La ciudad se convirtió en la primera en todo el país en contar con un "Plan de Reducción del Riesgo por Inundaciones". El Intendente y los especialistas de la Universidad presentaron los trabajos realizados con el fin de minimizar el impacto de los eventos hidrometeorológicos extremos en La Plata.
Durante más de nueve meses se trabajó en la definición del riesgo, la metodología, se recopilaron todos los aportes de distintas investigaciones y también en la elaboración de un manual.
“Lo que hemos hecho fue pensar en las zonas vulnerables que tiene el territorio, cuáles son las amenazas que puedan tener en el futuro. Combinando las dos llegamos al riesgo. Ahora, las políticas hay que consensuarla”, dijo a 0221.com.ar el ingeniero hidráulico Pablo Romanazzi, quien coordinó el proyecto.
Voceros comunales indicaron que el trabajo “apunta a proteger la vida de los ciudadanos, mitigar los daños en la infraestructura urbana y las propiedades públicas y privadas; y educar y organizar a la comunidad para mejorar su capacidad de prevención ante el riesgo hídrico”.
Según se informó, además, el acuerdo contempló medidas e instrucciones precisas sobre la ocupación responsable del territorio, protocolos barriales y diferentes cuestiones vinculadas a la urbanización.
En esa línea, permitirá avanzar en el desarrollo de una región adaptada a los fenómenos producidos por este tipo de eventos hidrometeorológicos y reducir el riesgo.
En el estudio se confirmó que la ciudad y su región de influencia siempre fueron vulnerables a las inundaciones provocadas por tormentas severas y que esa vulnerabilidad prácticamente existió desde la fecha de su concepción y fundación.
Es por eso que tuvieron la “oportunidad histórica” de aprovechar el conocimiento de los expertos de la universidad para institucionalizar un plan que permita afrontar en forma organizada esta problemática y reducir a un valor mínimo el riesgo de repetición o de superación del desastre experimentado hace seis años; además de promover estrategias que paulatinamente logren una adaptación de las conductas y del entorno de sus habitantes a condiciones compatibles con una calidad de vida mejor.
“Hay que asignarle recursos, hacer bajadas al territorio. Lo importante es que esto no termine en un cajón. Dejamos un buen punto de partida y lo importante es que se siga trabajando en el tema, pero involucrando a todos”, sostuvo el ingeniero.
El trabajo del RRI involucró a 70 personas y a 12 de las facultades de la UNLP, con una inversión de tan solo nueve millones de pesos. “Si esta cifra se repite año a año se pueden hacer maravillas. Mucha gente que puede hacerlo y que tiene las ideas muy claras. Hay mucho hecho como para arrancar con una política de Estado, con una política educativa”, insistió Romanazzi.
El avance en la definición del riesgo en toda la región se hizo con mapas de peligrosidad y vulnerabilidad que detallan la situación de cada localidad. El trabajo es inédito: se hizo cuadra por cuadra en todo el territorio. Ya en la tercera entrega del plan sobresaltaban los datos estadísticos sobre los niveles de peligrosidad y riesgo en cada uno de los 350 barrios identificados en el partido de La Plata. “La mayoría de los barrios (115 unidades) tienen entre el 10 y el 20 por ciento de su superficie afectada por niveles altos y medios de peligrosidad por inundaciones”, remarcaban.
A las puertas del censo nacional del próximo año, hicieron énfasis en el crecimiento poblacional. Basándose en estudios anteriores, encuestas de hogares, entre otros documentos, se hizo una proyección de la cantidad de habitantes en La Plata para 2049: pasará de 700 mil a 900 mil personas.
El programa tiene logo y nombre: “Qué hacer”. Simple y concreto. A su vez, se hizo un relevamiento de distintas campañas internacionales en lo que respecta a la difusión de sus respectivos planes de contingencia, a partir de las cuales se tomaron como sugerencia la creación de un sitio web específico.
La página tiene tres niveles básicos de perfiles, uno con información coyuntural y de emergencias, donde se puede constatar el estado de situación del agua en cada sector; otro con tips simples sobre cómo actuar ante una inundación, de acuerdo a normas aceptadas; y un segmento dedicado a las producciones de los Proyectos de Investigación Orientados (PIOs) u otro material relevante.
El equipo de profesionales trabajó detalladamente el mensaje a comunicar, sea desde la web, la cartelería, los folletos, videos explicativos y su articulación y difusión en los medios de prensa. Todo con indicaciones barrio por barrio, según el tipo de nivel de peligro. De manera clara, se muestran los pasos a seguir en el caso de que se viva o esté circunstancialmente en determinado lugar.