En octubre el Gobierno anunció una serie de medidas para alivianar el impacto de la inflación, las cuales incluía el relanzamiento del Procrear y planes de viviendas sociales, además de una reforma en los préstamos hipotecarios UVA. Se preveía fijar un valor tope en caso que la inflación supere por más de diez puntos al aumento de los salarios de las personas, y ahora cerca de 35mil familias podrán solicitarlo a su banco.
Los deudores ya están en condiciones de pedir la activación de la cláusula gatillo al banco, lo que implicará tener un tope en la actualización de las cuotas o una extensión en el plazo del pago.
Justamente los créditos UVA fueron creados en 2016, donde la gente puede acceder a una opción “viable” para llegar a la tan ansiada casa propia, y a través del cual tienen un plazo de hasta treinta años para pagar una cuota mensualmente que se asemejaba a la de un alquiler. Asimismo ese valor se actualiza en base a la inflación que va sufriendo el país.
Si bien en los últimos años la única vez que los salarios fueron superados por diez puntos por la inflación fue en 2002, tras la crisis, resulta una manera de adelantarse a un hecho del cual el país -con esta situación actual económica- lamentablemente no está exento.