jueves 26 de marzo de 2026

Morgue, archivos y dudas: la palabra del juez que encontró la pista sobre Miguel Bru

Luis Arias sostiene que al otro día de la desaparición del estudiante de periodismo ingresaron dos cuerpos provenientes de la comisaría Novena a la Morgue Policial.

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Por Martín Soler

El juez platense Luis Arias confirmó a 0221.com.ar que en su investigación sobre irregularidades en el funcionamiento y manejo de cuerpos en la Morgue Policial de La Plata, aparecieron dos pistas sobre las desapariciones de Miguel Bru y Julio López que nunca fueron investigadas. El magistrado que más dolores de cabeza le trajo a los gobernadores bonaerenses, detalló además que encontraron “archivos fantasmas” por fuera de las inscripciones legales de cadáveres e hizo foco sobre las dificultades que existen para llegar a la verdad de los casos.

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Arias recordó que para poder acceder a los registros de la morgue tuvieron que pedir colaboración de Gendamería Nacional “ya que fue muy difícil el secuestro de los libros de la morgue que estaban en el edificio de Policía Científica, frente a la Escuela Anexa”.

“El comisario (ya jubilado) Carlos Jaime no permitía el acceso a los libros, tuve que secuestrarlos yo, en mano, y policías nos persiguieron. Tuvimos que escaparnos entre los chicos de la escuela Anexa”, recordó el magistrado que está momentáneamente suspendido de sus funciones.

Ya con la documentación en su poder Arias recordó que “nos pusimos a trabajar y detectamos que el día 18 o 19 de agosto de agosto de 1993 salieron dos cuerpos de la comisaría Novena y en el registro de la morgue estaban los ingresos”. Miguel Bru desapareció el 17 de agosto de aquel año. Esa pista nunca fue investigada.

La investigación de Arias se inició luego de la trágica inundación en La Plata del 2 de abril 2013. Hubo (y hay) muchas sospechas respecto al manejo de los cuerpos en la morgue, un conducta de vieja data, una práctica heredada de la dictadura militar.

“Encontramos muchas irregularidades de cuerpo enterrados como NN o con doble identidad. También hallamos un archivo fantasma, una planilla Excel que, creemos, la Policía intentaba inhumarlos con otra identidad”, recordó Arias, quien sentenció: " Esto muestra la vulnerabilidad del sistema, se pueden esconder cuerpos, cambiarlos o enterrarlos con otra identidad sin que nadie se entere”.

La trazabilidad (recorrido) de los cuerpos es una de las materias pendientes del Estado. Desde que un cadáver es enterrado, permanece en el lugar durante cinco años y, si nadie lo reclama, los restos son arrojados a un osario común, donde se desvanecen las chances de identificación.

En el año 2014 el Concejo Deliberante de La Plata sancionó la Ordenanza 11113 que trajo algo de claridad. Desde ese año deben ser recolectados en un envase especial y rotulado con su identificación. “Eso fue uno de los avances que logramos con la investigación”, recordó el juez.

“Intentar identificar restos de un osario es una tarea muy difícil ya que hay que hacer estudios de ADN a todas las muestras, y también colisionamos con la falta de un Banco de datos genéticos para cotejarlos”, consideró Arias, aunque aclaró que para el caso Bru “están los familiares” para acceder a la información biológica en un eventual análisis.

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