lunes 08 de abril de 2024

Guillermo Bardón, el hombre fuerte de Monzó que quiere discutir la capitalidad en La Plata

Reconocido periodista platense y ex secretario general de la Presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación, como legislador bonaerense presentó llamativos proyectos y ya adelantó que la Capitalidad y la cuestión del tránsito son dos de los temas pendientes para la ciudad.

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Por Mariana Sidoti

Guillermo Bardón es el hombre de Emilio Monzó en La Plata. Pero su origen no es el político, sino el periodístico. Su carrera se consagró en el diario platense El Día, para el que cubría la Casa de Gobierno provincial, en aquellos días donde la mano dura de Carlos Ruckauf se entremezclaba con el campechanismo de Felipe Solá, a principios de este siglo. Lo cierto es que su trabajo no estuvo exento de cruces con quien terminó siendo dos veces gobernador y culminó con algo que a priori hubiese sido impensado: Bardón se convirtió en parte de la "mesa chica" de Solá en 2009, cuando se candidateó para diputado nacional por Unión PRO.

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Ese trabajo como vocero lo acercó a Monzó, que venía de ser funcionario sciolista para pasar a integrar el espacio con el que el Felipe rompería meses más tarde. En 2011, cuando empezó a gestarse la campaña de Mauricio Macri, Bardón comenzó a absorber las artes de "armador de consensos" de Monzó, que estaba al frente del Ministerio de Gobierno porteño y a la vez articulaba con la Coalición Cívica y la UCR para conformar lo que pronto se convertiría en Cambiemos.

El final de la película lo llevó en 2017 a ocupar el cuarto lugar y necesario para ingresar a la Cámara de Diputados bonaerense de la mano de una figura conocida como Carolina Píparo.

Durante la entrevista con 0221.com.ar, Bardón rememora un gran panel lleno de imanes con las caras y los partidos políticos de los 257 diputados nacionales, una herramienta que hoy replica en su despacho con la formación bonaerense, más acotada, con 92 legisladores, al estilo "House of cards". "Soy un agradecido a Felipe por haberme convocado en su momento. Yo siempre dije, ‘la Argentina se perdió un gran presidente’... Aunque su momento ya pasó", dice entre risas, ahora que el exgobernador vuelve al escenario político con intenciones de unir al peronismo. A Monzó también lo califica: "Es generoso como ningún otro político que conozco”, dice reivindicando su rol acuerdista.

A él, todavía inexperto, le tocó jugar ese papel cuando llegó a la Secretaría General de la Presidencia de la Cámara baja, a fines de 2015. Con el rumor en puerta de 600 despidos, se sentó a negociar con los gremios y logró acordar una revisión paulatina de los contratos, con control biométrico incluido, para desvincular a los “ñoquis”.  

Con un perfil claramente estratega y de armador, como legislador se limitó a presentar algunos proyectos con alto impacto mediático y de alma cambiemista; por ejemplo, uno que obliga a las empresas de gas a consignar en las facturas un llamativo “pedido de ahorro” dirigido a los usuarios.

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BIO. Oriundo de La Pampa, llegó a La Plata en 1989 para estudiar Periodismo. Antes probó suerte en Córdoba, en lo que, creía, sería la carrera de su vida: Medicina. Duró 15 días. Ya en la ciudad capital, cursó y trabajó en polirrubros hasta que se recibió, aunque con una crisis vocacional en el medio. Trabajó para Cablevisión, Canal 9, Radio Del Plata y El Día, entre otros importantes medios. Tiene dos hijos, Emilia y Francisco; y está casado con María Hopff, otra funcionaria de Cambiemos, creadora y coordinadora del programa "Arte en Barrios" en la Ciudad de Buenos Aires.

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Viene de trabajar con Emilio Monzó en la cámara de Diputados de la Nación. ¿Cómo fue la experiencia?

Emilio es generoso como ningún otro político que conozco. Es de una generosidad política que no tiene nadie, es alguien que te abre el juego. Emilio siempre dice "autoridad-responsabilidad y responsabilidad-autoridad". Si quiero hacerte responsable de algo, te doy la autoridad. Con ese esquema él se manejó con Mauricio y lo trasladó a quienes trabajamos con él. 

Fui Secretario General de la Cámara de Diputados de la Nación y tomé la mayoría de las decisiones sin consultarle a Emilio. Porque conozco cómo piensa, hacía lo que creía que él haría y solamente lo consultaba cuando creía que era una decisión que me excedía. Eso nos dio un manejo de la administración de la Cámara que, yo creo, fue clave.

Fui también administrador de la imprenta del Congreso y presidente de la comisión de Paritarias. Me relacioné con los tres gremios que hay en la Cámara, cerramos paritarias y yo nunca consulté con Emilio con qué porcentaje cerrar. Si tuviese que trasladar algo de lo que aprendí sería eso, porque me parece que es la mejor manera de funcionar. Si tengo que estar atrás de las cosas significa que no confío en tu laburo, y si no confío nunca voy a estar tranquilo. Si no estoy tranquilo, no puedo ocuparme de lo que realmente me tengo que ocupar. Ese aprendizaje de dos años en la Cámara fue clave, tremendo. Y resalto eso: la generosidad de Emilio para abrir el juego.

La Legislatura es otro rol, ¿cómo lo lleva?

Fue raro al comienzo. Yo venía de un ritmo de trabajo y un vértigo que no tiene ni comparación. Sobre todo por el rol que yo tenía. La estructura que tenía a cargo era transversal a toda la Cámara. Bajar de ese ritmo no fue sencillo. Fue como estar en la montaña rusa y subirte a una calesita. 

La verdad es que no quiero volver a la montaña rusa. Y no hablo por el cargo puntual sino por el ritmo de trabajo, que era 24 por 24, y es una locura. A fines del 2015, uno de los días entre Nochebuena y Año Nuevo, llegué a mi casa después de arrancar un día a las 7 de la mañana. Eran tipo la 1 de la mañana, me tiré en la cama y dije "cómo se puede trabajar tanto". Porque llega un momento en que la cabeza no te da. Y ahí dije claro, estamos administrando un poder del Estado nacional concentrado en una sola manzana.

Ahí tomé dimensión de la importancia del cargo que estaba ocupando. Igual no volvería a ese ritmo, porque no es sano. Por lo menos sostenido en el tiempo, porque como experiencia está buenísimo. Cuando llegué a la Legislatura me propuse pensar cómo iba a ganar mi lugar acá adentro, cómo iba a lograr que mis proyectos se hicieran realidad. Y lo que hago es trabajar. Yo tengo la ventaja de que como vivo en La Plata vengo todos los días, puedo estar hasta la hora que sea, y además me gusta trabajar. Esto no significa que los demás no lo hagan, sino que al ser, por ejemplo del interior, tienen que dedicar parte de su tiempo a atender la demanda social en sus distritos.

Empecé a armar equipos y hoy lo que estoy haciendo es avanzar en proyectos que creo que son posibles de convertirse en ley. No presento proyectos para la estadística y no voy a hacer nada para modificar eso, porque podría presentar 20 proyectos de declaración y estaría en el top 10. Pero no es la idea. Estoy acá para laburar, y para laburar en cosas que creo que son productivas y van en beneficio de los bonaerenses.

¿Qué tiene que debatirse sí o sí sobre la ciudad de La Plata?

Creo que tenemos que dar la discusión sobre la tasa de Capitalidad. Deberíamos ir a un esquema idéntico al que se hizo con los recursos que Provincia recibía de manera discrecional de Nación, que se convirtieron en ley y que ya ningún Presidente puede venir y decir "no le quiero dar a la Provincia el Fondo del Conurbano".

Me parece que con el caso de la Capitalidad deberíamos hacer lo mismo. Deberíamos hacer una ley para regular lo que le corresponde a la ciudad de La Plata por los servicios que le brinda a la Provincia. Esto, claro, debería ser consensuado con el intendente y el gobierno provincial. Otros municipios seguramente vayan a cuestionarlo, pero bueno, creo que es un tema a resolver.

Presentó un proyecto para que el registro de conducir se renueve el día de los cumpleaños...

Hay proyectos que tienen que ver con el interés común y que pueden ser mediáticos. Pero, ¿porque sean mediáticos no los voy a presentar? Hay un 20% de conductores en la provincia de Buenos Aires que se olvida de renovar la licencia. Y esto se puede chequear con la Municipalidad de La Plata, de Pinamar, de Tres de Febrero. Son algunos de los municipios con los que yo hablé para revisar los números. Y es lineal. Un 20% en todos los municipios.

Son miles y miles de conductores que andan circulando por la provincia y no tienen licencia. Eso puede generarles eventualmente un perjuicio fenomenal, porque se quedan sin seguro. Y a todos aquellos terceros que tengan un siniestro vial con esa persona, que también se quedan sin cobertura. Me parece un problema importante para resolver, que afecta a muchos de manera directa e indirecta. Lo que hacemos es poner un recordatorio, una referencia.

También presentó un proyecto para colocar una leyenda "de ahorro" en las facturas de gas...

Por lo que se denomina el "uso pasivo" del gas, tenemos un mal uso de aproximadamente entre el 12 y el 14% en el país. Son millones y millones de metros cúbicos que se derrochan. Lo que propongo es que a las empresas de la Provincia se las obligue a poner una inscripción que diga "Ahorre dinero, apague el piloto". ¿Por qué? Porque estamos generando un ahorro energético para el país y además estamos generando un ahorro para el consumidor.

Un piloto de un calefón consume 30 metros cúbicos por mes. Eso anualizado es plata, ese consumo es aproximadamente un 10% de la factura, dependiendo el gasto de cada caso. ¿Por qué tirar un 10% de nuestra plata? El proyecto apunta fundamentalmente a generar conciencia, y con eso ahorramos el recurso y también, plata.

Figura como aportante en la campaña de Cambiemos del 2015, ¿qué balance hace de este escándalo mediático?

Como dijo la gobernadora, queremos que se llegue hasta la última instancia, y es por eso que María Eugenia tomó la decisión de apartar del cargo a la contadora (María Fernanda) Inza, y al mismo tiempo ya había ordenado una auditoría. Vamos a seguir el curso de la investigación y esperamos que la Justicia determine qué fue lo que sucedió, si se trató de errores o hubo alguna otra cuestión. 

Pero lo que tenemos claro es lo que vamos a hacer a futuro: desde el gobierno nacional se está impulsando un proyecto de ley que tiene que ver con el financiamiento de los partidos políticos, y hay un ítem que tiene que ver con la bancarización de los aportes. Ahora, si esa ley no sale para el año que viene, lo que sí está claro -con un compromiso de la gobernadora Vidal- es que si ella es candidata el año que viene todos los aportes de Cambiemos van a ser bancarizados.

Esa es la mejor respuesta que podemos dar en función de lo que ha sucedido. Está claro que la gente votó Cambiemos y que cree que entre otros valores tiene que estar el de la transparencia. Que la Justicia avance con la investigación y nosotros avanzaremos a futuro, por lo menos para no cometer -si es que se cometieron- errores del pasado.

¿Qué opina de los despidos masivos en la agencia de noticias Télam?

Yo trabajé en la corresponsalía de La Plata porque fui pasante, con lo cual conozco a la mayoría (de los despedidos), sé perfectamente quiénes son y qué hacen. Yo prefiero no decir públicamente qué es lo que he hecho o dejado de hacer, pero en principio me he juntado con ellos y creo que hay que buscar una solución. Por lo menos para los casos que a mí me parece que pueden ser injustificados. Creo que no todo es lo mismo, puede haber habido ingresos a mansalva durante el gobierno kirchnerista, pero veamos caso por caso para no cometer injusticias. 

¿Cómo ve la ciudad?

Creo que la ciudad viene de 8 años de la gestión (Pablo) Bruera y por lo menos el último mandato de (Julio) Alak, abandonada. Julio (Garro) agarró una ciudad que estaba devastada, con lo cual el piso desde el que se arranca es de muy abajo. Uno puede mirar y decir que se hizo mucho, y que efectivamente falta mucho por hacer. De eso no hay dudas.

Hay temas en los que nosotros tenemos que poner el foco y uno de ellos es el tránsito. No nos podemos dar el lujo de ser la segunda ciudad del país que más muertos tiene por accidentes de tránsito, solo por debajo de Capital. Ese es un problema y tenemos que resolverlo. El tránsito también tiene otras aristas que tienen que ver con el ordenamiento, para eso también es importante el transporte público y que los micros sean una opción para aquel que usa un auto en la ciudad de La Plata.

Estamos teniendo un promedio de un muerto cada tres días por este motivo, mucho más que la inseguridad. Esto debería llamarnos la atención, algo tenemos que hacer: incrementar los controles, prevención, educación. No digo que no se esté haciendo, sino que eso no alcanza. Para mí ese es un tema central.

Va a conformar la comisión Bicameral de Seguimiento de Obras Hidráulicas, ¿cree que la ciudad está preparada para una inundación como la del 2013?

Hay mucho para trabajar. Se han hecho cosas pero me parece que podemos hacer mucho más, y cuando hablo de "podemos" no hablo solamente de los legisladores ni del oficialismo, sino que hay varias partes que deberíamos hacer un trabajo coordinado y multidisciplinario para que el día de mañana, cuando haya una situación parecida a la de aquel momento, estemos preparados de otra manera. Hay muchísimo camino por recorrer en ese sentido.

¿Qué virtudes y defectos le encuentra al peronismo como principal oposición a Cambiemos?

Lo más admirable del peronismo es su capacidad de reconfigurarse, reconstruirse. Esa es su mayor virtud. Y lo que yo podría marcar como un defecto, hoy dejó de serlo: que ante el menor problema que detectan cuando no son gobierno, tratan de ver si se puede "acelerar" el fin del gobierno. Creo que el peronismo ha aprendido, y para el crecimiento de la democracia eso es fundamental.

Hoy yo no tengo dudas de que no hay nadie -más allá de la bravuconada de (Luis) D'Elía- que esté pensando en que este gobierno no termine. Podés hablar con cualquier intendente y ni siquiera lo van a insinuar porque no se les cruza por la cabeza, saben que afortunadamente eso no va más en Argentina.

Podemos estar más o menos conforme con un gobierno, sea del signo que sea, pero tenemos claro que no podemos hacer que los gobiernos terminen antes porque no nos gustan determinadas medidas, o porque creemos que si fuéramos gobierno las haríamos de otro modo. Creo que ese es el gran aprendizaje que nos ha dejado la democracia de los últimos años.

¿Qué evaluación hace, como periodista, de la comunicación que hizo el gobierno de Cambiemos?

Como integrante de este espacio, creo que no hemos sido lo suficientemente claros a la hora de comunicar determinadas medidas que no eran gratas. Y no hemos comunicado lo suficientemente bien medidas que son buenas, positivas. Ha habido un déficit en ese sentido. Pero bueno, es historia y lo que uno hace ahora es mirar para adelante y ver cómo solucionamos los problemas que hay que solucionar para el 2019.

¿Piensa en un 2021?

Falta mucho... Yo recién llevo 7 meses acá, con lo cual no podía estar pensando en el 2021. Estoy recién bajando de la montaña rusa, aspiro a dar lo mejor de mí para que cuando yo me vaya algo deje. Me quedan tres años y medio por delante y estoy enfocado en eso.

¿Y en el 2019? ¿Ve debilitado al gobierno?

Habrá que ver cómo evoluciona la economía, cómo logramos solucionar problemas que están, uno no puede negarlos, y a partir de ahí se decidirá qué ocurre. Yo no hablaría de un gobierno debilitado, sí hay una caída de imagen de la dirigencia en general, pero no me parece que eso debiera encender una luz de alarma como para decir "estamos perdidos".

Sí creo que no es momento de hablar de candidaturas, no tengo idea quién será candidato a presidente o a gobernador -o gobernadora-; lo que digo es que nosotros no trabajamos con la hipótesis de que todo está perdido. Si creyéramos eso seríamos muy malos gobernando. 

Tenemos la convicción de querer hacer las cosas para que los argentinos estén mejor. Con errores, con aciertos, y con eventuales correcciones en el rumbo. Será el electorado el que defina si quiere darle continuidad a este proceso, o si considera que es momento de buscar otra alternativa. En ese caso yo me preguntaría cuál es la alternativa. Y no veo una opción más que volver con Cristina, que es volver hacia atrás. Y estoy seguro que los argentinos no quieren volver al pasado.

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