domingo 11 de enero de 2026

Carolina Barros Schelotto, la impronta rural de Cambiemos en La Plata

Trabajó para el PJ y fue la primera candidata Pro en la ciudad. Ingeniera agrónoma, desde 2017 se desempeña en la cámara de diputados y milita por una nueva ley provincial de Agroquímicos. Es la pata rural del oficialismo en la ciudad.

María Carolina Barros Schelotto ocupa la oficina número 22 del Anexo de la cámara de Diputados. Al lado está la otra Carolina, Píparo, figura central del éxito que cosechó Cambiemos en las últimas elecciones legislativas y coequiper de Schelotto en la cámara. Son las únicas dos oficialistas en un piso de hegemonía K, con carteles y fotos de Cristina y Néstor Kirchner pegadas en cada puerta. Cuando recibe a 0221.com.ar para esta entrevista, su despacho está copado por asesoras: psicólogas, agrónomas y secretarias que la acompañan en la tarea legislativa. Las paredes llenas de mapas con división política, tanto del país como de la provincia de Buenos Aires y La Plata.

Barros Schelotto apuesta a darle una vuelta de rosca al apellido. Y, por momentos, lo logra. A pesar de que su candidatura se definió en junio de 2017, apenas un mes después de una sugestiva visita de su hermano Guillermo a la Casa Rosada, ella se encarga de aclarar su largo recorrido en política, que comenzó con el ex diputado y ex Defensor del Pueblo Carlos Bonicato, que hace apenas unos meses se presentó como la alternativa alakista para ocupar la presidencia del PJ platense y perdió contra el bruerismo y La Cámpora. La hermana de los mellizos comenzó con él su carrera política -orientada siempre a su nicho temático: el agro, la producción y el medioambiente- y continuó su camino en la gestión municipal de Julio Alak. En 2005, cuando Pablo Bruera se alzaba como diputado bonaerense y cimentaba su camino a la intendencia, Barros Schelotto encabezó una lista de concejales por el incipiente PRO, la alianza de Mauricio Macri -Compromiso por el Cambio- con el partido Recrear de Ricardo López Murphy. Y forjó en esos años una relación clave con Julio Garro.  

 

El camino de la ingeniera agrónoma continuó de la mano de Bonicato en la Defensoría del Pueblo, donde quedó al frente del área de Medioambiente. También estuvo en el Senado bajo las direcciones del ex vicegobernador Gabriel Mariotto, con quien al día de hoy mantiene “una muy buena relación”. Lejos de distanciarse de su pasado peronista, lo reivindica como una pata clave del armado del Pro y de Cambiemos.

Propuesta, según ella, por el mismo Garro para ocupar el tercer lugar en la lista de legisladores bonaerenses, mantuvo un perfil bajo durante toda la campaña. Quizás por lo famoso del apellido que comparte con sus hermanos los mellizos Guillermo y Gustavo, ídolos de Gimnasia y técnicos del conjunto xeneize, o porque su estilo está lejos de las trincheras.

En la cámara de Diputados el tema de los agroquímicos –o, como prefiere llamarlos, los fitosanitarios- se convirtió en su caballito de batalla. Además, claro, de la cuestión futbolera: a raíz de los abusos sexuales en Independiente y River, presentó un proyecto para regular el funcionamiento de las pensiones en todo el territorio bonaerense. 

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BIO. Nació en La Plata en 1970 y creció en la zona de plaza Dardo Rocha. Hizo el jardín, la primaria y la secundaria en el reconocido colegio católico Eucarístico de Jesús. Amante del deporte, estudió Educación Física pero solo duró un mes: se dio cuenta que no le gustaba y se anotó en Agronomía (UNLP), de donde se recibió como ingeniera agrónoma. Comenzó su recorrido político de la mano del entonces legislador Carlos Bonicato, dirigente peronista que luego sería titular de la Defensoría del Pueblo bonaerense. Cercana siempre al peronismo, fue la primera candidata a concejal del PRO en 2005. Está casada con otro ingeniero agrónomo y vive en City Bell con sus tres hijos varones, Juan (19), Tomás (17) y Salvador (13). Todos juegan en Gimnasia.

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¿Cuándo empezó a hacer política?

Cuando me recibí, hace 24 años, empecé a trabajar con el diputado Carlos Bonicato. Había una comisión que se llamaba Asuntos del Gran La Plata y trabajábamos todo lo que tenía que ver con el cordón productivo. Siempre estuve relacionada con mi actividad y también con la política. 

En la facultad, Franja Morada era lo más fuerte, pero se abrió una rama que llamaron UPAU (Unión para la Apertura Universitaria) y yo empecé a militar ahí. Solo se presentaron en unas elecciones. Pero siempre me gustó la política y a partir de trabajar con Bonicato, pasé al Municipio. 

Mucha gente no lo sabe porque no son cargos importantes, era desde abajo. Cuando digo que hace 24 años estoy trabajando en temas que tienen que ver con la ciudad, muchos se sorprenden. En la Municipalidad estuve en el IMPE, Instituto Municipal para la Producción y el Empleo, pasé por distintas áreas, estuve en Provincia y finalmente en la Defensoría del Pueblo, encargada del área de Medioambiente. 

Luego estuve en el Senado y ahí surgió esta posibilidad de candidatearme como diputada. Lo bueno es que, teniendo una carrera, me desarrollé en mi actividad, también con la parte política. 

¿Cómo ve la ciudad hoy?

La Plata necesitaba un cambio. Creo que era urgente, faltaba definir qué tipo de ciudad queríamos y hoy sabemos hacia qué avanzamos: una ciudad con un casco cuidado, con buenas entradas y salidas. Si nos paramos en La Plata con su rol de capitalidad, nos cuesta menos salir para Capital Federal que para el interior, que es hacia donde tiene que mirar la ciudad.

Todos tenemos que aportar para que la capital sea cada vez más fuerte y se valore, porque por mucho tiempo se descuidó. Las inundaciones fueron un tema importante que vivió la ciudad, fue un punto de inflexión para saber hacia dónde no queríamos ir. 

Hoy vemos obras hidráulicas que implican un montón de plata que desde el Gobierno nacional y provincial envían a la ciudad. Pero en 2013 pensamos a qué ciudad no queríamos ir en cuanto al desarrollo, el crecimiento desmedido de edificios, el avance de lo urbano sobre lo rural que implicaba un nuevo código de ordenamiento...  Así La Plata demostró ser una ciudad frágil. 

Ahora tenemos obras que muchas veces no se ven, porque las obras hidráulicas van bajo la tierra y no son las que sirven electoralmente, pero son las necesarias. Y creo que hoy el intendente está haciendo lo necesario, no pensando en una campaña electoral sino en lo que la ciudad necesita. 

¿Cómo ve al cordón frutihortícola?

Bueno, es uno de los cinco más importantes del país y produce más del 70% de las flores y las hortalizas. Esta es una ciudad que produce mucho y aporta al PBI provincial, necesita un acompañamiento. Nosotros hace poco tiempo lanzamos una mesa de trabajo por todo lo que tiene que ver con el crecimiento hortícola y florícola, que necesita de un acompañamiento del Estado.

Hace falta capacitación para las buenas prácticas, hacer un ordenamiento territorial para saber dónde se puede cultivar intensivo y extensivo. Sé que el intendente está preocupado y ocupado en el tema, que también lo ha hablado con el presidente y que a él le interesó muchísimo que avancemos en conjunto con este tema.

Hay algo importante a destacar y es que Nación, Provincia y Municipio trabajan en sintonía, algo que hace mucho tiempo no veíamos. Llegamos a escuchar a un presidente decirle a un gobernador que diga quién le ataba las manos en medio de un acto... Y como son tres visiones distintas eso hace un buen equipo, cada uno desde órbitas distintas pueden aportar a un mismo inconveniente.

La Plata tiene este cordón que abastece a muchos mercados y le da de comer a mucha gente, en una provincia que aporta casi el 50% de los alimentos que produce la Argentina. Creo que le tenemos que dar importancia, capacitarlo, acompañarlo, darle infraestructura. Y siempre con tres patas: económica, social y de medioambiente.

¿Hacen falta más políticas para el sector?

Sí... creo que el sector agropecuario en general no tiene políticas desde hace mucho tiempo, venimos de muchos años sin políticas productivas ni trabajo sobre las economías regionales. O sea, hubo un desinterés, descuido, no quiero calificar qué es lo que ocurrió porque quizás tuvieron otras urgencias, pero es un sector que necesita de muchas políticas. 

Pero desde el presidente para abajo todos estamos trabajando en esa línea, porque es inherente a nuestro país y provincia. Descuidar la producción es un problema gravísimo, por eso cuando escuchamos a la oposición hablar de la necesidad de crear valor agregado... ¿qué pasó en tantos años que no se trabajó? Hoy estamos tratando de avanzar sobre eso, del valor agregado en origen que es el principal motor para las economías regionales. Creo que desde el gobierno hoy hay políticas, quizá no son suficientes, pero venimos de muchos años donde el sector productivo fue dejado de lado. Hoy estamos en otra realidad. 

En el Concejo Deliberante un edil de la oposición presentó un proyecto para prohibir el uso de glifosato. ¿Cree que es posible?

Estamos trabajando en un proyecto de ley que ya se presentó, que tiene que ver con el uso de los fitosanitarios y la regulación. Nosotros tenemos una ley que tiene 30 años, cuando la producción era de otra manera, hoy esto cambió totalmente. En la facultad hablábamos del arado de reja y vertedera y hoy hablamos de la siembra directa, a nadie se le ocurre ir al campo y trabajar con un arado de reja y vertedera. Pero la ley sigue siendo la misma.

En un punto nosotros no estamos respondiendo a esa problemática. En muchas redes vemos los pedidos contra la aplicación de agroquímicos y para avanzar hacia una producción más agroecológica. Pero debemos reconocer que esta es una provincia que produce casi la mitad de todo lo que se produce en el país, entonces necesitamos regularlo para que se pueda seguir produciendo.

 

También teniendo en cuenta un aspecto social y el rendimiento económico, que se va a ver reflejado en impuestos y cuestiones que la Provincia también necesita. Esto no solo lo tenemos que hacer por nosotros sino por las generaciones que vienen. La ley que venga va a ser transversal a  muchas generaciones. Hay que trabajarla con todas las instituciones, escuchar a todos y arribar a una ley con consenso. 

Me parece que al prohibir la aplicación estamos desconociendo el importante valor que tiene la producción en el cordón del Gran La Plata. No busquemos medidas populistas, sino medidas que tengan que ver con la razón y la actividad; porque hay muchas cosas previas antes de prohibir: las buenas prácticas, la capacitación, etcétera. 

Sí hay lugares donde no se puede aplicar: zonas urbanas y de amortiguamiento, donde termina lo urbano y comienza lo rural. Pero más allá de eso creo que lo importante es no prohibir porque sería inviable, salvo que no queramos que se produzca más en La Plata. Entonces busquemos alternativas trabajando a conciencia y a favor de todos, no en contra de nadie. 

Cuando Dardo Rocha fundó la ciudad lo hizo con un carácter sanitarista, relacionado con el medioambiente. La ciudad no podía crecer para el lado del bosque ni para el lado del Parque Pereyra. Sí o sí la ciudad iba a avanzar para ese lado (el oeste). Fue creciendo de manera desprolija y hoy está avanzando sobre lo rural; ahí es donde necesitamos sentarnos todos, trabajar en un nuevo ordenamiento. El Municipio está en esa tarea, pero yo desde lo personal y desde mi cargo como legisladora, veo inviable un proyecto que diga "prohibamos todas las aplicaciones de fitosanitarios".

 

Porque el fitosanitario bien utilizado es necesario, pero aplicado en la planta correspondiente y respetando los períodos de carencia, considerando todas las explicaciones. Y sobre todo que quien lo aplica esté capacitado.

¿Qué cree que se tiene que discutir sí o sí en la Legislatura?

Bueno, cuando nos sentamos a hablar los cuatro legisladores de La Plata cada uno tiene su impronta distinta. Más allá de eso, cuando hay derechos que están vulnerados y vemos que no hay legislación que los haga posibles, es la obligación de todos los legisladores trabajar. Donde hay una necesidad hay un derecho vulnerado, y creo que el ejercicio es ese. Nosotros teníamos un trabajo con la Defensoría del Pueblo de la provincia (gestión Bonicato) para ver, a partir de las denuncias, cuáles son las necesidades. Muchas veces hay legislación que no se conoce o no está reglamentada.

Con respecto a los clubes de fútbol, hubo un montón de derechos vulnerados y en el medio había chicos, incapaces de defenderse ellos mismos. Que estaban lejos de su familia, con adultos que aprovecharon toda esa vulnerabilidad. No hay una reglamentación en la provincia de Buenos Aires y por eso empezamos a trabajar. En el tema de las pensiones es una doble función: mis tres hijos juegan al fútbol desde los 4 años -de hecho el mayor, y es un orgullo, debutó hace 15 días en la primera división de Gimnasia- y una fue creciendo y viendo a los chicos que empezaban a venir, los que no aguantaban y volvían a sus casas... viendo sus necesidades o dificultades, y cuando salió lo de Independiente fue terrible.

 

Desde la provincia y la subsecretaría de Niñez y Adolescencia también estaba trabajando en un proyecto, nosotros lo presentamos abierto a cualquier modificación. El otro día me crucé con un diputado de otro partido y me dijo que lo había leído y le había parecido muy importante. Estos proyectos, más allá de cualquier ideología, no pueden traer conflictos: es trabajar sobre la niñez y los adolescentes que son nuestro futuro, y ayudarlos a que tengan un desarrollo más integral. El proyecto no habla solamente de lo deportivo sino de la salud, la educación, y plantea una libreta para tener el desarrollo de ese chico. También habla desde los 11 a los 18 años, porque tan chiquitos ya vienen a probarse. Ocurre en La Plata con Estudiantes y Gimnasia, pero también ocurre en CABA y otros clubes de la provincia, en el Conurbano hay 9 clubes y en el interior hay 14, y otros más chiquitos también.  

¿Cuál es su relación con el peronismo?

Yo vengo del peronismo y creo que el Pro en sus inicios tiene una pata peronista. Uno no tiene por qué ocultarlo, al revés, el Pro es algo mucho más nuevo y desde Cambiemos creo que es el lugar donde podemos trabajar siempre teniendo la mirada en el otro, creo que eso es lo que nos permite poder ayudar. 

Tenemos que entender que estamos acá representando a mucha gente que nos votó, nos dio su apoyo y su respaldo, nosotros tenemos que responder con mucho trabajo desde este lado para que sus necesidades sean cada vez menores. 

¿Cómo se lleva con el intendente y con el presidente Macri?

Con el intendente fuimos los primeros que empezamos a trabajar con el Pro, íbamos y veníamos solos porque no había nadie en ese momento, era difícil. Tengo muy buena relación con el intendente, de hecho fue él quien me propuso para estar donde estoy hoy.

Y mi relación con Macri, si bien estuve varias veces con él, es la de cualquier legislador con un presidente. Mis hermanos, sobre todo Guillermo, tienen mucha relación y una cuestión de afecto con él, pero estar hoy acá no tiene nada que ver con Macri y mi hermano sino con el intendente que vio en mí una posible legisladora para trabajar. La gente también lo vio bien, porque los porcentajes en las elecciones fueron altísimos. 

Muchos sintetizaron esto, y quizás hasta desprestigiaron, diciendo "está porque es la hermana de". Pero no, yo estudié y seguí estudiando, trabajé, y hace mucho que vengo haciendo política; el lugar donde estoy es fruto de un montón de años de trabajo. Y no todos tienen que conocerlo, pero tampoco simplificar diciendo que estoy acá por ser "hermana de". Yo estoy orgullosa de mis tres hermanos, pero cada uno se desarrolló en lo suyo. 

Trabajó con Gabriel Mariotto. ¿Cuál es su relación con él?

Sí, trabajamos en todo lo que tenía que ver con el medioambiente. Y cuando se fue Mariotto seguí con Daniel Salvador en la misma actividad. Yo presenté lo que veníamos haciendo en temas ambientales, les interesó y seguimos trabajando. Siempre le digo lo mismo a Salvador, que le agradezco porque me dio la posibilidad de demostrar lo que venía haciendo más allá de la cuestión política.

Con Mariotto no quedamos en una mala relación, para nada, quedamos con una muy buena relación. Le tengo que agradecer porque llegué al Senado gracias a él. También nos dejó trabajar, él estaba muy involucrado con todo lo que tiene que ver con el ambiente y Salvador llegó en la misma línea. Eso a veces es lo bueno de la política: no todo lo anterior es malo, no todo lo que viene es bueno y lo que se pudo seguir haciendo, se continuó. 

Estuvo a un paso de estar en la Defensoría Ciudadana. ¿Cree que los derechos de los platenses están garantizados?

Es importantísimo trabajar en todos los derechos. Si me tocaba ir a la Defensoría de la ciudad iba a trabajar sobre todo eso. Creo que la ciudad tiene dos realidades muy diferentes y marcadas: todo lo que tiene que ver con el casco y también la periferia. La periferia tiene un 60% de los habitantes de la ciudad, con realidades totalmente distintas: de City Bell pasamos a Gorina o a Villa Elvira.

Hay que trabajar en todas estas zonas, la cuestión de las lluvias, hay gente que no puede salir a la calle. La pavimentación, el mejoramiento de las calles, las cloacas; hay una gran cantidad de platenses que todavía no tienen cloacas y esto no tiene que ver con los años del intendente Garro sino con muchos años anteriores de abandono y desidia, donde los recursos se utilizaban en otras cosas.

Tenemos que hablar de un Estado presente, y si bien la ciudad necesita seguir creciendo, no está parada en el 2015 y la realidad de ese momento. Fue avanzando y necesita seguir haciéndolo, pero vemos a un intendente que está comprometido con eso. 

¿Tiene aspiraciones a la intendencia?

Mi aspiración política es seguir trabajando donde estoy, responder a la gente que nos votó y trabajar para toda la provincia de Buenos Aires, que es nuestra obligación. Los legisladores más que derechos tenemos obligaciones, y dentro de ello está trabajar para todos los platenses y bonaerenses. Acá un equipo somos amplio con distintas disciplinas y sobre lo que no sé específicamente puede venir una asesora y traernos información o recomendaciones.

¿Cree que el escándalo de los "aportes truchos" debilitó a Cambiemos de cara al 2019?

Creo que la gobernadora fue muy clara, desplazó a quien tenía que desplazar y puso todo a disposición de la Justicia. Hay que esperar a que actúe la Justicia, si queremos entrometer un poder en el otro estamos complicados. Entiendo también que con todo lo que apareció  últimamente son muchas las complicaciones, mucha la plata que fue a parar donde no debía, y hoy entendemos por qué faltan rutas, escuelas e infraestructura. Es importante ver qué pasó con todo eso. Por eso dejemos que la Justicia actúe en todos los temas, y a partir de eso creo que la gente sacará sus propias conclusiones. 

No hay que subestimar a la gente ni correrla porque no tiene Fútbol para Todos, por ejemplo.  La idea de Cambiemos es un país mejor, que incluya a todos. Eso no ocurrió durante mucho tiempo, nos vendían que estábamos todos incluidos pero que te tengan mirando fútbol y por atrás pasaban un montón de cosas, habla de que era una inclusión un poco... complicada.

Y que la inclusión sea solo asistencialismo, sin darle las herramientas a la gente para que pueda crecer, es como ponerle una pata encima a la persona. Yo te doy y vos esperás que yo te dé. Hay que darle herramientas a la gente para pueda crecer, generar trabajo genuino. Es complicado, económicamente estamos en un momento difícil pero de a poco vamos a ir saliendo. 

Quizás algunas chicanas que hoy vemos o escuchamos habría que relativizarlas y ver qué pasó anteriormente. Hoy hablamos de que faltan políticas productivas, y cuántos años nos faltaron. Creo que vamos hacia un país mejor, donde están todos incluidos y no como nos quieren vender, "para unos pocos". Si el presidente está en su cargo es porque quiere un país para todos y no para unos pocos. 

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