Este martes a la madrugada la agente policial Celeste Ayala se encontraba en su servicio en el Hospital de Niños “Sor María Ludovica”, cuando escuchó el llanto desconsolado de un bebé de unos pocos meses. Al acercarse, notó que el pequeño tenía hambre y -con el permiso de médicos y enfermeros presentes- pudo amamantarlo.




