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Alejandro Dolina: "Hay un ejército periodístico que opera por un fútbol lleno de odio"

El conductor llega a La Plata este jueves para presentar en el Coliseo Podestá su exitoso programa "La venganza será terrible". En diálogo con 0221.com.ar y con su reconocida impronta, posa su mirada crítica sobre las cosas que lo apasionan, en el marco del día a día argentino.

Este jueves, Alejandro Dolina se presentará a partir de las 21 en el Coliseo Podestá de 10 entre 46 y 47 con La venganza será terrible, el exitoso programa que conduce desde hace tres décadas y que continúa con una vigencia admirable. En diálogo con 0221.com.ar, el Negro explica los secretos de su creación, que hoy se emite por AM 750, y con su sello característico opina sobre lo que lo apasiona, como el fútbol y los libros. Posa su mirada crítica sobre el rol del periodismo deportivo y con cierto pesimismo realiza un triste diagnóstico del día a día en Argentina, en donde "en la calle hay una situación de malevolencia y enemistad que flota en el aire y uno se va poniendo cada vez más miserable".

LA VENGANZA EN LA PLATA

"Con La Plata tengo un vínculo más demográfico que geográfico", responde cuando este portal le consulta qué lo une a esta ciudad. "A mí me gusta mucho la gente de La Plata por razones obvias: es una ciudad estudiantil y las ciudades estudiantiles tienen, además de mucha juventud, una actividad que es propia de los estudiantes. Me gusta el humor estudiantil, el pensamiento estudiantil, y me gusta hacer el programa con gente así. Eso me fascina de La Plata", agrega en la previa de su desembarco, aunque al mismo tiempo hace una salvedad, entre risas: "Y después, lo que a muchos le gusta de La Plata, que son las diagonales, a mí no me gusta tanto; yo preferiría un poco más de desorden, o un orden mejor pensado".

La gira que está llevando a cabo por distintas ciudades del país para seguir dándole vida a La venganza será terrible lo trae a La Plata tan solo algunas semanas después de haberlo hecho del otro lado del océano, con presentaciones a sala llena en Mallorca, Madrid y Barcelona, entre otras ciudades. Y precisamente en aquel rincón español, su gira cerró con una ovación del público catalán que lo despidió con un "olé olé olé olé Negro Negro".

"Eso me genera un poco de pudor", recuerda y se explaya: "Uno teme no estar a la altura de ese cariño, de esa manifestación del público que revela una conexión muy grande. Pero también siento alegría y eso ha sido una gran emoción de mi vida. Después vienen los temores que uno siente cuando ocurre algo venturoso ¿Será justo esto que me está pasando? ¿No vendrá ahora alguna desgracia para emparejar y cumplir con la simetría del destino? Pero en general es una sensación muy grata y muy alegre".

Dolina baja a La Plata para presentar el programa que con el paso del tiempo se ha transformado en un clásico inoxidable. "La presencia del público le da una teatralidad que ciertamente lo hace parecer de algún modo un espectáculo. La gente va a verlo, hay cierto movimiento escénico y cierta teatralidad, pero en rigor de verdad es un programa radial que se emite todos los días, de manera que no se pueden esperar muchas novedades como si fuese un espectáculo que se cambia a cada año", describe. Aunque lo cierto es que los espectáculos -él prefiere no definirlo así- van cambiando entre sí, algo que también fue ocurriendo con el programa en sí, y que indudablemente es la explicación de un éxito que sigue siendo creciente.

"Las características generales fueron variando a lo largo de los años, no tanto por habérnoslo propuesto, sino porque es inevitable: uno va evolucionando y va modificando sus recursos artísticos. Pero esto se hace lentamente, a veces sin que lo notemos", confiesa. "No es que nosotros resistamos al tiempo, como suele decirse, sino más bien que nos acomodamos al tiempo, vivimos en nuestro tiempo y vamos modificándonos. Este programa no se parece en absoluto a los primeros que hacíamos, así que en realidad es mentira que estamos hace 30 años con el mismo programa. Estamos a lo mejor con el mismo espacio y una engañosa continuidad personal, pero el programa no es el mismo y nosotros tampoco", define con seguridad.

FÚTBOL Y LIBROS

En los últimos días el fútbol argentino ofreció un nuevo capítulo de su ya irrisorio catálogo de situaciones insólitas que el público ha naturalizado, producto de la incompetencia dirigencial: el apasionante clásico rosarino entre Newell's y Central que el destino quiso cruzar en semifinales de la Copa Argentina se va a jugar en la localidad de Sarandí -conurbano bonaerense- y a puertas cerradas. Esta noticia sirvió como disparador para que Dolina -un apasionado de este deporte- diga sin vueltas cómo ve la cosa.

"Tengo una visión pesimista. Creo que hay errores que son de la dirigencia, que no gestiona bien esta realidad, pero es evidente que la gente está muy loca por el fútbol", evalúa, previo a darle rienda a suelta a su análisis integral de esta locura en la que se vive: "La futbolización del universo ha llevado al fútbol a un grado de importancia muy superior incluso a la realidad política, que está llena de odio. El fútbol también está lleno de odio, funciona aceitado por el odio, hay todo un enorme ejército periodístico operando en ese sentido para buscar puntos de conflicto, porque el conflicto es lo que hace que el fútbol sea tan exitoso. En la medida en que no comprendamos que ese conflicto tiene algo de teatral y ficcional y nos lo tomemos en serio; y en la medida en que compartamos ese grado de locura, como para tomar en serio una cosa que no lo es, esto va a seguir así".

"A mí me gusta mucho el fútbol, me divierte muchísimo, me hago mucha mala sangre, y realmente durante los 90 minutos que dura el partido -tal como hago cuando voy al teatro- interrumpo mi incredulidad, y entonces me creo y me hago la ilusión de que verdaderamente algo importante se está jugando y que mi día va a ser mejor si gana Boca que si gana River; pero eso durante el tiempo en que dura el partido, en que se ejerce una especie de fe poética", describe.

Para Dolina, "si a todo eso uno lo traslada a la vida entera y se crean organizaciones criminales para alentar a uno y otro equipo, eso es un grado de demencia muy fuerte de la sociedad, que por otra parte es prohijado por un lado por la patria periodística, por aquellos que están interesados en que el fútbol prospere -por un lado lo prohíjan y por otro se quejan de que la gente sea violenta-. Es raro eso, porque por un lado le cuentan a la gente que algo tremendo va a pasar si el equipo se va al descenso, gritan los goles de Platense durante 10 minutos, diez hombres grandes discuten a los gritos acerca de pequeñeces, y todo eso crea en la gente la idea de que el fútbol es verdaderamente algo importante y que puede mejorar o empeorar nuestra vida. Después, pedirle a esa misma gente que no le tire un ladrillazo al referee cuando hay un fallo injusto es un discurso contradictorio".

"Hay muy buenos periodistas deportivos y hay otros que no, que están jugando a enojarse, a la autorreferencia, etc. No soy yo quién para criticarlos pero evidentemente hay algo un poco enfermo en eso", cierra en cuanto a este tema.

Además de conductor de radio y televisión, actor y músico, Alejandro Dolina le puso la firma a cinco libros. Actualmente se encuentra escribiendo otro, aunque a paso lento. "Estoy escribiendo pero con muchísimas dificultades, en principio porque tengo poco tiempo. Por alguna dificultad de gestión, yo creo, estoy tardando demasiado en preparar el programa. La preparación del programa, la búsqueda de material y demás me insume más tiempo del que yo quisiera y del que yo creo que debería ser. Nuestro programa, que en muchos aspectos se hace solo, en virtud de las giras y de las dificultades del medio en este tiempo me hace tener que trabajar mucho más que antes, en cosas que por ahí artísticamente no son tan interesantes. Entonces me queda poco tiempo y poca energía para trabajar en el libro, y me sirve de pretexto también, convengamos. Uno a veces, por pereza, no desea ponerse en esa tardea tan dura que es escribir", explica.

 

 

"Creo que no estoy inspirado, realmente. Y yo no creo que uno tenga que esperar a la inspiración, sino que hay que convocarla a partir del trabajo. Nadie se inspira si no pasa mucho tiempo pensando en el asunto. Si uno está pensando en otra cosa, como por ejemplo cuál es el camino más corto para llegar a Rafaela, evidentemente no va a tener ninguna idea literaria muy considerable", agrega quien en este último tiempo se encuentra leyendo mucha ciencia. "He leído hace poco un libro de Edelstein acerca de Einstein y ahora estoy leyendo casualmente un libro que me ha dejado un oyente, que es un libro de poemas", comenta.

"VIVIMOS MUY MAL"

"Estamos viviendo muy mal". Así reflexiona el Negro cuando se le pregunta por la actualidad en nuestro país, aunque aclara que "el dolor está en todas partes: en Europa viven bien pero hay gente que sufre. No hay manera de erradicar el sufrimiento completamente. Evidentemente allá se vive mejor, hay mejores posibilidades, hay menos gente que sufre, menos gente que no sabe si va a comer mañana".

"Pero yo creo que más que compararnos con los países del primer mundo tenemos que ver qué es lo que podríamos hacer aquí. Yo ando mucho por todas partes y se está viviendo mal. Y la reacción ante ese mal vivir es de encono, fastidio, no solamente tristeza sino de bronca, y se producen situaciones de enfrentamiento entre los que tienen que compartir el día a día. En la calle la gente está de mal talante, se pelea con los comerciantes, hay peleas de tránsito, pequeños conflictos que te hacen ver que estamos mal, que no hay un espíritu solidario en ese malestar, sino que por el contrario hay un florecimiento de la intolerancia, del racismo, de los conflictos de género", analiza.

Dolina concluye que el malestar "no solamente es por lo económico, sino que hay también una situación moral bastante triste y siniestra. Hay una situación de malevolencia y enemistad que flota en el aire; y no solo es por política, hay un encono general contra el otro; uno se va poniendo cada vez más miserable".

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