En la mañana de este jueves, se conocieron imágenes del lugar en el que vivían los niños de 3, 6, 8, 12 años y un bebé de tan solo diez días en una precaria edificación a medio construir, anclada en el corazón del espacio protegido de Punta Lara. Las postales calan hondo por las pésimas condiciones a las que estaban expuestas las criaturas. Durante la noche de este miércoles se conocía la noticia sobre el rescate de los hermanos, quienes ya se encuentran a salvo.
La estructura gris a medio terminar se erige en medio del predio, entre árboles cortados, basura y cenizas. Lo que sería la planta baja de la construcción quedó solo en un proyecto, mientras que por una fina y peligrosa escalera se accede a la parte superior. Un pequeño par de zapatillas rojas, otro calzado azul también cubierto de barro y una cucharita desparramada en el piso fueron lo primero con lo que se toparon las oficiales que encabezaron el rescate de los chicos. A pocos metros, en una chapa -sobre la que armaron fuego- se cuentan una botella de gaseosa, una caja de vino y un plato roto.
Más adelante, entre las paredes sin revocar y en medio del piso embarrado, resalta una colorida mesita de plástico con juegos infantiles. A su lado se juntan viejas estructuras de hierro, trapos mojados y un tacho de plástico blanco. Las agentes se hallaron a los niños en una habitación contigua, la más habitable del edificio. Una cama de una plaza con una frazada y atrás dos telas improvisaban una cortina, para cubrir las persianas de madera. Ese fue el triste escenario en el que se encontraron los menores, que permanecen fuera de peligro en el Hospital Cestino, tras una medida de resguardo dictada por el vecino municipio.
El caso provocó que inmediatamente se iniciaran cadenas solidarias para ayudar a los pequeños que atraviesan una situación de vulnerabilidad extrema. Los organizadores juntan principalmente ropa, calzado y abrigos para entregárselo cuanto antes a la abuela paterna del recién nacido, quien acompaña a todos los menores.