Un informe de investigación de la Universidad Católica La Plata (UCALP) expone cómo la crisis habitacional en Argentina impacta de lleno en jóvenes y adultos mayores. El estudio señala que la precariedad laboral, la exclusión del crédito y las jubilaciones de subsistencia profundizan los problemas para acceder a una vivienda, con efectos sociales cada vez más graves.
El trabajo, titulado “La vivienda en la Argentina: relaciones intergeneracionales”, fue dirigido por la contadora Marianela Ana Buono y el arquitecto Daniel José Buono, con la colaboración de especialistas y estudiantes de la casa de estudios; y advierte que el problema del acceso y la permanencia en la vivienda dejó de ser solo económico para convertirse en una crisis biosocial.
El informe describe una paradoja estructural: el sistema actual expulsa a quienes buscan independizarse y, al mismo tiempo, desprotege a quienes, tras toda una vida de trabajo, ya no pueden sostener su hogar o directamente carecen de uno. Para la población joven, el sueño de la vivienda propia aparece como una meta cada vez más lejana.
El sistema actual expulsa a quienes buscan independizarse y, al mismo tiempo, desprotege a quienes, tras toda una vida de trabajo, ya no pueden sostener su hogar o directamente carecen de uno
El estudio señala que los programas vigentes para acceder a la “Casa Propia” resultan insuficientes y presentan requisitos que funcionan como un filtro excluyente.
"Muchos jóvenes no pueden cumplir con la antigüedad laboral mínima de 12 meses o los niveles de ingresos netos exigidos (entre uno y ocho salarios mínimos)", destaca el trabajo. En esa línea, también remarca que la informalidad laboral y la condición de estudiantes regulares los deja fuera del sistema crediticio, generando incertidumbre y postergando proyectos de vida a largo plazo.
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La UCALP destaca las dificultades que enfrentan jóvenes y adultos mayores para acceder o mantener las viviendas.
En el otro extremo del ciclo vital, la investigación pone el foco en la situación de los adultos mayores. Con jubilaciones que rondan los 200 dólares, según el registro del estudio, este sector enfrenta condiciones de mera subsistencia y muchos propietarios no cuentan con recursos para mantener la infraestructura de sus viviendas, lo que deriva en un deterioro progresivo de su calidad de vida. En los casos más críticos, quienes no poseen vivienda propia ni redes familiares de contención terminan en situaciones de extrema precariedad o directamente en la calle.
Como posible respuesta, el informe de la UCALP propone avanzar en Programas Intergeneracionales, una experiencia aplicada en otros países que promueve el intercambio solidario entre jóvenes y adultos mayores. La investigación concluye que, sin políticas públicas y modelos habitacionales que integren lo social, lo psicológico y lo humano, la crisis de la vivienda seguirá profundizando la fragmentación social en Argentina.