El fiscal de instrucción platense Marcelo Romero ordenó el cierre del sumario en la investigación penal en la que fue procesado el exjuez Contencioso Administrativo de La Plata, Luis Federico Arias, recientemente destituido en un juicio político. El exmagistrado fue procesado por abuso de autoridad, entre otros delitos. Se sospecha que intimó al fiscal Jorge Paolini para que no investigue la cantidad de víctimas fatales registradas en la inundación del 2 de abril de 2013 en La Plata.
Según el escrito inicial de la denuncia, en junio de 2013, Arias le exigió a Paolini que no oficializara datos vinculados con las consecuencias del temporal. Fue mediante una resolución oficial que notificó al funcionario. Para el fiscal Romero, Arias incurrió en los delitos de “abuso de autoridad en dos hechos concursados realmente y determinación a cometer un delito de abuso de autoridad”.
El 15 de agosto pasado, Arias fue expulsado del Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires. En el ejercicio de sus funciones resolvió en contra de diferentes medidas de los gobiernos bonaerense tanto de Daniel Scioli, como de María Eugenia Vidal.
En la segunda audiencia del jury, declaró el fiscal Paolini, quien estuvo al frente de la investigación penal derivada de las denuncias a policías, fiscales y políticos por la inundación. Luego de la tragedia, La Plata se transformó en una usina de rumores en relación a la cifra real de muertos. En ese marco, existió un conflicto de competencia entre los fueros Penales y Contencioso Administrativo, sobre quién debe investigar qué cosa. El planteo llegó hasta la Suprema Corte bonaerense que estableció que la cifra de víctimas fatales es competencia del fuero en lo Contencioso Administrativo y las responsabilidades políticas es materia del área Penal.
Tras ese ordenamiento emanado de la cúspide judicial, los expedientes comenzaron su camino. Inevitablemente debieron cruzarse datos, pruebas e informaciones, tanto Paolini (el testigo) como Arias (el acusado). En líneas generales, Paolini se refirió en términos elogiosos hacia la labor de Arias, pero cuando se expresó sobre cómo fue la convivencia entre ambos en el marco de las causas por la inundación, fue otro el semblante. “Me sentía completamente auditado por el doctor Arias”, disparó.

“Lo que me pasó con el doctor (Arias), a mí no me sucedió nunca con ningún otro par de ningún fuero”, se quejó en modo de catársis. “Mediáticamente se erosionaba a la figuraba de la justicia Penal, en particular, sobre mi persona; parecía que ‘Paolini no quería investigar’, cuando, en rigor a la verdad, si aparecía una víctima y no lo investigaba, el único responsable iba a ser yo”, expresó con firmeza.
“No tenía ni tengo ningún tipo de animadversión [hacia el juez Arias] pero el modo en que se dirigía a mí, no contribuía con el avance de la causa”, destacó Paolini, en relación a los plazos que imponía Arias en sus solicitudes de informes. En ese marco agregó que “a la enorme cantidad de trabajo que teníamos en la fiscalía, se sumaban los pedidos de Arias que en 24 horas quería la respuesta, bajo amenazas de astreintes (multas salariales), denuncia por desobediencia y hasta de allanamiento de la fiscalía”.

Una de las tramas más oscuras de la tragedia fue la posibilidad del ocultamiento de cuerpos de menores de edad. “Yo estaba tan preocupado como él en que no haya ningún menor fallecido, salíamos corriendo atrás de lo que declaraba en los medios de comunicación, la magnitud de la inundación fue tan grande que existía la posibilidad de fallecidos no declarados”, expuso Paolini antes de beber un sorbo de agua, respirar profundo y seguir adelante con su relato.
En rigor, durante su declaración en el Jury al magstrado destituido, Paolini fue a ratificar todo lo que ya había escrito en el expediente, entre lo que figura una frase lapidaria: “Arias quiere convertirse en juez de jueces”.