miércoles 08 de abril de 2026

Olivia, la beba de Ensenada que casi muere al comer un maní y se recuperó milagrosamente

Los papás relataron por las redes sociales la pesadilla que vivieron para advertir sobre un riesgo poco conocido, pero que genera accidentes de manera habitual. El caso se volvió viral y la familia obtuvo miles de mensajes de apoyo, inclusive de tres emblemas del Lobo platense. “Fue durísimo, pero tuvimos un final feliz”, expresó la mamá a 0221.

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Por Florencia Tróccoli.

Para el Día del Padre Florencia Gómez Fediw (27) y Alan Bustos (29) pensaron un festejo distinto. Querían ir a La Plata, pero evitar el domingo al mediodía con los restoranes abarrotados de gente. La fría noche del sábado 16 de junio no fue un obstáculo y junto a hija Olivia (2) ocuparon una de las mesas del Antares de 56 entre 11 y 12. Mientras esperaban la llegada de la comida, una de las mozas les acercó una cazuela con maníes. Nunca imaginaron que ése sería el inicio de una pesadilla que duró dieciséis días. 

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La beba empezó a reír mientras masticaba un maní y, cuando quiso tomar aire, en vez de pasar al esófago, fue directo a uno de los bronquios. “Había comido muchas veces y jamás había pasado nada. Oli se ahogó, mi marido pagó rápido y salimos corriendo al Hospital de Niños. Había gente, pero estábamos medio alejados, entonces no sabemos si alguien se llegó a dar cuenta de la situación”, contó Florencia a 0221.com.ar

El matrimonio no solo se encontró en medio de una situación desesperante, sino que también se topó con la crítica situación del sistema de salud y la burocracia de las obras sociales. En el Sor María Ludovica no pudieron encontrar un endoscopista en toda La Plata y luego de seis horas la trasladaron sedada e intubada a la Clínica del Niño de Quilmes, donde la esperaba una especialista del Hospital Garrahan.    

"Si bien estaba consciente y lloraba, los valores de oxígeno en sangre habían bajado muchísimo. Varios factores influyeron para que su cuadro fuera tan grave. Desde la aspiración del maní, sumado a que no había endoscopista, más la obra social que dio mil vueltas para conseguir la ambulancia", detalló la mamá.   

Olivia entró al quirófano a media mañana del domingo. Le pudieron sacar solo tres pedacitos de maní del pulmón derecho, pero cuando quisieron volver a intentarlo, tuvo un paro cardíaco. La intervención se suspendió y llevaron a la nena a terapia intensiva para que se estabilice. Para ese entonces, los médicos les advirtieron que tenían que "estar preparados para lo peor”: los maníes habían despedido aceite y sal en los órganos respiratorios y agravaron el cuadro. "No sabíamos si iba a pasar la segunda endoscopía, fue durísimo", expresó.  

El nuevo procedimiento duró una hora. Para la familia la espera fue eterna, pero valió la pena porque terminó con éxito. De ahí en más, la nena tuvo una recuperación que los médicos aún no pueden explicar. "No tenía lógica. A los tres días le sacaron el respirador y al cuarto estaba charlando en terapia intermedia, jugando con nosotros, parada arriba de la camilla. Una de las enfermeras me dijo: '¿Creés en Dios? Porque lo de tu hija es un milagro'", recordó Florencia. 

Y siguió: "Nos habían dicho que podía no volver a caminar, no volver a hablar porque el cerebro había estado casi doce horas sin oxígeno. Le podría haber pasado cualquier cosa. Sin embargo, nada".   

Una vez que la beba recibió el alta, la pareja decidió transformar la angustia en una ayuda para que otros papás no vivan su misma experiencia. El posteo de Florencia en su perfil de Facebook caló hondo y en pocas horas se volvió viral: lo compartieron casi 50 mil personas, tuvo 20 mil reacciones y más de 6 mil comentarios. "Cualquier nene o adulto puede sufrir un accidente así, una broncoaspiración. Le podría haber pasado hasta con una galletita", resaltó la mujer. 

"En realidad los mensajes comenzaron a caer antes de hacer la publicación. Cuando la gordita estaba internada, mi cuñada hizo viral una foto, con una cadena de oración. A raíz de eso, empezaron a llegar muchas palabras de aliento, de gente que nos decía que podría haber pasado por lo mismo, de personas que conocíamos como otras que no y que nos decían, ‘me quedé helado cuando me enteré, no sabía que podía pasar eso con el maní’. Eso fue lo que por ahí nos impulsó a contarlo y alertar a los papás, por ahí algunos lo saben, otros no", apuntó la mamá de Olivia.  

Entre los que se comunicaron con la familia, no faltaron los que los cuestionaron por haberle dado ese alimento a la beba de 2 años. "Antes de publicarlo éramos conscientes de que podía haber cualquier tipo de reacción, pero decidimos quedarnos con los mensajes buenos. Por una persona que nos dice 'están locos, mirá que le vas a dar eso', hay miles que nos agradecen por contarlo, que se alegran de que Oli esté bien. Nunca le hubiese dado a mi hija algo que era dañino para ella, estamos tranquilos con eso", destacó. 

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) sugieren que los chicos de hasta 5 o 6 años deben tener cuidado a la hora de consumir maní, semillas, chicitos, frutas secas partidas y pochoclos. En caso de comerlos, tienen que masticarlos bien, y mientras los ingieren, ser vigilados por un adulto.

Florencia y Alan son fanáticos de Gimnasia y entre las muestras de cariño que recibieron, hubo unas muy especiales: las de Pedro Troglio, Lucas Licht y Roberto el "Pampa" Sosa. Cuando la nena aún estaba en Quilmes, los emblemas del Lobo le hicieron llegar unos videos en los que le enviaron fuerza y le desearon una pronta recuperación. 


Después de una lucha a contrarreloj, de corridas y días sin dormir, la familia regresó su casa de Ensenada, donde la nena volvió a jugar como si nada hubiese pasado. De hecho, luego del dramático episodio Oli no quedó con ningún tipo de secuelas y tampoco tiene que tomar medicación. “La pasamos horrible, pero por suerte tuvimos un final feliz”, cerró contenta la mamá.  Los controles con el pediatra vienen perfectos: el milagro de Olivia recién arranca. 

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