Por Lautaro Sandoval
Por Lautaro Sandoval
Con los ojos brillosos y llenos de emoción, la mamá de Marcos atendió a 0221.com.ar en el predio MR5, un complejo deportivo ubicado en el barrio La Granja, y comentó sus sensaciones sobre el vibrante triunfo del seleccionado argentino que lo depositó en la siguiente fase de la Copa del Mundo. Desbordada de alegría, contó cómo vivió el gol de su hijo, de pasado en Estudiantes de La Plata, que renovó el sueño mundialista de la ciudad y el país.

APREVIDE confirmó 23 detenidos y busca a más implicados en los incidentes del clásico platense entre Gimnasia y Estudiantes en el Estadio del Bosque.
El flamante presidente de Gimnasia y la del futbolista tuvieron su primer encuentro. Las negociaciones continúan por ahora sin acuerdo.
Cuando la pelota besó la red del arco que defendía Francis Uzoho a los 40 minutos del segundo tiempo, Carina se levantó de su silla y gritó el gol como nunca antes, aún sin saber que era su hijo el que lo había hecho. "No sabía que era Marcos, tenía una alegría bárbara. Gritamos el gol porque con eso clasificábamos. Cuando me enteré que era él, empezamos todos a los gritos. Las hermanas, unos amigos y yo. Ahí explotó más el gol", comentó con una sonrisa imborrable.
Momentos antes, cuando transcurrían 30 minutos del complemento, el corazón de los argentinos se paralizó. Una mano en el área del conjunto dirigido por Jorge Sampaoli se tuvo que definir por VAR. El protagonista no era otro que el platense surgido de las inferiores pincharratas, quien saltó para rechazar una pelota de cabeza y, sin querer, terminó tocando el cuero con su mano. Fue un momento de extrema tensión que, afortunadamente, se resolvió de la mejor manera.
"Ay, me quería matar. Pero yo ya sabía, primero le había pegado en la cabeza. Por más que haya ido a mirar (el árbitro), yo sabía. Me moría si era penal", dijo Carina entre risas.
Lo cierto es que el gol del exjugador de Estudiantes desató la locura y depositó a la Selección en la próxima ronda del Mundial de Rusia 2018. Final feliz para un partido con muchos matices, difícil y trabado, que terminó con la certeza de que el seleccionado dejó todo en la cancha.