Acoso, censura y activismo cibernético: la mirada 2.0 de un flamante taller del Encuentro | 0221
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Acoso, censura y activismo cibernético: la mirada 2.0 de un flamante taller del Encuentro
ENTREVISTA

Acoso, censura y activismo cibernético: la mirada 2.0 de un flamante taller del Encuentro

El taller de Mujer, ciberfeminismo e inclusión digital se realizó por primera vez en un marco de formalidad dentro del Encuentro Feminista. 0221.com.ar habló con Marina Benítez Demtschenko, abogada y fundadora de Activismo Feminista Argentina, que contó detalles del taller y denunció la falta de legislación sobre el tema en el país. 

13 de octubre de 2019

Por Mariana Sidoti y Florencia Tróccoli 

Propuesto desde octubre del año pasado, el taller de Ciberfeminismo e Inclusión Digital logró ser oficializado de cara a este 34 Encuentro en La Plata. "El antecedente que se había dado en relación a tecnologías había sido solo uno, y orientado a Ciencia y Tecnología, más enfocado en visibilizar a las mujeres en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). No se habían hablado cuestiones relacionadas específicamente con el ciberfeminismo, entonces empezamos a hacer presión, no nos permimos una comisión de Contenidos porque sabíamos que iba a ser uno de los que potencialmente corrieran: todavía no se entiende que el ciberfeminismo tenga una entidad suficiente", explicó a este medio Marina Benítez Demtschenko, abogada especialista en Derecho Informático con Perspectiva de Género y fundadora de Activismo Feminista Digital.

"El ciberfeminismo tiene ejes muy propios y específicos que distan bastante del 'feminismo en internet'. Por ejemplo toca temas relacionados a la brecha digital de género; el feminismo en internet es simplemente elevar nuestras voces a través de los medios digitales, pero el ciberfeminismo intenta conmover la estructura de poder que presentan las tecnologías hoy, y dónde estamos nosotras como población para entenderlas como propias", resumió la activista. Es que en definitiva "los contenidos son hechos por varones cis, entonces nuestro acceso a la cultura, la información y todas estas cosas que supone internet, son contenidos e información que este sector hegemónico y monopólico estima que nosotras tenemos que saber y consumir".

Para Demtschenko, apropiarse de la tecnología supone conocer los dispositivos -celulares, tablets, computadoras-, ver cómo nos vinculamos en redes y entender de protección de datos personales, entre otras cuestiones. "Desde la construcción cultural no somos llamadas a vincularnos con las tecnologías, esto tiene que ver más con el pensamiento 'lógico' que desde la socialización primaria no tenemos: si sos nena, o tenés vulva o vagina,  vas a parar a las Humanísticas; si sos varoncito y tenés pito entonces vas a parar a los trencitos, la ingeniería, los videojuegos. Ahí ya se empieza a generar la brecha digital de género", señaló.

SIN POLÍTICAS PARA UN PROBLEMA CRECIENTE

¿Cuál es la legislación en Argentina sobre el acoso cibernético? A diferencia de una gran cantidad de países del resto del mundo, no hay legislación que la contemple. Esta arista de la violencia machista es "poco conocida y poco entendida como importante y grave. Se la subestima muchísimo con ese criterio de que lo que pasa en internet es efímero, que si te molesta de última podés bloquear al agresor, o cerrrar tus redes. No se entiende la lógica ciberfeminista en que las cuentas en redes sociales o los portales digitales o todo lo que suponga llevar nuestras voces al plano virtual es digno de ser considerado participación activa del sector, es libertad de expresión, un derecho constitucional. No puede ser simplemente decir 'me voy, desaparezco'. Porque la que se va es una menos que habla", sintetizó la abogada. 

Y en ese sentido mencionó el concepto de autocensura: "Nosotras nos autocensuramos para no recibir violencia digital, y eso es lo mismo que pasa en la cena de trabajo donde son 15 tipos y una piensa: ni voy a hablar acá... pasa también en espacios de debate de internet, o de intercambio de opiniones". 

Así, constituyen ciberacoso de género todas  aquellas conductas dañosas en internet que además tienen componentes de género. Y el componente de género no es menor, algo que quedó de manifiesto con la publicación (¿inconsulta?) de fotos de Luciano Castro desnudo. "Más allá de que la sexualización de los cuerpos ocurre y es algo cultural, la reacción social frente a la desnudez o la sexualidad de un varón, no es la misma. A nosotras se nos cuestiona la libre sexualidad, al varón se le pone el foco, y hasta por ahí nomás, en el tamaño de su miembro, o en si tiene un cuerpo hegemónico o no. El foco de atención fue el pene y además fue vanagloriado. Cuando se ha difundido material erótico sin consentimiento de mujeres famosas, igual se las cuestiona y no en cuanto a sus rasgos físicos sino en cuanto al contexto o las condiciones en que tomó esa fotografía y por qué la envió", sitentizó Demtschenko. 

LA CENSURA DE LOS CUERPOS EN INTERNET

"Esto tiene importancia primordial en el ciberfeminismo porque compone uno de los derechos digitales: la identidad digital", sostuvo la activista. "Yo tengo derecho a construir de mí no solo la imagen y el relato que quiero en el plano virtual sino la proyección que quiero dar. Es una de las características diferenciales del derecho a la identidad física. Pero ¿quiénes son aquellos que diagraman y digitan todo lo relacionado con contenidos, que entienden que una parte de esos contenidos e identidades que coexisten en el espacio digital son permitidas, y otras no? Ahí llega el baneo, la censura. Y la censura hoy es una problemática internacional: hay un plano de poder hegemónico que decide quién sí y quién no, y esto nos lleva a tener que adecuarnos a estos parámetros para no desaparecer: yo quisiera ser esto, pero si hago esto otro sé que me banean o me censuran, entonces voy a hacer esto que es solo lo que me dejan", ejemplificó.

Y volviendo al tema de la sexualidad y de cómo operan el patriarcado y el machismo en internet, la abogada habló del porno, una de las categorías más debatidas en el feminismo en general, que también tiene su correlato en el mundo 2.0. "Parte de lo que planteamos desde la fundación con la 'sexualidad permitida' es justamente cómo se permite el disfrute y el goce efectivo del varón cis con pornografía violenta y mainstream, consumida 24-7, y la sexualidad prohibida, que es la censurada, y tiene que ver específicamente con nuestro disfrute: donde hay goce y donde hay autodeterminación, jode. Ahí es donde llega el hachazo, el baneo. Un correlato directo con lo que pasa en la vida analógica", expresó.

Con una brecha digital cada vez más cerrada, y en un país donde poco a poco todas las clases y estamentos sociales van teniendo acceso a internet, resulta alentadora la apertura de un taller como este en el Encuentro Feminista. Una de las conclusiones del taller, que cerró este domingo su primera edición con tres comisiones colmadas, será reconocer la violencia digital. "Desde 2012 venimos diciendo que esto es violencia machista en internet, violencia de género en internet", precisó  Demtschenko. Otra de las conclusiones fuertes fue el repudio a la censura, "que funciona como una valla frente a la posibilidad de desenvolvernos digitalmente". Y la necesidad de apropiarse y saber entender los dispositivos tecnológicos: dejar atrás la postura pasiva frente a las distintas plataformas para pasar a ser protagonistas del mundo digital, que como el espacio público, también nos pertenece.

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El taller de Mujer, ciberfeminismo e inclusión digital se realizó por primera vez en un marco de formalidad dentro del Encuentro Feminista. 0221.com.ar habló con Marina Benítez Demtschenko, abogada y fundadora de Activismo Feminista Argentina, que contó detalles del taller y denunció la falta de legislación sobre el tema en el país. 
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Acoso, censura y activismo cibernético: la mirada 2.0 de un flamante taller del Encuentro

El taller de Mujer, ciberfeminismo e inclusión digital se realizó por primera vez en un marco de formalidad dentro del Encuentro Feminista. 0221.com.ar habló con Marina Benítez Demtschenko, abogada y fundadora de Activismo Feminista Argentina, que contó detalles del taller y denunció la falta de legislación sobre el tema en el país. 
Acoso, censura y activismo cibernético: la mirada 2.0 de un flamante taller del Encuentro

Por Mariana Sidoti y Florencia Tróccoli 

Propuesto desde octubre del año pasado, el taller de Ciberfeminismo e Inclusión Digital logró ser oficializado de cara a este 34 Encuentro en La Plata. "El antecedente que se había dado en relación a tecnologías había sido solo uno, y orientado a Ciencia y Tecnología, más enfocado en visibilizar a las mujeres en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). No se habían hablado cuestiones relacionadas específicamente con el ciberfeminismo, entonces empezamos a hacer presión, no nos permimos una comisión de Contenidos porque sabíamos que iba a ser uno de los que potencialmente corrieran: todavía no se entiende que el ciberfeminismo tenga una entidad suficiente", explicó a este medio Marina Benítez Demtschenko, abogada especialista en Derecho Informático con Perspectiva de Género y fundadora de Activismo Feminista Digital.

"El ciberfeminismo tiene ejes muy propios y específicos que distan bastante del 'feminismo en internet'. Por ejemplo toca temas relacionados a la brecha digital de género; el feminismo en internet es simplemente elevar nuestras voces a través de los medios digitales, pero el ciberfeminismo intenta conmover la estructura de poder que presentan las tecnologías hoy, y dónde estamos nosotras como población para entenderlas como propias", resumió la activista. Es que en definitiva "los contenidos son hechos por varones cis, entonces nuestro acceso a la cultura, la información y todas estas cosas que supone internet, son contenidos e información que este sector hegemónico y monopólico estima que nosotras tenemos que saber y consumir".

Para Demtschenko, apropiarse de la tecnología supone conocer los dispositivos -celulares, tablets, computadoras-, ver cómo nos vinculamos en redes y entender de protección de datos personales, entre otras cuestiones. "Desde la construcción cultural no somos llamadas a vincularnos con las tecnologías, esto tiene que ver más con el pensamiento 'lógico' que desde la socialización primaria no tenemos: si sos nena, o tenés vulva o vagina,  vas a parar a las Humanísticas; si sos varoncito y tenés pito entonces vas a parar a los trencitos, la ingeniería, los videojuegos. Ahí ya se empieza a generar la brecha digital de género", señaló.

SIN POLÍTICAS PARA UN PROBLEMA CRECIENTE

¿Cuál es la legislación en Argentina sobre el acoso cibernético? A diferencia de una gran cantidad de países del resto del mundo, no hay legislación que la contemple. Esta arista de la violencia machista es "poco conocida y poco entendida como importante y grave. Se la subestima muchísimo con ese criterio de que lo que pasa en internet es efímero, que si te molesta de última podés bloquear al agresor, o cerrrar tus redes. No se entiende la lógica ciberfeminista en que las cuentas en redes sociales o los portales digitales o todo lo que suponga llevar nuestras voces al plano virtual es digno de ser considerado participación activa del sector, es libertad de expresión, un derecho constitucional. No puede ser simplemente decir 'me voy, desaparezco'. Porque la que se va es una menos que habla", sintetizó la abogada. 

Y en ese sentido mencionó el concepto de autocensura: "Nosotras nos autocensuramos para no recibir violencia digital, y eso es lo mismo que pasa en la cena de trabajo donde son 15 tipos y una piensa: ni voy a hablar acá... pasa también en espacios de debate de internet, o de intercambio de opiniones". 

Así, constituyen ciberacoso de género todas  aquellas conductas dañosas en internet que además tienen componentes de género. Y el componente de género no es menor, algo que quedó de manifiesto con la publicación (¿inconsulta?) de fotos de Luciano Castro desnudo. "Más allá de que la sexualización de los cuerpos ocurre y es algo cultural, la reacción social frente a la desnudez o la sexualidad de un varón, no es la misma. A nosotras se nos cuestiona la libre sexualidad, al varón se le pone el foco, y hasta por ahí nomás, en el tamaño de su miembro, o en si tiene un cuerpo hegemónico o no. El foco de atención fue el pene y además fue vanagloriado. Cuando se ha difundido material erótico sin consentimiento de mujeres famosas, igual se las cuestiona y no en cuanto a sus rasgos físicos sino en cuanto al contexto o las condiciones en que tomó esa fotografía y por qué la envió", sitentizó Demtschenko. 

LA CENSURA DE LOS CUERPOS EN INTERNET

"Esto tiene importancia primordial en el ciberfeminismo porque compone uno de los derechos digitales: la identidad digital", sostuvo la activista. "Yo tengo derecho a construir de mí no solo la imagen y el relato que quiero en el plano virtual sino la proyección que quiero dar. Es una de las características diferenciales del derecho a la identidad física. Pero ¿quiénes son aquellos que diagraman y digitan todo lo relacionado con contenidos, que entienden que una parte de esos contenidos e identidades que coexisten en el espacio digital son permitidas, y otras no? Ahí llega el baneo, la censura. Y la censura hoy es una problemática internacional: hay un plano de poder hegemónico que decide quién sí y quién no, y esto nos lleva a tener que adecuarnos a estos parámetros para no desaparecer: yo quisiera ser esto, pero si hago esto otro sé que me banean o me censuran, entonces voy a hacer esto que es solo lo que me dejan", ejemplificó.

Y volviendo al tema de la sexualidad y de cómo operan el patriarcado y el machismo en internet, la abogada habló del porno, una de las categorías más debatidas en el feminismo en general, que también tiene su correlato en el mundo 2.0. "Parte de lo que planteamos desde la fundación con la 'sexualidad permitida' es justamente cómo se permite el disfrute y el goce efectivo del varón cis con pornografía violenta y mainstream, consumida 24-7, y la sexualidad prohibida, que es la censurada, y tiene que ver específicamente con nuestro disfrute: donde hay goce y donde hay autodeterminación, jode. Ahí es donde llega el hachazo, el baneo. Un correlato directo con lo que pasa en la vida analógica", expresó.

Con una brecha digital cada vez más cerrada, y en un país donde poco a poco todas las clases y estamentos sociales van teniendo acceso a internet, resulta alentadora la apertura de un taller como este en el Encuentro Feminista. Una de las conclusiones del taller, que cerró este domingo su primera edición con tres comisiones colmadas, será reconocer la violencia digital. "Desde 2012 venimos diciendo que esto es violencia machista en internet, violencia de género en internet", precisó  Demtschenko. Otra de las conclusiones fuertes fue el repudio a la censura, "que funciona como una valla frente a la posibilidad de desenvolvernos digitalmente". Y la necesidad de apropiarse y saber entender los dispositivos tecnológicos: dejar atrás la postura pasiva frente a las distintas plataformas para pasar a ser protagonistas del mundo digital, que como el espacio público, también nos pertenece.