La nueva Ley actualizó la Norma vigente desde la última dictadura cívico militar y surgió de un proyecto del diputado y médico tucumano Pablo Yedlin, que junto a un grupo de pediatras e infectólogos venía trabajando en la necesidad de garantizar la obligatoriedad y gratuidad de todas las vacunas, ante el resurgimiento de viejas enfermedades que se creían erradicadas, y la falta progresiva de cobertura de las obras sociales y el sistema público de salud en general.
Ahora, no solo los chicos deberán vacunarse obligatoriamente para ingresar al sistema escolar si no que también deberán hacerlo los adultos antes de realizar trámites como la licencia de conducir, la obtención o renovación del DNI y el pasaporte.
La iniciativa de Yedlin actualiza la ley 22.909 que estaba vigente desde 1983, cuando el calendario de vacunación solo contemplaba seis vacunas obligatorias para los más chicos (ahora son veinte para distintos grupos etarios). Así, la normativa prevé la creación de un Carnet Único de Vacunación (CUV), que será solicitado ante la realización de distintos trámites.
También contempla la confección de un registro digital de toda la población vacunada para prescindir de los certificados en papel. Según la Ley, "los padres, tutores, curadores, guardadores, representantes legales o encargados de los niños, niñas, adolescentes o personas incapaces serán responsables de la vacunación de las personas a su cargo".

Además, la autoridad sanitaria jurisdiccional correspondiente deberá realizar acciones "tendientes a efectivizar la vacunación, que irán desde la notificación hasta la vacunación compulsiva". Así, el texto obliga al Estado nacional a "garantizar la compra de vacunas e insumos" y promueve la prevalencia de la salud pública por sobre el interés particular, que podría ser religioso o ideológico.