tenían ningún interés particular de ser candidato en esta elección y no sé si tengo un particular interés en el futuro. Lo que sí puedo asegurar es que sigo teniendo más ganas que antes de tratar de brindar soluciones para la ciudad. Desde el lado que tenga que hacerlo, no sé cuál será, seguiré batallando porque creo que uno tiene que tener vocación de servicio involucrarse y participar. No importan los cargos.