"Se hace difícil tener esta mochila, porque pesa. Pero lo que fue mi viejo y lo que hizo me permite seguir adelante con la lucha, y contarle a aquél que no lo conoció por qué hizo lo que hizo, por qué siguió yendo a los juicios", señaló Rubén López en diálogo con 221 Radio, a 12 años de la segunda desaparición de su padre, el albañil Jorge Julio López.
Consultado sobre el juicio que llevó a Miguel Etchecolatz a prisión perpetua, López recordó que el represor no estaba presente en la sala cuando su padre atestiguó: "Mi viejo queria verle la cara a ese siniestro personaje y poder enfrentarlo, decirle 'vos me torturaste y desapareciste en aquel momento y después a mis compañeros de lucha'", aseveró.
Además, recordó que la percepción de la familia sobre la desaparición fue variando a través del tiempo: "Los primeros días creímos que a mi viejo le había pasado algo emocionalmente, algo psicológico. Con el correr del tiempo entendimos que Etchecolatz o sus secuaces pudieron haber urdido la desaparición, aunque no tenemos pruebas. Fue mucha la tensión sufrida en ese juicio", aseveró.
También aclaró que su padre nunca recibió custodia oficial, "y si alguien se la hubiese ofrecido seguro no aceptaba". "Nunca supimos que le hayan ofrecido custodia, y lamentablemente terminamos teniéndola nosotros", dijo. Y agradeció a los activistas y transeúntes que lo abrazan por la calle y se solidarizan con la lucha, exigiendo la aparición con vida del albañil: "Siempre sirve ese abrazo", aseguró López.
A 12 años de la segunda desaparición, habrá dos actividades en La Plata: una concentración de 13 a 15 en los Tribunales Federales y una marcha a las 18 desde Plaza Moreno.