El Zenit Arena de San Petesburgo, colmado de hinchas argentinos, vibró con el himno nacional, emocionó a más de uno e infló el pecho de los 11 guerreros que entraron al campo de juego a dejar la vida por los colores. El equipo arrancó el partido con Franco Armani, en el arco; Gabriel Mercado, Nicolás Tagliafico, Marcos Rojo y Nicolás Otamendi, en el fondo; Enzo Pérez, Javier Mascherano, Éver Banega y Ángel Di María, en el medio; Gonzalo Higuaín y Lionel Messi, en la delantera.
Decidido desde el primer minuto a buscar la victoria, el conjunto argentino fue con más ganas que buen juego. Nigeria, relegada en su campo, esperó y salió a atacar de contra. A los siete minutos, Tagliafico tuvo la primera aproximación clara, con un remate de zurda ingresando por la izquierda, que se perdió por la línea de fondo. Un minuto después, el nigeriano Musa avisó con un remate de derecha que se fue apenas por arriba del travesaño.
Sin embargo, a los trece se desató la locura. Un pelotazo largo desde la mitad de la cancha encontró a Lionel Messi en la puerta del área. El astro argentino la mató con el muslo izquierdo y, en un abrir y cerrar de ojos, clavó el primer gol de la Selección con un derechazo que quemó la red.
A los 26, un delicioso pase en cortada de Lio fue conectado por Higuaín con la punta de su botín derecho. No obstante, el arquero Francis Uzoho salió rápidamente y logró neutralizar sus intenciones. La última del primer tiempo también fue para la Selección. Una escapada de Di María por la izquierda, a los 31 minutos, fue cortada en la puerta del área con una tremenda patada cortesía de uno de los defensores africanos. La infracción terminó con un peligroso tiro libre ejecutado por Messi que reventó el palo izquierdo de Uzoho.
El segundo tiempo arrancó con la misma intensidad por parte de Argentina pero una desafortunada falta de Mascherano, a los tres minutos, terminó en un penal sancionado por el árbitro Cüneyt Çakir. La falta fue transformada en gol por Victor Moses y las chances de la Selección se empezaron a diluir.
A partir de ese momento, el equipo se desmoronó y comenzó a quedarse sin ideas. Messi desapareció del partido, sin algarabía para pedirla y encarar. Un remate potente de Wilfred Ndidi, a los 25, heló la sangre de la parcialidad argentina que veía como Nigeria se acercaba cada vez más al arco de Franco Armani.
Higuaín tuvo la más clara del segundo tiempo, a diez minutos del final, cuando conectó un centro desde la izquierda en el corazón del área, pero la mandó metros por encima del travesaño. Sin embargo, la hazaña se hizo posible a los 41 minutos, de la mano de dos ex jugadores de Estudiantes de La Plata.
Un centro desde la derecha por parte de Gabriel Mercado, terminó en el fondo del arco de Uzoho cuando Marcos Rojo metió un derechazo certero que selló el resultado final. El gol del ex Pincha desató la locura y depositó a la Selección en la próxima ronda del Mundial de Rusia 2018. Final feliz para un partido con mucho matices, difícil, trabado, pero con la certeza de que el seleccionado dejó todo en la cancha.