Los solsticios ocurren cuando el Sol alcanza la máxima declinación norte (+23º 27’) o sur (−23º 27’) con respecto al ecuador terrestre. En Argentina ocurre el 21 de junio al mismo tiempo que se da el inicio al invierno, la estación más fría del año; y, en consecuencia, se produce el día más corto del año y la noche más larga en todo el año.
Si bien ocurre gradualmente, las noches comienzan a alargarse a partir del primer día del verano, el 21 de diciembre, alcanzando su máxima extensión el 21 de junio. Desde ese momento las noches comienzan a ser más cortas hasta que llega nuevamente el verano, en diciembre. Este cambio de horarios tiene un impacto en el ritmo circadiano: el reloj biológico de cada persona.
Para la astrología el cambio de estación también tiene un significado: la llegada de Cáncer, un signo cardinal que marca el fin de un ciclo y el inicio de uno nuevo, un signo vinculado a la familia y el hogar.
En Tierra del Fuego, el inicio del invierno es muy esperado y el solsticio se recibe con una gran fiesta donde tocan bandas y se eligen a los embajadores de la ciudad de Ushuaia. Además representantes de los Pueblos Originarios hacen ofrendas al padre sol, entregando inciensos, panes, dulces y bebidas, pidiendo por salud y fuerza para afrontar la época más fría del año.

Otro de los rituales que suelen practicarse la noche del 21 de junio es la Quema de los Obstáculos e Impedimentos, donde se anotan en un papel distintos problemas para avanzar con los objetivos personales y se queman en una gran fogata durante la noche.