Científicos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP continúan trabajando en soluciones terapéuticas para la enfermedad de Chagas. El equipo del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos (LIDeB) evaluaron darle un nuevo uso médico a la clofaziminia, un antibiótico que era utilizado solamente para tratar la lepra. Según datos oficiales, Argentina es el país con más incidencia de la enfermedad.
Desde hace diez años, los investigadores del LIDeB comenzaron para trabajar en el reposicionamiento de fármacos asistidos por computadora. Esta nueva solución terapéutica implica un tratamiento más eficaz y con menos efectos secundarios de pacientes con Chagas.
Hasta el momento existen sólo dos fármacos aprobados para tratar la enfermedad: benznidazol y nifurtimox. Ambos presentan importantes efectos adversos y resultan de dudosa eficacia en la fase crónica de la enfermedad en adultos.
El titular del LIDeB, Alan Talevi, afirmó que “si bien tenemos varios proyectos interesantes, el desarrollo más avanzado es la clofazimina, un antibiótico que se utiliza para tratar la lepra”. En ese sentido agregó que “hemos reportado su actividad no sólo contra distintos estadios del Trypanosoma cruzi, que es el agente etiológico del Chagas, sino también en modelos animales de la enfermedad, tanto de infección aguda como de infección crónica”.
El investigador también remarcó la cantidad de años que demora desarrollar una droga desde cero y la gran inversión que esto implica. Es decir, el reposicionamiento de la clofazimina permitirá acortar los tiempos de trabajo y reducir sustancialmente los costos monetarios.
En ese marco, lla clofazimina fue identificada en el curso de la investigación de la doctora Carolina Bellera, quien obtuvo la distinción por la mejor tesis de la Asociación Química Argentina y el "Premio a la innovación" de la UNLP. El descubrimiento es por demás alentador, fundamentalmente si se tiene en cuenta la escasa inversión en el desarrollo de nuevos medicamentos para el tratamiento de enfermedades como el Chagas. La mayoría proviene del sector público o de organizaciones sin fines de lucro.