En un ida y vuelta imperdible con 0221.com.ar, el marplatense de 45 años, integrante de la famosa categoría 73 del Pincha, lanzó de entrada: “No me arrepiento de nada. El fútbol me dio todo pero ya no disfrutaba, me costaba mucho dejar a mi familia”.
El Rulo asegura que la decisión final la tomó siendo ayudante de campo en Aldosivi, cuando trabajaba junto a Andrés Rebottaro. "Un día nos tocó viajar a Comodoro Rivadavia, lo hacíamos en micro, fue en la época de las cenizas, tardamos cuatro días en volver. Ahí dije basta, esto no es para mí. Era elegir estar solo y la familia pudo más”, aseguró.
SU VIDA EN EL CAMPO Y CON LAS VACAS
Hace tiempo se olvidó de la pelota y ni siquiera juega con sus amigos. Ahora se entrena en el gimnasio, corre y practica otros deportes que nada tienen que ver con fútbol. "Solo miro y una vez al año me junto con los compañeros y amigos de mis categorías de juveniles de Estudiantes”, cuenta.
Sobre su nueva vida, el histórico jugador del Pincha asegura que decidió dejar su querida Mar del Plata para pasar a instalarse en el pueblo de su esposa. "Me dedico a las vacas de cría, al engorde y cuidado del ganado. Mi suegro me asesoró y hace 10 años que estoy en este rubro”, dice.
Y agrega: “Necesitaba trabajar, estar activo, veterinarios y agrónomos me ayudaron, aprendo día a día. La parte agrícola del campo la alquilo. Así son mis días, una vida más tranquila y relajada, sin las presiones del fútbol”.
Para el Rulo la vida del futbolista es linda, aunque a algunos les termina cansando. "Llega un momento que no querés saber más nada con deambular de un lado para el otro, vivir en concentraciones, andar de hotel en hotel. Encima ser entrenador o parte de un cuerpo técnico no te da una estabilidad que en la época de jugador si tenés”, reflexiona París.
UN GOL Y UN CLASICO INOLVIDABLE
Paris fue el autor del gol de Estudiantes a Gimnasia en el 1 a 1 del año 96 en el viejo estadio albirrojo. Y no fue un clásico más. “Nosotros con ese equipo habíamos hecho un campeonato muy bueno pero unas fechas antes del final había quedado sin posibilidades, igual siempre hay mucho en juego y ese partido más”, recuerda.
Y agrega: “Fue en la última fecha y Gimnasia si nos ganaba era campeón por primera vez y en nuestra cancha. La semana previa fue tremenda, era de lo único que se hablaba en la ciudad. Había una presión terrible. Tuve la suerte de convertir el gol y la gente aún hoy me lo recuerda y me lo agradece”.
Los recuerdos siguen apareciendo y las confesiones también: ”Fue una alegría bárbara. Jamás me lo voy a olvidar. Nosotros y la gente festejamos mucho, no por el empate. El desahogo era por lo que no había podido conseguir Gimnasia. Después de ese clásico me fui, la relación con el Profe Córdoba no era la mejor, no coincidíamos y preferí no terminar mal”.
El Rulo Paris fue parte de varias selecciones juveniles. En un principio jugó más en función ofensiva y se solía solía ver con la camiseta “9” pero su lugar fue la mitad de la cancha. Hizo las juveniles en Estudiantes y en primera marcó 10 goles en 145 partidos.
“EL ASCENSO FUE UN AÑO DE FIESTA”
“Estudiantes significó mucho en mi vida. Me recibió en el Demo a los 13 años, me educó en todo sentido. Lo que siempre se dice que es una gran familia es verdad. Conocí a gente maravillosa, a compañeros muy buenos, que son parte de mis mejores recuerdos”, resalta el marplatense.
Alegrías, tristezas, sinsabores y objetivos cumplidos. “El descenso fue muy duro, feo y la transición complicada. Pero llegaron Miguel Russo y Eduardo Manera, hubo mucho sacrificio, el apoyo de la gente fue impresionante y ese ascenso resultó una hermosa revancha, fue un año de fiesta”, recuerda.
Paris fue parte de un truque entre Estudiantes y Newell’s con Jorge Priotti que nadie entendió, una decisión que a Daniel Córdoba le costó mucho, aunque al Rulo le sirvió para meterse en la historia de otro club de la Argentina.
“En Newell’s pasé cuatro años maravillosos, la primera temporada fue difícil pero luego salió todo de la mejor manera. Tiene una cantera que me sorprendió, alcancé a jugar con futbolistas como Walter Samuel, Gabriel Heinze, Maxi Rodríguez, Diego Mateo, el Cholo Guiñazú, Zamora, Saldaña y hasta con Ponzio. Fue una muy linda etapa”, relata el exmediocampista formado en las juveniles de Estudiantes.
Además, el Rulo tuvo su experiencia europea. En el Viejo Continente pasó por el Perugia de Italia, jugó un año y volvió al país tras una dura lesión. "Después jugué en Racing un torneo pero ya no estaba bien”, asegura.
El 2003 fue el final para el París jugador, una breve experiencia en la dirección técnica y la decisión de dedicarse al campo. Así es la vida del Rulo, papá de tres mujeres de 24 años (estudiante de veterinaría), de 22 (estudiante de arquitectura) y de la más chica, la italiana de 17, que el año que viene también tomará vuelo propio para estudiar turismo en Mar del Plata. Y ahí llegó el último pensamiento del protagonista, antes del final de la nota: "Entramos en otra etapa, de más libertad con mi señora y de tener más tiempo para nosotros”, dice.
Claudio Martín Paris, un tractor de la mitad de la cancha a su vida tranquila en el campo.