Seguridad, El Mercadito y la inundación: el balance del delegado de Ringuelet
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Seguridad, El Mercadito y la inundación: el balance del delegado de Ringuelet

El administrador del centro comunal de 7 y 511 habló de las principales problemáticas que le plantean los vecinos e hizo un balance de su gestión, que lleva poco más de un año y medio. Detalló a 0221.com.ar cómo es el trabajo en una zona caliente en materia delictiva, con fuertes operativos policiales y donde la herida del 2 de abril sigue abierta.

Con palas, grandes escobas y bordeadoras de pasto cargadas al hombro llegaban varios trabajadores cooperativistas -de overol y botines- al centro comunal de Ringuelet. Entraban y dejaban las herramientas en el garaje, mientras otros tomaban mate en la vereda, que de un momento a otro se había convertido en un estacionamiento de motos y bicicletas. A la izquierda, sobre el marco de la puerta principal, llamaba la atención una calcomanía blanca, el único resabio de la gestión anterior: “Bruera es agosto”.

Con la respiración agitada, luego de subir dos pisos por escalera y pasar por un descanso de paredes con ladrillos de vidrio en naranja y verde, se encontraba al fin el despacho de Maximiliano Pis Diez. El delegado municipal se sentó frente a un amplio escritorio, con revestimientos en madera y bajo la protección del “Señor de la Misericordia”. La otra punta desentonaba con la sobria decoración: uno de esos gatitos dorados de supermercado chino, junto a un reloj con la cara de Juan Sebastián Verón y un diploma del Rotary Club de Tolosa-Ringuelet.

“Arranqué el 6 de febrero, al otro día de la tormenta, con la gente que tenía agua en las casas y los muebles mojados”, dijo al inicio de la conversación con 0221.com.ar en el histórico edificio que fue parte de la tradicional panadería Il Tetto. Lo cierto es que el comunero tomó la papa caliente tras la salida de Nahuel Schmidt, a principios de 2017. “Me encontré con la desesperación. Por suerte los que estaban acá me dieron una mano, con las cuadrillas bajamos colchones y comenzamos a dar una respuesta urgente a los vecinos”, recordó sobre ese temporal que fue una prueba de fuego ni bien comenzó su gestión.

Así se metió de lleno en uno de los puntos que genera más preocupación en el barrio: las inundaciones. Atravesada por completo por el Arroyo Del Gato, fue una de las localidades que más sintió las consecuencias del avance arrollador del agua, por lo que la herida sigue abierta. “Los días que pronostican lluvias se sale a verificar sumideros y las bocas de tormenta, de hecho, se refuerzan desde la jornada anterior. Cuando pasan se sale otra vez a ver si se tapó alguna. Pero la naturaleza es impredecible, no tenés armas”, reflexionó.

En ese marco, habló en sintonía con lo expresado por la gobernadora María Eugenia Vidal y destacó que con las obras hidráulicas en la zona mermaron los anegamientos. Según Pis Diez, antes de fin de año se terminarán los trabajos en el puente ubicado en Camino Parque Centenario entre 514 y 515.

“Por ahí son tareas que le molestan al vecino porque complican el tránsito, pero hay que hacerlas”, consideró, al tiempo que contó que continúan cerca de las familias que vivían a la vera del afluente y que con el inicio de las obras fueron reubicadas en 392 viviendas en un barrio nuevo que se extiende desde 514 a 518 y de 115 a 118.

SU MAYOR PREOCUPACIÓN

“¿Qué me gustaría reforzar? Si me pongo en el lugar de los vecinos, digo la seguridad”, sostuvo el delegado de 39 años, que reconoció que la localidad no escapa al difícil panorama que aqueja a toda la ciudad.

Como viene dando cuenta este portal, en Ringuelet se han registrado los delitos más variados: desde los “pincha alarmas” -modalidad que se basa en la utilización de un dispositivo electrónico para anular las sirenas de los autos-, entraderas, robos y vandalismos en escuelas, además de los ya clásicos arrebatos. Uno de los casos que más conmocionó y llegó a la primera plana nacional fue el de un nene que ahuyentó con un palo a los delincuentes que estaban atacando a su abuelo

“Está complicado como en todos lados, se está trabajando, pero parece que nunca alcanza. Se incorporaron efectivos, patrulleros y motos, pero es todo más lento, no en los tiempos que los vecinos quieren”, reconoció el administrador del centro comunal de 7 y 511.

En ese tono, agregó: “Hicimos reuniones con los vecinos y lo que nos dijo el comisario es que la gente no hace la denuncia si sufre un robo, entonces los policías no se enteran y no marcan la zona caliente. Por eso nos remarcó que es fundamental avisar”.

EL MERCADITO, UN DESAFÍO CONSTANTE

"Todos los platenses sabíamos que El Mercadito era un barrio inaccesible, donde hay muchísimos trabajadores y familias, pero que está copado por 20 o 40 delincuentes que hoy están presos y tienen que rendir cuentas a la Justicia. Vamos a seguir trabajando en esta línea", decía a mediados de abril el intendente Garro, luego del megaoperativo que se realizó en la zona.

En ese momento llegaron hasta Ringuelet patrulleros, camionetas, motos y hasta el camión blindado conocido como "perla negra". El imponente procedimiento desplegado por las fuerzas de seguridad nacionales y bonaerenses terminó con 21 detenciones con causas por venta de drogas, pedidos de captura activos, tenencia de armas y por vehículos con pedido de secuestro.

Pese a que ya pasaron cinco meses de los allanamientos, Pis Diez aseguró que continúan los estrictos controles. “No digo que los delincuentes sean de ahí, pero los ilícitos bajaron después del operativo, que fue impresionante. Hasta me han parado en dos ocasiones. A todos paran”, comentó a 0221.com.ar el delegado que llegó a su puesto de la mano del concejal Guillermo Ronga.

Más allá de la fuerte presencia policial, remarcó el trabajo social con las familias que viven en la zona. “Se los escucha y si no se le puede dar una respuesta, se los deriva. También se implementan talleres de oficios, que, además de integrar, da una herramienta laboral. Lo mismo con el merendero de 2 bis entre 515 y 516 y el de 115 y 515, a los que todos los días asisten 40 o 50 chicos”, siguió.

Maximiliano Pis Diez, que redujo su flota de remises para abocarse a tiempo completo a la delegación, no dudó en mostrarse conforme con su gestión. Al cierre de la entrevista, expresó: “La verdad que estoy contento, porque en principio es mi barrio, lo veo avanzar. Ringuelet está cada vez más lindo y por eso estoy tranquilo. Falta, se está trabajando y es de a poco, hay que tener un poco de paciencia”.

El administrador del centro comunal de 7 y 511 habló de las principales problemáticas que le plantean los vecinos e hizo un balance de su gestión, que lleva poco más de un año y medio. Detalló a 0221.com.ar cómo es el trabajo en una zona caliente en materia delictiva, con fuertes operativos policiales y donde la herida del 2 de abril sigue abierta.

15 de septiembre de 2018

Con palas, grandes escobas y bordeadoras de pasto cargadas al hombro llegaban varios trabajadores cooperativistas -de overol y botines- al centro comunal de Ringuelet. Entraban y dejaban las herramientas en el garaje, mientras otros tomaban mate en la vereda, que de un momento a otro se había convertido en un estacionamiento de motos y bicicletas. A la izquierda, sobre el marco de la puerta principal, llamaba la atención una calcomanía blanca, el único resabio de la gestión anterior: “Bruera es agosto”.

Con la respiración agitada, luego de subir dos pisos por escalera y pasar por un descanso de paredes con ladrillos de vidrio en naranja y verde, se encontraba al fin el despacho de Maximiliano Pis Diez. El delegado municipal se sentó frente a un amplio escritorio, con revestimientos en madera y bajo la protección del “Señor de la Misericordia”. La otra punta desentonaba con la sobria decoración: uno de esos gatitos dorados de supermercado chino, junto a un reloj con la cara de Juan Sebastián Verón y un diploma del Rotary Club de Tolosa-Ringuelet.

“Arranqué el 6 de febrero, al otro día de la tormenta, con la gente que tenía agua en las casas y los muebles mojados”, dijo al inicio de la conversación con 0221.com.ar en el histórico edificio que fue parte de la tradicional panadería Il Tetto. Lo cierto es que el comunero tomó la papa caliente tras la salida de Nahuel Schmidt, a principios de 2017. “Me encontré con la desesperación. Por suerte los que estaban acá me dieron una mano, con las cuadrillas bajamos colchones y comenzamos a dar una respuesta urgente a los vecinos”, recordó sobre ese temporal que fue una prueba de fuego ni bien comenzó su gestión.

Así se metió de lleno en uno de los puntos que genera más preocupación en el barrio: las inundaciones. Atravesada por completo por el Arroyo Del Gato, fue una de las localidades que más sintió las consecuencias del avance arrollador del agua, por lo que la herida sigue abierta. “Los días que pronostican lluvias se sale a verificar sumideros y las bocas de tormenta, de hecho, se refuerzan desde la jornada anterior. Cuando pasan se sale otra vez a ver si se tapó alguna. Pero la naturaleza es impredecible, no tenés armas”, reflexionó.

En ese marco, habló en sintonía con lo expresado por la gobernadora María Eugenia Vidal y destacó que con las obras hidráulicas en la zona mermaron los anegamientos. Según Pis Diez, antes de fin de año se terminarán los trabajos en el puente ubicado en Camino Parque Centenario entre 514 y 515.

“Por ahí son tareas que le molestan al vecino porque complican el tránsito, pero hay que hacerlas”, consideró, al tiempo que contó que continúan cerca de las familias que vivían a la vera del afluente y que con el inicio de las obras fueron reubicadas en 392 viviendas en un barrio nuevo que se extiende desde 514 a 518 y de 115 a 118.

SU MAYOR PREOCUPACIÓN

“¿Qué me gustaría reforzar? Si me pongo en el lugar de los vecinos, digo la seguridad”, sostuvo el delegado de 39 años, que reconoció que la localidad no escapa al difícil panorama que aqueja a toda la ciudad.

Como viene dando cuenta este portal, en Ringuelet se han registrado los delitos más variados: desde los “pincha alarmas” -modalidad que se basa en la utilización de un dispositivo electrónico para anular las sirenas de los autos-, entraderas, robos y vandalismos en escuelas, además de los ya clásicos arrebatos. Uno de los casos que más conmocionó y llegó a la primera plana nacional fue el de un nene que ahuyentó con un palo a los delincuentes que estaban atacando a su abuelo

“Está complicado como en todos lados, se está trabajando, pero parece que nunca alcanza. Se incorporaron efectivos, patrulleros y motos, pero es todo más lento, no en los tiempos que los vecinos quieren”, reconoció el administrador del centro comunal de 7 y 511.

En ese tono, agregó: “Hicimos reuniones con los vecinos y lo que nos dijo el comisario es que la gente no hace la denuncia si sufre un robo, entonces los policías no se enteran y no marcan la zona caliente. Por eso nos remarcó que es fundamental avisar”.

EL MERCADITO, UN DESAFÍO CONSTANTE

"Todos los platenses sabíamos que El Mercadito era un barrio inaccesible, donde hay muchísimos trabajadores y familias, pero que está copado por 20 o 40 delincuentes que hoy están presos y tienen que rendir cuentas a la Justicia. Vamos a seguir trabajando en esta línea", decía a mediados de abril el intendente Garro, luego del megaoperativo que se realizó en la zona.

En ese momento llegaron hasta Ringuelet patrulleros, camionetas, motos y hasta el camión blindado conocido como "perla negra". El imponente procedimiento desplegado por las fuerzas de seguridad nacionales y bonaerenses terminó con 21 detenciones con causas por venta de drogas, pedidos de captura activos, tenencia de armas y por vehículos con pedido de secuestro.

Pese a que ya pasaron cinco meses de los allanamientos, Pis Diez aseguró que continúan los estrictos controles. “No digo que los delincuentes sean de ahí, pero los ilícitos bajaron después del operativo, que fue impresionante. Hasta me han parado en dos ocasiones. A todos paran”, comentó a 0221.com.ar el delegado que llegó a su puesto de la mano del concejal Guillermo Ronga.

Más allá de la fuerte presencia policial, remarcó el trabajo social con las familias que viven en la zona. “Se los escucha y si no se le puede dar una respuesta, se los deriva. También se implementan talleres de oficios, que, además de integrar, da una herramienta laboral. Lo mismo con el merendero de 2 bis entre 515 y 516 y el de 115 y 515, a los que todos los días asisten 40 o 50 chicos”, siguió.

Maximiliano Pis Diez, que redujo su flota de remises para abocarse a tiempo completo a la delegación, no dudó en mostrarse conforme con su gestión. Al cierre de la entrevista, expresó: “La verdad que estoy contento, porque en principio es mi barrio, lo veo avanzar. Ringuelet está cada vez más lindo y por eso estoy tranquilo. Falta, se está trabajando y es de a poco, hay que tener un poco de paciencia”.

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