martes 24 de marzo de 2026

La emoción del Merlí platense tras la sentada de los alumnos del Colegio Centenario: "No me dejaron despedirme"

Pablo Corbetta habló por 221Radio después de que los estudiantes exigieran su reincorporación a la institución de 14 entre 46 y 47. “Es la mercantilización de la educación y hay muchos docentes pasando la misma situación en otros colegios privados”, aseguró el profesor, que se emocionó hasta las lágrimas por el gesto de los chicos.

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La sentada de los alumnos del Colegio del Centenario llamó la atención en la ciudad por tratarse de una medida poco habitual en las escuelas privadas, no solo de la región, sino a nivel nacional. Y todo por el ya apodado "Merlí platense": Pablo Corbetta. No se trata de un capítulo de la famosa serie catalana, sino de una protesta estudiantil que se desató este martes en la escuela de 14 entre 46 y 47.

Los chicos arrancaron la jornada casi en lo que fue una réplica del último capítulo de la tira de Telefe "Cien días para enamorarse". Ocuparon uno de los patios del establecimiento para exigir explicaciones por la desvinculación del profesor de Educación Cívica, tal como lo hicieron los chicos de la novela con el docente de literatura.

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"Sentí una gran emoción, me llenaron de orgullo. No he podido parar de llorar. En definitiva creo que a lo largo de su vida va sembrando algo que supera la cuestión académica. Que ésto suceda en una institución privada no tiene registro", dijo por 221Radio Corbetta, casi al borde de las lágrimas, tras el gesto de los estudiantes.  

 

El querido y emblemático profesor, muy conocido en toda la ciudad y que también da clases en el Nacional contó por El cafecito cómo se desencadenó su despido. “Fui un lunes como cualquier otro y no me dejaron ingresar. ‘¿No te llegó el telegrama?’, me dijeron en la entrada”, comenzó su relato.

El docente -considerado uno de los fundadores del Centenario y que tiene hasta una placa en reconocimiento a su labor- contó que ya se había reunido con las autoridades luego de que decidiera jubilarse en algunos establecimientos provinciales en los que se desempeñaba. “El director me planteó que debía renunciar a mis horas de cuarto y quinto año porque el Estado dejaba de subvencionarlas. A cambio me ofrecían cursos de segundo año que por el momento no están subsidiados, perdiendo mi antigüedad y sin garantías de continuidad”, agregó. 

En ese sentido, hizo referencia al recorte del gobierno bonaerense en las subvenciones otorgadas a los colegios privados. La gobernadora comenzó a limitar a fines de mayo el aporte a docentes que no cumplan con “las previsiones legales del sistema". La quita es asumida por el empleador, que deberá cumplir con el salario o despedirlo. "No soy un caso aislado, muchos docentes bonaerenses están pasando por lo mismo en este tipo de escuelas", subrayó. Y agregó: "Algunos no tienen opción y aceptan cualquier condición de trabajo". 



"El colegio pierde la esencia. Utiliza estas cuestiones meramente mercantiles para tratar a sus docentes. Pierde la brújula y se transforma en una empresa privada", reflexionó Corbetta, con más de 26 años de trabajo en el Centenario. "Estamos formando gente con determinado perfil, en valores, con conciencia social. Logramos un vínculo institucional y afectivo que supera el entorno de un colegio común", siguió. 

Los chicos volvieron al mediodía a manifestarse frente a la escuela, donde los acompañaron sus padres, quienes también pidieron explicaciones por la desvinculación del reconocido docente. "No me dejaron despedirme. Ya había otro profesor en el curso. Seguramente han evaluado que era inconveniente que entrara a hablar", comentó el profesor.  

Cómo sigue la historia. El "Merlí platense" continuará su reclamo por la vía legal: "Voy a ir a ver a un abogado. Tengo que contestar la carta documento". "Me acusan de mala fe, de que no les avisé y en eso se justifican para no pagar la indemnización. Hay un gran dolor por el maltrato que uno recibió. Evidentemente hay gente que ya no entiende y se piensa que los colegios, los profesores, los alumnos, somos todos empleados de una fábrica, donde manda un patrón o no manda nadie. Van a tener que repensar la forma de tratar a sus alumnos. Tienen que escucharlos", disparó.  

Sin embargo, cerró la entrevista con un mensaje esperanzador: "El respaldo me produjo una gran alegría. Suelen decir que la juventud está perdida, que está en cualquier cosa. Con ésto demuestran que vale la pena seguir luchando por la educación". 

 

 

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