El juicio por la muerte de Diego Maradona terminó tras cinco meses y medio y dejó expuestas las condiciones de su internación domiciliaria, el deterioro que atravesó y las decisiones de su equipo médico. Los alegatos comenzarán el 8 de octubre y los jueces deliberarán desde el 22.
Diego Maradona murió el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, por una insuficiencia cardíaca congestiva con edema agudo de pulmón. Habían pasado 15 días desde su alta de la Clínica Olivos, donde había sido operado por un hematoma subdural.
El Diez estaba internado en una casa de Tigre, como parte de su rehabilitación por el consumo de alcohol. Tenía enfermeros las 24 horas, mientras su equipo médico realizaba controles a distancia y visitas ocasionales.
Durante 45 audiencias, el juicio buscó reconstruir qué ocurrió entre el 11 y el 25 de noviembre y determinar si los profesionales que estaban a cargo de su atención tuvieron responsabilidad en su muerte.
El juicio por la muerte de Diego Maradona tuvo varias dificultades en su desarrollo.
Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren sostuvieron que el fallecimiento pudo evitarse y apuntaron contra los integrantes del equipo médico. Los siete imputados son Leopoldo Luque, Agustina Cosachov, Carlos Díaz, Nancy Forlini, Ricardo Almirón, Mariano Perroni y Pedro Di Spagna, acusados de "homicidio simple con dolo eventual".
Los últimos días de Diego Maradona
Maradona llegó a la casa de Tigre con estudios médicos recientes que no habían detectado un riesgo inminente. Durante la primera semana estuvo de buen humor, comía y recibía a sus hijos Jana, Gianinna y Dieguito Fernando, además de Verónica Ojeda.
Pero durante la segunda semana comenzó a desmejorar. Casi no comía, permanecía aislado en su habitación y tenía pocos momentos de lucidez. Varios testigos dijeron que lo habían visto muy hinchado.
Los enfermeros declararon que su tarea estaba limitada porque en ocasiones Maradona no quería ser revisado. Por orden de Cosachov, durante la noche tampoco podían tomarle los signos vitales. Cinco días antes de morir tuvo una repentina mejoría y pidió salir a dar una vuelta en auto. Después volvió a encerrarse y a no comer.
El 25 de noviembre, mientras la enfermera Gisela Madrid, su sobrino Jonhatan Espósito, su asistente Maximiliano Pomargo y un custodio estaban en la casa, Maradona murió en su habitación. Al mediodía llegaron Cosachov y Díaz para revisarlo. Intentaron despertarlo, pero pensaron que no quería verlos y no insistieron. Poco después, Espósito y Pomargo descubrieron que estaba muerto.
El rol de los médicos y las dudas
Durante el juicio también se discutió el papel de cada integrante del equipo. Luque sostuvo que ya no era el médico de cabecera y que controlaba el postoperatorio de la cabeza. Sin embargo, él y Cosachov firmaron como médicos tratantes en el documento de externación.
Díaz estaba a cargo del tratamiento por la adicción al alcohol, mientras Forlini coordinaba la internación domiciliaria y funcionaba como nexo entre los enfermeros y la familia. Almirón cumplía la guardia nocturna y reportaba a Perroni. Di Spagna, por su parte, había acudido una sola vez como clínico para una interconsulta.
Uno de los principales interrogantes que dejó el debate es si Maradona atravesó una agonía prolongada o una muerte súbita. Peritos vinculados a la Fiscalía hablaron de una agonía que pudo extenderse hasta 12 horas, mientras que el perito oficial Pablo Ferrari sostuvo que el episodio fue súbito y que el período agónico pudo ser de minutos o pocas horas.
El doctor Leopoldo Duque junto a Diego Maradona.
También hubo posiciones enfrentadas sobre su corazón. Algunos expertos señalaron daños cardíacos relevantes, mientras un cardiólogo sostuvo que no había patologías evidenciables y calificó el corazón como "absolutamente normal".
La Fiscalía considera que síntomas como la hinchazón, la taquicardia, la fatiga y la acumulación de líquido eran señales de alarma que debieron derivar en una atención hospitalaria. Las defensas, en cambio, sostienen que se trató de un episodio "súbito, agudo e impredecible".
Los alegatos se realizarán entre el 8 y el 22 de octubre. Después, los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón deberán deliberar y resolver la situación de los siete acusados.