¿Qué fue de la vida del Tano Piersimone? Un guerrero del Pincha en el fútbol del interior
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¿Qué fue de la vida del Tano Piersimone? Un guerrero del Pincha en el fútbol del interior

Mauricio Piersimone nació en Murphy y todavía recuerda su paso por el Pincha: "La gente renegaba de mi pero me quería". Fue un auténtico guerrero, vistió la camiseta albirroja durante 97 partidos y convirtió 19 goles, todos entre 1997 y 2002.

El Tano, un delantero potente y peleador mantuvo un imperdible mano a mano con 0221.com.ar"Todo lo que viví en Estudiantes me llena de contradicciones, porque era una época muy difícil en el club pero al mismo tiempo la disfruté porque aprendí el significado de la mística de ese club, la gran familia que son y eso me marcó", cuenta Piersimone a más de dos décadas de aquellos años de gloria.

"La gente renegaba pero me quería, porque no era un jugador de galera y bastón pero puse todo por el equipo y me lo reconocieron. Siempre fui de mucha lucha y eso lo identificaba al hincha conmigo", recuerda exdelantero que jugó en el Pincha entre 1997 y 2002, disputó 97 partidos y convirtió 10 goles.

Hoy Piersimone pasas sus días Venado Tuerto y Murphy, siempre ligado al mundo del fútbol como entrenador de equipos regionales y scouting de jugadores. Reconoce que "hoy es complejo meterse en un cuerpo técnico o ser cabeza de grupo, porque los resultados mandan y no se puede lograr continuidad y entonces uno no puede abandonar sus raíces".

Orgulloso de su pueblo sostiene que Murphy es la capital del fútbol argentino: dio 14 jugadores al país siendo un pueblo de tan solo cuatro mil habitantes y entre ellos se encuentran algunos destacados nombres como los de Mauricio Pochettino (técnico del Tottenham), David Bisconti, Leandro Desábato, el de Vélez; y Daniel Gazzaniga (papá del arquero que convocó Lionel Scaloni para los recientes partidos con México).

En aquellos años, el Tano forjó algunas de sus más entrañables amistades y en especial generó un vínculo muy cercano con Edgardo "el Ruso" Prátola. "Fue muy duro cuando nos enteramos de su enfermedad, un tipo que demostró una gran fortaleza y fue un ejemplo", señala Piersimone.

"Recuerdo el momento que ganamos el clásico en Mar del Plata, íbamos caminando hacia la gente para festejar con los hinchas y le digo a Raúl (Cascini) vamos a buscar al Ruso. Estaba en el vestuario, no quería saber nada pero lo convencimos y lo llevé sobre mis hombros, en una foto que quedó para siempre", cuenta el exfutbolista. Esa noche la tribuna pincharrata explotó en un solo grito: "Ruso, ruso... fue algo muy fuerte, emocionante. La noche anterior había cenado con nosotros y los vimos mal pero sus ganas de luchar y de vivir eran tremendas", relata.

Su último trabajo como entrenador fue en Juventud Pueyrredón, que "lo ascendimos del Federal C al B y es de la liga venadense, una liga muy grande". "Hoy espero alguna chance para volver a estar al frente de un equipo pero me limita la familia, tengo dos hijas de 12 y 15 años, que no puedo descuidar", señala el Tano.

A pesar del paso de los años, continua ligado a Estudiantes. Es un gran amigo del coordinador de juveniles, Pablo Quattrochi, y asegura que todavía sigue reuniéndose con gente de la filial 13 de diciembre de Venado Tuerto. "Lleva ese nombre por el día de la final con Boca en el 2006", cuenta entre risas.

En el final de la charla brota el recuerdo del día que llegó a la cancha de calle 1 para jugar contra Arsenal, le entregaron una plaqueta por su paso por el club y después le hizo dos goles: "Fue muy loco porque era imposible que yo hiciera dos goles. Fue algo que me conmovió, no me creía merecedor de ese reconocimiento. Debe haber sido por el inflador anímico que siempre metía. Yo seguía viviendo en la ciudad a tres o cuatro cuadras de la cancha, terminó el partido y me fui caminando a mi casa con la plaqueta en la mano", cerró.

Piersimone también dejó una marca como jugador y técnico de Sportivo Italiano, fue símbolo de Unión y Cultura de Murphy, jugó en Arsenal, Atlanta, Los Andes, Defensores de Belgrano, Argentino de Rosario, fue un trotamundos del ascenso. El Tano, un luchador del fútbol que a los 45 años sigue siendo el mismo guerrero que brilló en su querido Pincha.

Mauricio Piersimone nació en Murphy y todavía recuerda su paso por el Pincha: "La gente renegaba de mi pero me quería". Fue un auténtico guerrero, vistió la camiseta albirroja durante 97 partidos y convirtió 19 goles, todos entre 1997 y 2002.

08 de diciembre de 2018

El Tano, un delantero potente y peleador mantuvo un imperdible mano a mano con 0221.com.ar"Todo lo que viví en Estudiantes me llena de contradicciones, porque era una época muy difícil en el club pero al mismo tiempo la disfruté porque aprendí el significado de la mística de ese club, la gran familia que son y eso me marcó", cuenta Piersimone a más de dos décadas de aquellos años de gloria.

"La gente renegaba pero me quería, porque no era un jugador de galera y bastón pero puse todo por el equipo y me lo reconocieron. Siempre fui de mucha lucha y eso lo identificaba al hincha conmigo", recuerda exdelantero que jugó en el Pincha entre 1997 y 2002, disputó 97 partidos y convirtió 10 goles.

Hoy Piersimone pasas sus días Venado Tuerto y Murphy, siempre ligado al mundo del fútbol como entrenador de equipos regionales y scouting de jugadores. Reconoce que "hoy es complejo meterse en un cuerpo técnico o ser cabeza de grupo, porque los resultados mandan y no se puede lograr continuidad y entonces uno no puede abandonar sus raíces".

Orgulloso de su pueblo sostiene que Murphy es la capital del fútbol argentino: dio 14 jugadores al país siendo un pueblo de tan solo cuatro mil habitantes y entre ellos se encuentran algunos destacados nombres como los de Mauricio Pochettino (técnico del Tottenham), David Bisconti, Leandro Desábato, el de Vélez; y Daniel Gazzaniga (papá del arquero que convocó Lionel Scaloni para los recientes partidos con México).

En aquellos años, el Tano forjó algunas de sus más entrañables amistades y en especial generó un vínculo muy cercano con Edgardo "el Ruso" Prátola. "Fue muy duro cuando nos enteramos de su enfermedad, un tipo que demostró una gran fortaleza y fue un ejemplo", señala Piersimone.

"Recuerdo el momento que ganamos el clásico en Mar del Plata, íbamos caminando hacia la gente para festejar con los hinchas y le digo a Raúl (Cascini) vamos a buscar al Ruso. Estaba en el vestuario, no quería saber nada pero lo convencimos y lo llevé sobre mis hombros, en una foto que quedó para siempre", cuenta el exfutbolista. Esa noche la tribuna pincharrata explotó en un solo grito: "Ruso, ruso... fue algo muy fuerte, emocionante. La noche anterior había cenado con nosotros y los vimos mal pero sus ganas de luchar y de vivir eran tremendas", relata.

Su último trabajo como entrenador fue en Juventud Pueyrredón, que "lo ascendimos del Federal C al B y es de la liga venadense, una liga muy grande". "Hoy espero alguna chance para volver a estar al frente de un equipo pero me limita la familia, tengo dos hijas de 12 y 15 años, que no puedo descuidar", señala el Tano.

A pesar del paso de los años, continua ligado a Estudiantes. Es un gran amigo del coordinador de juveniles, Pablo Quattrochi, y asegura que todavía sigue reuniéndose con gente de la filial 13 de diciembre de Venado Tuerto. "Lleva ese nombre por el día de la final con Boca en el 2006", cuenta entre risas.

En el final de la charla brota el recuerdo del día que llegó a la cancha de calle 1 para jugar contra Arsenal, le entregaron una plaqueta por su paso por el club y después le hizo dos goles: "Fue muy loco porque era imposible que yo hiciera dos goles. Fue algo que me conmovió, no me creía merecedor de ese reconocimiento. Debe haber sido por el inflador anímico que siempre metía. Yo seguía viviendo en la ciudad a tres o cuatro cuadras de la cancha, terminó el partido y me fui caminando a mi casa con la plaqueta en la mano", cerró.

Piersimone también dejó una marca como jugador y técnico de Sportivo Italiano, fue símbolo de Unión y Cultura de Murphy, jugó en Arsenal, Atlanta, Los Andes, Defensores de Belgrano, Argentino de Rosario, fue un trotamundos del ascenso. El Tano, un luchador del fútbol que a los 45 años sigue siendo el mismo guerrero que brilló en su querido Pincha.

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