martes 31 de marzo de 2026

Los senegaleses, al unísono: "No hacemos lío, somos pobres, solo queremos trabajar"

En el marco de la presentación del protocolo de actuación ante detenciones arbitrarias para trabajadores ambulantes, decenas de africanos expresaron todas las sensaciones que atraviesan día a día por las calles de nuestra ciudad: racismo, discriminación, violencia y un desesperado pedido de ayuda para poder vivir en paz y continuar enviando dinero a sus familiares en aquel continente.

"Nosotros somos pobres, no hacemos lío, no hacemos mal a nadie, lo único que queremos es trabajar tranquilos", repitieron al micrófono una y otra vez los senegaleses que se defienden hablando español. Fue en las puertas del Rectorado de la UNLP, en donde se reunieron más de 50 vendedores ambulantes africanos que día a día luchan por sobrevivir en nuestra ciudad para ganar algo de plata y enviarles a sus familiares. El pedido de ayuda a los ciudadanos y la súplica para que el Gobierno y la Policía deje de discriminarlos.

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"Qué hacer en casos de detenciones arbitrarias de trabajadores migrantes" fue el título de la jornada organizada por la Asamblea por los Derechos de los Trabajadores Migrantes -ADTM-, en donde se difundió la flamante guía que explica cómo actuar cuando las fuerzas policiales accionan contra la libertad de una persona en la calle. El encuentro, que reunió a la gran mayoría de los vendedores que a diario deambulan por calle 8 y 12, entre otros rincones de La Plata, se da en el marco de la defensa del derecho al trabajo y fundamentalmente contra la violencia, persecución, discriminación y hostigamiento hacia los trabajadores de la calle producto del incremento de operativos violentos en la vía pública que impide la venta ambulante.

Lo interesante de este miércoles fue escuchar a los propios senegaleses, que fueron pasando por el micrófono para explicar brevemente quiénes son, de dónde vienen, cómo se sienten y qué necesitan. Todos pidieron lo mismo: poder trabajar en paz.

"Nosotros estamos luchando para poder trabajar. Vinimos a Argentina buscando una mejor vida", dijo Aliu, uno de los vendedores que se animó a contar sus sensaciones. "Somos pobres, venimos a buscar una mejor vida para ayudar a nuestra familia, nosotros no vinimos acá para hacer algún lío y no somos una mafia organizada", agregó.

Talazar, por su parte, habló de "los maltratos que vivimos en La Plata por parte de la Municipalidad y la Policía". "Nos sacan las cosas, nos roban", dijo sin vueltas y remarcó un pedido generalizado: "Queremos decir basta a esta situación". "Yo vivo de esto; tenemos familias enteras en Senegal que nos están esperando. Nosotros somos pobres, lo que queremos es trabajar tranquilos", insistió.

"Estamos sufriendo el maltrato de la Policía y Control Urbano. Nosotros no somos delincuentes ni vendedores de droga, simplemente vinimos a este país buscando una oportunidad para poder ayudar a nuestras familias", dijo Djiby en un encendido discurso, en donde también le habló a las fuerzas de seguridad: "Sigan buscando; acá en el centro hay chorros, nosotros los vemos todos los días, hay vendedores de drogas en las calles, yo los veo, y van a seguir, y encima la Policía son amigos de esa gente".

"Pedimos que nos dejen en paz para poder ganar un mango y seguir con nuestras vidas tranquilos. Salir de nuestro país no es fácil. Yo dejé a mi mamá y papá, hace cuatro años que los estoy extrañando; es un sacrificio. Yo siempre pasaba por al lado de mi mamá y me decía cosas lindas, y ahora estoy acá y no es fácil, es un sacrificio muy grande", continuó, previo a las palabras de otro compatriota, que hizo un peculiar llamado de atención. "Acá en la ciudad hay un diario que habla mentiras desde hace mucho; dice que vendemos drogas", se quejó en referencia al centenario matutino de la ciudad, aunque prefirió no nombrarlo.

Cheikh fue el portavoz de todos los senegaleses. Tiene 39 años y hace cuatro que está viviendo en nuestra ciudad. Es uno de los que mejor habla español y por eso intentó incluso traducir las palabras de sus compañeros, que querían expresar en palabras todo lo que viven y sufren en las calles, pero no encontraban las oraciones precisas. "Queremos plantear todas las dificultades que tenemos para conseguir trabajo, porque nosotros no estamos a gusto en la calle, no nos gusta, pero no podemos hacer otra cosa. No nos vamos a quedar encerrados en nuestras casas para morir de hambre", ilustró con sinceridad.

Lo que piden -con mucho respeto- más allá de condiciones dignas para trabajar, es comprensión y en definitiva un poco más de empatía. Mucha gente los trata con desprecio y eso les duele casi tanto como cuando la Policía les roba la mercadería en medio de operativos violentos, con el guiño del Gobierno. "Gracias" fue la palabra más repetida por los senegaleses, dedicada a todos los que se acercaron y aplaudieron los discursos. "Si alguno quiere sacarse fotos con los chicos, puede", cerró Cheikh con alegría. Luego fue momento de selfies, música y hasta algún tímido baile, en medio del aplauso generalizado.

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