A pocas horas de una nueva quema, la tradición platense recibió un duro golpe: la tormenta arruinó varios muñecos que iban a arden en los primeros minutos del 2019. Mojados, destrozados y desparramados, una gran cantidad de momos padecieron el paso arrasador del viento y del agua.
En el límite con Villa Elvira el paisaje es desolador. Como ya contó 0221.com.ar, las fuertes ráfagas provocaron importantes daños en las obras de GAAM Drako y del Grupo 13 y 74. El viejo juguetero de 13 y 72 quedó tumbado, como no queriendo ver cómo habían terminado el resto de los juguetes que completaban la escena. Sin embargo, los vecinos se pusieron la tradición al hombro para lograr la reconstrucción.
"Mi pobre angelito", en 14 y 72, siguió la misma suerte. Venían de padecer las lluvias del viernes por la noche, lograron reconstruirlo, pero el temporal de esta madrugada prácticamente los noqueó.

No fueron los únicos. En inmediaciones al Estadio Único se sintió con fuerza. En 25 y 32 están todos los personajes de dibujitos animados que recreo La Tradición. No obstante, pudieron recuperar varias estructuras.

El triste panorama se expandió por toda avenida 25. La tormenta complicó las estructuras que habían levantado en la esquina de 55, como así también en el cruce de 58. La zona del Hospital Italiano tampoco zafó: el momo de 52 y 29 terminó con destrozos. En Los Hornos se dio una situación similar, con la figura completamente tumbada en 63 y 132.

La Loma y Barrio Norte se suman al listado de sectores con muñecos afectados. Tanto los chicos de 10 y 36 como de 28 y 46 sufrieron destrozos, pero pudieron salvar las obras.

Ahora trabajan para repararlas y llegar con el muñeco listo para la quema.

No se salvó ni la esquina en la que se inició el ritual platense. En el histórico cruce de 10 y 40 -donde en 1951 comenzó la quema de muñecos-, el momo que homenajeaba a la elefanta Pelusa también padeció la tormenta, pese a que estaba cubierto de bolsas de residuos y nylon.

También sufrieron destrozos el Marios Bross de 484 y 134 (City Bell), donde los constructores creen que podrán recuperarlo; y el de 19 y 503, en Gonnet.
Ahora, los grupos de creadores luchan contra el tiempo para poder realzar los momos y lograr que la llama de la tradición no se apague.