Macabro, sombrío y atemorizante fue el mensaje que una trabajadora del Hospital San Martín recibió en su casa de Los Hornos. Según afirmó en diálogo con este medio, una persona que se desempeña en su mismo ámbito laboral le dejó un gallo de color negro muerto sobre el capó de su camioneta. La cabeza del ave fue arrancada de su cuerpo y colocada sobre el techo del vehículo. Con su sangre, el agresor pintó una cruz en la parte de la cabina y un círculo en la puerta del conductor. Para culminar, el sospechoso dejó un camino de maíz que conectaba el lugar en el que estaba estacionada la camioneta hasta el portón de la casa.
"Descubrí todo eso cuando estaba saliendo para ir a trabajar. El portón siempre está cerrado con candado pero, por lo que vi, fue abierto sin ejercer violencia. Pienso que usaron algo para forzarlo sin necesidad de romperlo", comentó Guillermina. No sólo eso sino que, con el correr de los días, la víctima comenzó a recibir mensajes intimidatorios a su celular. "Consiguieron mi número y me escribieron para decirme que iban a matar a mis hijos", aseguró.
La mujer es madre de una nena 17 años y un nene de 7. Ambos fueron amenazados bajo este mensaje mafioso de parte de una persona que cree conocer. "Estoy casi segura que detrás de esto está un supervisor que denuncié por acoso laboral en 2011. En octubre del año pasado empezaron las primeras amenazas. A mediados de ese mes, me pasó una situación similar a la que estoy denunciando ahora: me encontré una gallina muerta sobre una mesa que está en el patio, la diferencia es que el animal era mío", explicó.
Guillermina radicó una denuncia ante la Dirección Departamental de Investigaciones de La Plata y solicitó medidas de seguridad y de protección para ella y su familia. Sin embargo, hasta el momento no ha obtenido respuestas y teme por lo que pueda sucederle a sus seres más queridos.