sábado 24 de febrero de 2024

El silencio de Ritondo y Sánchez Zinny en medio de la ola de amenazas de bomba

Las amenazas de bomba son un calvario que padres y estudiantes platenses vienen sufriendo desde hace meses. Un histórico colegio como es el Normal 1 ya cumplió 30 días sin clases y el silencio de los funcionarios bonaerenses calienta el clima aún más.

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El histórico colegio platense ubicado en 51 entre 14 y 15 cumplió este lunes un mes sin clases por las amenazas de bomba. El del Normal 1 no es el único caso: decenas de escuelas de la ciudad padecen desde el inicio del ciclo lectivo constantes amenazas acerca de la presencia de explosivos, que motivan evacuaciones a veces ordenadas y otras en completo caos.

EL MAPA DE LAS AMENAZAS DE BOMBA

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"Esta situación es insostenible, la semana pasada se tuvo reunión con la jefa distrital Amalia Méndez y no hay respuesta ante esta situación. No tuvimos clases en todo el mes de agosto, ¿hasta cuándo vamos a seguir así?", se preguntó Elena, una madre del Normal 1 que se contactó con 0221.com.ar.

En la misma línea escribió Gonzalo, padre de la misma institución: "Para explotar de alegría en el Normal llegamos a la amenaza número 30, ¡Estamos BUM para arriba! A uno le gustaría no tener que ironizar con el tema pero ya es insostenible sostener la situación. Solos no podemos y seguimos sin que nadie nos de respuestas".

Después de la alerta matutina en el Normal 1 fue el turno del Albert Thomas, ubicado en calle 1 entre 56 y 57. Los chicos del Industrial abandonaron el establecimiento ante la llegada de los efectivos de la Brigada Antiexplosivos y ocuparon la vereda del estadio de Estudiantes. Este colegio es otro de los más afectados por la problemática.

Más tarde le tocó a la Técnica Nº 8 de Tolosa, donde los alumnos no llegaron a ingresar y ya estaban siendo desalojados de la institución ubicada en 526 entre 7 y 8. También fueron evacuados el colegio católico Sagrado Corazón, la Facultad de Ciencias Económicas y el Edificio Karakachoff de la UNLP.

Pero el enojo de padres, docentes y estudiantes no parece tener un reflejo concreto en la órbita política. Tanto el ministro de Educación Gabriel Sánchez Zinny como el de Seguridad, Cristian Ritondo, permanecen en un inquietante silencio a pesar de los miles y miles de pesos diarios que se destinan a cada operativo de seguridad para corroborar que no hay explosivos en los colegios.

Insensibilidad o desconocimiento mediante, los funcionarios de ambas carteras bonaerenses ni si quiera le dedicaron un tweet a la problemática. "Las amenazas de bomba no son un juego, hoy con lo tecnológico, en cinco, seis, diez días hay orden de allanamiento", había dicho Ritondo durante una recorrida en Zárate el año pasado.

Pero desde entonces sus declaraciones al respecto menguaron hasta quedar en cero. Es más: la alternativa de los ministros Sánchez Zinny y Gustavo Ferrari, de Justicia, fue organizar una charla sobre "Acuerdos Institucionales de Convivencia" en el Teatro Argentino, con estudiantes de distintos colegios de la Región, donde se les advirtió que "una falsa amenaza de bomba pone en ejecución a todas las áreas del gobierno y distrae los recursos".

Sin embargo no hubo medidas concretas ni declaraciones a los medios, ni si quiera a la enorme cantidad de padres que mes a mes reclaman una respuesta para triste la moda explosiva que se vive a diario en la ciudad.

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