La jornada transcurría tranquila en la panadería y confitería El Oscar, de Lisandro Olmos, y nadie imaginó que el agente que acababa de entrar para pedir unas servilletas con las que secarse el sudor, era en realidad un ladrón apunto de protagonizar un violento asalto. En cuestión de segundos y tras el ingreso de un cómplice, el delincuente reveló su verdadera identidad y extrajo un arma con la que amenazó a los dueños del local y luego escapó con una buena suma de dinero.
Apenas unos instantes les bastaron para hacerse con la recaudación de la reconocida panadería y escapar con total normalidad, caminando con tranquilidad, volviendo a sus ficticios papeles como defensores de la ley.
Sin embargo, ninguno de los delincuentes pudo advertir que todo el suceso estaba siendo registrado por las cámaras de seguridad del local que, este lunes, se hicieron públicas.
En las imágenes puede verse con claridad cómo los delincuentes ingresaron vestidos como policías y hasta tuvieron una breve charla con los comerciantes. De pronto, uno de ellos sacó un arma y, bajo amenazas, caminó hasta detrás del mostrador y saqué la caja registradora, escapando pocos segundos después.

Hasta el momento ninguno de los delincuentes pudo ser identificado y los investigadores trabajan en dar con ellos.