viernes 08 de mayo de 2026

Piden perpetua para el acusado por el crimen del pelotero en Villa Elisa

La defensa se apartó de la figura de “femicidio” y reclamó que el caso se encuadre como “homicidio culposo” y “lesiones”. El sospechoso rompió el silencio y clamó por su presunta inocencia. El veredicto se conocerá en diciembre.

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Un pedido de prisión perpetua recayó sobre Oscar Daniel Raúl Abramo, juzgado por la muerte de su pareja Sonia Mabel Morel Escurra, quien fue enterrada viva, murió por asfixia y sobre la tumba clandestina construyó un pelotero para que jueguen sus hijas. El horroroso hecho fue descubierto en octubre de 2015 en una vivienda de Villa Elisa. Para la defensora oficial el caso debe encuadrarse como “lesiones” y “homicidio culposo”.

La fiscal de juicio Leila Aguilar dio por acreditado que el hecho ocurrió “entre junio y agosto” de aquel año cuando el acusado abusó “de su condición de hombre y en desmedro del género opuesto” la golpeó “brutalmente” en el rostro y “la enterró viva”. “El golpe fue equivalente al de un boxeador en una pelea, capaz de provocar el knockout”, alegó la fiscal en base a lo expuesto por uno de los peritos forenses que practicó la autopsia.

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También valoró como prueba la versión de otra testigo que estuvo con la hija mayor de la víctima quien le contó que la noche fatal, tras el golpe, el acusado dijo: “’Uy! Se murió’, la envolvió en una bandera y la sacó de la casa”.

Una vez fuera de la vivienda “cavó un pozo de 40 centímetros como para enterrar un perro” y tapó el cuerpo. Sobre la tumba, construyó un pelotero para que jueguen las hijas, según se desprende el expediente.

La mayoría de los testigos dieron cuenta de una relación violenta, donde el acusado golpeaba sistemáticamente a la mujer. Según el perito psicólogo, Abramo es “celoso”, “narcisistas” y “manipulador”. “Tras la muerte engañó a todo el barrio con la versión que la víctima lo había abandonado junto a las hijas”, recordó la fiscal, que calificó el caso como homicidio doblemente calificado por el vínculo y femicidio, delito que acepta la pena única de prisión perpetua.

A su turno la defensora oficial Ana Julia Coba cuestionó la identificación del cuerpo y dijo que “no se acreditó en forma alguna la identidad del cuerpo hallado. No hay cotejos científicos certeros” y atacó a la investigación que estuvo a cargo del fiscal Marcelo Romero al considerarla “defectuosa”.

Para la defensora, quien hizo un alegato netamente técnico jurídico, el acusado no tuvo “dolo homicida”, es decir, no existió la voluntad de matarla. Consideró que tras el golpe que la desmayó, se asustó, y optó por enterrarla, pensando que estaba muerta. La autopsia demostró que la muerte fue por asfixia.

“Un golpe en la mandíbula carece de entidad para matar” resaltó. La enterró ocasionando “accidentalmente” su muerte. Y posó el foco en la contextura física de la mujer, que pesaba 90 kilos “Intentar matar a la señora, de esa contextura, con un golpe de puño, no es posible” y tomar el pulso a una persona de ese peso “es muy difícil”.

Para la defensora “si la intención era matarla tenía otros múltiples medios para lograrlo” entre los que señaló los cuchillos de carnicero que había en la vivienda. El acusado es un experto en el manejo de armas de filo. Trabajaba como despostador en una carnicería de la zona.

En otro tramo del alegato resaltó que “Abramo creyó cometer un homicidio preterintencional sin saber que la víctima estaba viva. El resultado fatal no fue consecuencia directa de la voluntad de mi asistido”, sostuvo la funcionaria judicial quien pidió se aplique condena por los delitos de “lesiones leves agravadas por el vínculo y homicidio culposo” y consideró que la pena perpetua no debe aplicarse por ser “inconstitucional”.

En la réplica, la fiscal sostuvo que el cuerpo fue debidamente identificado. Mencionó que fue reconocido por testigos, fue entregado a la madre y en la causa figura su partida de nacimiento.

En continuado sentenció que el acusado despreció a la víctima por “ser mujer, paraguaya y su pasado como” trabajadora sexual. “Venía matándola” lentamente “debió haber pedido ayuda, no se esforzó en confirmar su muerte, le quitó toda chance de vida” reflejó la fiscal Aguilar.

Tras los alegatos, el acusado rompió el silencio. No declaró durante el juicio. Lo había solicitado, pero luego se arrepintió. Desde el banquillo de los acusados miró a los jueces y sostuvo: “Soy inocente de todo esto”.

El veredicto del caso se conocerá el próximo 4 de diciembre según lo dispuesto por los jueces de Tribunal Oral Criminal V de La Plata, integrado por Isabel Martiarena, Carmen Palacios Arias y Ezequiel Medrano.

 

 

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